lunes, 17 de octubre de 2011

Tango, el perro pastor. Conchita Bayonas.

       Una de la mejores cosas de mi trabajo en Matilda Libros es que tengo la oportunidad de conocer gente estupenda que, como yo, se preocupa por la lectura de los más pequeños.
Una de esas personas es Conchita Bayonas, profesora, ya retirada, que dejó su trabajo en un banco para dedicarse a la enseñanza, a leer y a escribir, sus grandes pasiones.

       Tuve la suerte de que Conchita quiso que leyera su libro, un honor para mí y sobre todo, una alegría, porque yo le había echado el ojo vía facebook. Ya sabéis cómo me gustan los perros y, por alguna razón, este me recordaba a los que leía con mi madre cuando era pequeña.

       El libro llegó en uno de esos paquetes que tanto me gusta recibir y en cuanto pude lo leí, debo reconocer que a la velocidad del rayo.


 
      Adrián vive con su familia en el Valle del Roncal, en plena montaña, cerca del pueblo de Burgui, pero algo aislado. Su vida debería ser como la de cualquier otro niño de su edad, jugar, ir al colegio... pero no lo es. Con mucha frecuencia tiene que ayudar a su padre en el monte con las ovejas y por este motivo pierde muchas clases y no tiene muchos amigos. Es un niño muy bueno y generoso y quiere con locura a sus perros. Cuando empieza la novela Duna, la perra pastora de la familia acaba de tener 8 preciosos cachorretes y Adrián se muere por poder quedarse con uno. Tras mucho insistir su padre cede y el chico se siente encantado. Tango, su perrito, será un pastor estupendo y subirá con ellos a los pastos todos los días.

      Pero si hubiera sido así de fácil no tendríamos historia que leer, ¿no? Efectivamente, el pobre Tango tiene un problema, es alérgico a la lana de las ovejas, ¡ya os podéis imaginar qué desastre! El padre de Adrián no quiere saber nada de un perro que no puede pastorear y el niño tiene que encontrar una solución al problema. La que se le ocurre es muy buena. Su vecino y mejor amigo, Luis, es un niño de su edad que vive en Pamplona y que tiene un problema de visión importante, ¿no sería Tango un buen compañero para él? La verdad es que sí y así lo acuerdan ambas familias. A Adrián le da mucha pena separarse de su compañero peludo pero sabe que es lo mejor. Lo que no sabe es que los tres juntos van a pasar un verano realmente divertido y emocionante.

     Como veis, este es un libro de esos que emana sencillez por todas partes. Viajamos al Valle del Roncal, un lugar precioso, a aprender cosas sobre sus gentes y sus pastores y vamos a vivir un montón de aventuras de las de toda la vida con dos niños y un perro. ¿No os gusta la idea? A mí me encanta.

      En un momento en que la literatura infantil tiene tanto que ofrecer y de tantos tamaños y colores, los libros de aventuras como este son un tesoro. Es cierto que la fantasía, lo lugares mágicos, los dragones, etc., fascinan a los niños (y a mí también, lo reconozco) y que, casi siempre, vienen equipados de cubiertas espectaculares, maracapáginas y pegatinas. Todo eso está muy bien, pero entre tanto mago se pierden muchas veces historias mucho más cercanas con las que los niños también se van a sentir muy identificados y con las que van a disfrutar de una manera diferente.

       Yo, hoy, quiero romper una lanza a favor de esas historias, vamos a demostrarles a los más pequeños que no solo los ratoncitos que hablan son divertidos, que las vidas de otros niños, en otros lugares, también lo son y más si nos las saben contar bien, como en este caso.

       Los niños, como nosotros, tienen sus gustos y sus preferencias pero es importante que conozcan toda la paleta de colores para que puedan elegir.
En Tango, el perro pastor, encontramos un libro fácil de leer, bien escrito, con un lenguaje sencillo y muchos diálogos para hacerlo más ágil. Un puñado de historias y aventuras trepidantes, un montón de costumbres, algunas ya perdidas, otras no, muy interesantes, ternura y vida real. Lo que les pasa a Adrián y a Luis le podría pasar a cualquier niño y eso tiene mucho encanto.


      Como veis, a mí me ha gustado mucho, desde luego, me ha recordado a los que leía con mi madre (ella siempre ha sabido elegir muy bien los libros para mí) y me ha devuelto a mis 7 años, en los que cada página leída era un logro tremendo.

       Sé que, al llegar a las librerías, la oferta que encontramos es tan inmensa que las colecciones por edades acaban quedando escondidas, sobre todo algunas de ellas que tienen una pinta de lectura obligatoria del cole que tiran de espaldas (algo que creo que habría que replantear, tanto las lecturas obligatorias como las cubiertas de estas colecciones), pero entre esas colecciones encontramos joyitas como esta.

       Si os apetece leer una historia de las de siempre y acompañar a dos chicos y un perro a pasar un verano estupendo, no podéis dejar de leerlo.



11 comentarios:

Marta dijo...

Hola Matilda

Tiene muy buena pinta el libro del que nos hablas.
¡Ya me hubiese gustado a mí de pequeña haber disfrutado de una historia como esta!. Son muchos los libros que nos ha mandado leer el colegio a esa edad (7-8años). En muchos casos se trataban de libros con historias insulsas que no conseguían otra cosa que el hacer que le cogiesemos manía a la lectura. Deberian intentar solucinar esto. ¡No me extraña que cada vez seamos menos los lectores!

besos

La pequeña Meg dijo...

Bueno, bueno, me lo apunto, he descubierto este blog hace poco y a mi me gusta también la literatura infantil, vamos, que también la reseño, no tengo hijos, pero si sobrinos y me gusta estar al tanto. Adoro los perros, asi que te puedes imaginar cómo me ha llamado la atención este libro :-)

Un abrazo!

Conchita dijo...

Querida Matilda, no sé que decir después de leer tus comentarios sobre mi libro. Con razón estabas muerta de cansancio y has dicho:
-Bueno basta por hoy.
Llevas razón en que es una historia sencilla; de hecho me fui al valle del Roncal para hablar con los pastores y que me explicasen cómo era su vida allí.
No pensaba en que te ibas a implicar tanto. Te lo agradezco en el alma.Lo escribi con mucha ilusión y así me gustaría que lo leyensen los niños.Un millón de sueños y de besos para todos.

Matilda dijo...

Hola Marta. Tienes razón, las lecturas obligatorias de los colegios, a veces, no están muy bien elegidas pero supongo que es que los profesores no dan abasto.
De todos modos, mi próxima humilde cavilación será sobre ese tema ;)
Un abrazo guapa.

Matilda dijo...

Espero que te guste Pequeña Meg. Tu blog está lleno de historias bonitas así que, si te animas con esta, no desentonará en absoluto ;)
Un abrazo guapa.

Matilda dijo...

Gracias a ti Conchita, por la confianza al enviarme tu libro y porque me lo he pasado muy bien leyéndolo. Espero que la gente sepa apreciarlo porque de verdad es muy agradable y muy entretenido. Que lo escribiste con mucha ilusión, ¡se nota!
Un abrazo inmenso.

Margari dijo...

Me apunto el libro sin dudar, que tiene una pinta extraordinaria y seguro que a mi peque le encanta. Otro libro para compartir las dos juntitas.
Besotes!!!

Conchita dijo...

Cuando se lo leas, piensa en que lo he escrito con mucha ilusión;espero que os guste muchísimo.
Conchita.

Conchita dijo...

Me gustaría saber si el blog de La pequeña Meg es apto para que entren los niños de todas las edades,a partir de que sepan leer claro, porque me gustaría seguirlo en el mío pero tengo que tener cuidado ya que La abuela atomica la
utilizan en los colegios y no quiero tener problemas con los temas que toquen los blogs que sigo.Espero tu contestación Matilda y siento ser tan pesada.

Matilda dijo...

¡¡Espero que lo disfrutéis mucho Margari!! A mí me entraron ganas de viajar al Valle del Roncal ;)
Un abrazo guapa.

Matilda dijo...

Conchita, el blog de La Pequeña Meg es estupendo, pero no es para niños especialmente, no solo habla de libros infantiles, habla de más cosas. A mí me gusta mucho y te invito a que lo mires y así juzgas ti misma, te dejo el enlace.

http://www.cazandoestrellas.blogspot.com/

Un abrazo.

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