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lunes, 14 de abril de 2014

El doctor Proctor y la bañera del tiempo. Jo Nesbo.


        Este no es el primer libro de la serie de la que forma parte pero es el que yo me encontré y, habiendo sido escrito por Jo Nesbo, no estaba dispuesta a dejarlo escapar. Después de leerlo, no podía dejar de contaros mi descubrimiento.

         Por si no os suena, Jo Nesbo es un escritor noruego que en España es conocido, principalmente, por sus libros de novela negra y su comisario, protagonista de estos, Harry Hole. Me llamó la atención ver su nombre en una novela infantil, entre otras cosas porque su novela negra es muy negra, pero sé que es un buen escritor y estaba segura de que lo que me iba a encontrar entre las páginas de El doctor Proctor y la bañera del tiempo me iba a gustar. No me equivoqué, me ha gustado, ¡y mucho!


         Lise y Tapón son dos amigos un poco peculiares, dos niños que destacan por ser listucos y diferentes, por saber más de lo que se espera de ellos y por tener la, algo incómoda, capacidad, de meterse en líos de lo más extravagantes.

         Cuando empieza el libro los encontramos un poco preocupados porque hace días que no saben nada de su amigo, el doctor Proctor (la viva imagen del clásico científico loco) que se fue a buscar a su novia de la juventud. Por suerte, esto cambia pronto y una extraña postal, unas instrucciones aún más extrañas y una bañera harán que nuestros amigos viajes a París, ¡y a 1969! Pero, ¿será esta su única parada en el tiempo? Y lo más importante, ¿serán capaces de aparecer en el lugar preciso y en el momento preciso? ¿Y de volver a casa? ¡Agarraos fuerte porque nos vamos a encontrar con el mismísimo Napoleón!
         Este es un libro un pelín grueso y eso me da pena porque sé que habrá lectores que no se animarán a sumergirse en él por esta razón, ¡y se van a perder una aventura divertidísima! Tapón, Lise y el doctor Proctor son personajes fascinantes y disparatados que, sin haber salido de una locura ya están metidos en otra y que, página tras página, nos llevan, con un ritmo trepidante, de un lugar y de un momento a otro sin que nos dé tiempo a aburrirnos.

 
         Estamos ante una historia muy entretenida (por lo menos a mí me lo ha parecido) llena de mensajes interesantes que nos llegan de manera natural y despreocupada, con un humor gamberro, de ese que tanto me gusta, un pelín irreverente y muy fresco. Jo Nesbo escribe para que nos lo pasemos en grande y lo hace muy bien. Es lo que tienen los buenos escritores, da lo mismo que te cuenten el asesinato más rebuscado o que te expliquen cómo funcionan los polvos tirapedos, sabrán hacerlo en cada caso como corresponde y, en aquí, el estilo es el que se espera de una novela de este tipo, ágil, ligero, sencillo (sin ser simplón), con diálogos ocurrentes, con escenas disparatadas y con un montón de personajes, principales y secundarios (mi preferido es Tapón), que lo llenan de color y matices. A la vez, enfrenta temas más serios y sabe encajarlos en el relato sin traumas y con elegancia, dejando que se vean como lo que son, parte de la vida.
         Si aún no conocéis al doctor Proctor y a sus amigos, os animo a hacerlo, con este o con cualquier otro de los títulos de la serie.

jueves, 13 de marzo de 2014

Doña Eremita sobre ruedas. Quentin Blake.


         Es curioso que haya libros que, a pesar de ser de mis preferidos hace mucho, mucho tiempo, nunca os haya hablado de ellos. Es curioso y se merece un tirón de orejas para mí solita, mal, muy mal, ¿cómo es que hasta ahora no os había hablado de Doña Eremita? Pues supongo que, como tantas otras veces, porque pensé que lo había hecho.

 

         No sé si ya os he contado que a Jaime y a mí nos encanta pasear y viajar en moto, nos encanta mucho, mucho y no usamos otro medio de transporte a no ser que sea inevitable. Pues bien, en la moto siempre llevas muchas más cosas de las que uno pensaría que hacen falta. Llevas herramientas, por si la moto se estropea; toallitas, por si te manchas; ropa de más por si al caer la noche hace frío; ropa de agua por si de repente llueve… Y cuando vamos a salir de viaje y hemos puesto todas las cosas que hay que llevar encima de la cama (entre las que no faltan uno o dos libros y mis lanas) y Jaime me mira y me dice “es imposible que metamos todo esto en el baúl y las alforjas”, entonces, yo me acuerdo de doña Eremita.

         Porque, aunque ella y su perro Mambrú viajan en bici y no en moto tienen el mismo problema que nosotros y en cada nueva parada descubren que “a esta bici lo que le hace falta es…”.


         Lo mejor de doña Eremita es que nada la detiene y enseguida encuentra la manera de resolver los problemas. Mambrú, su bici y ella pueden llegar a cualquier parte y no importa si llueve, si se sale la cadena, si se ensucia, si tienen hambre… hasta cuando Mambrú se siente cansado se las arreglan para hacerle un hueco en la bicicleta.

         Como todos los libros de Quentin Blake, este irradia optimismo, positivismo y alegría en cada página. El autor, con el humor gamberro y sencillo que le caracteriza nos cuenta una historia muy divertida y nos anima a ver la vida siempre de manera resuelta, ¿qué nos puede parar? Doña Eremita es la viva imagen de que nada. Siempre se nos puede ocurrir una idea genial, siempre podemos sacar partido de las cosas, y siempre podemos encontrar nuevos caminos.


         Supongo que por eso, y porque sus inconfundibles ilustraciones son capaces de llegarnos al alma y de hacernos querer a todos sus personajes, Quentin Blake sigue siendo, para mí, uno de los magos de la literatura infantil. Sin que nos demos cuenta nos anima, en cada lectura, a creer en nosotros, ¿no queréis ser vosotros como doña Eremita? Yo, desde luego que sí.
 
 

miércoles, 29 de enero de 2014

El ladrón del rayo (novela gráfica). Rick Riordan.


        Ya hemos comentado alguna vez la importancia que tienen los comics en el mundo de los lectores. Para muchos, muchos, de nosotros fueron una puerta hacia las lecturas más densas avanzadas y nos animaron a perder el miedo a los libros gordos.

         Por eso, y porque me ha parecido un libro genial, hoy quiero mostraros la novela gráfica (el comic, dicho de otro modo), de una historia que muchos podréis conocer del cine pero que se basa en un libro de aventuras interesante y entretenido.
 
 

         El ladrón del rayo es la primera entrega de una saga: Percy Jackson y los dioses del Olimpo y podemos encontrarla tanto en novela gráfica como en libro de texto normal. Ambas ediciones valen la pena y son muy entretenidas pero yo os quería mostrar hoy, justo el comic por ser más ágil y ligera y porque me ha sorprendido muy gratamente la adaptación hecha por Robert Venditti y Attila Futaki.

         Cuando empezamos a leer encontramos a Percy Jackson terminando sexto curso en el sexto colegio al que ha asistido en seis años. Y es que Percy no acaba de adaptarse a ningún lado y tiene algún que otro problemilla para superar sus asignaturas.



         Por si esto fuera poco, comenzarán a pasarle cosas extrañas y, cuando por fin lleguen las ansiadas vacaciones junto a su madre, todo se complicará aún más, porque el pasado de nuestro protagonista no es exactamente como él creía y, por supuesto, su futuro no tendrá nada que ver con lo que se había imaginado. ¿Os imagináis un campamento donde los hijos de los dioses y los humanos convivan y se preparen para cualquier batalla? Pues justo allí tendrá que ir Percy Jackson, ¿le acompañáis?

         No tenía muy claro qué me iba a encontrar cuando empecé a leer esta aventura. Si os digo la verdad, las adaptaciones me suelen causar cierta reserva porque ya hay una historia original y jugar con ella puede traer estupendos o desastrosos resultados. En este caso, yo creo que ha sido lo primero.

         A mi parecer, por lo menos, el libro engancha desde la primera página y se lee rápida y fácilmente por el ritmo vertiginoso que tiene y porque las ilustraciones acompañan en todo momento al texto, ayudándole a formar un conjunto compacto y bien formado que nos lleva de la mano hasta el final.


         Cuando de un mismo título encontramos varias ediciones diferentes, a veces, no sabemos por cuál decantarnos. Bien, yo creo que eso depende de los gustos de cada uno pero os diré que, en esta ocasión, la novela gráfica bien vale la pena y es ideal, no solo para entretenernos y hacernos pasar un buen rato, sino también para acercarnos a la Grecia Clásica y enseñarnos un poco más sobre ella.

         Si andáis pensando en libros para lectores a partir de 10 años este puede ser uno de ellos. Yo lo he pasado muy bien leyéndolo, espero que a vosotros os ocurra lo mismo.

        

jueves, 5 de diciembre de 2013

La increíble historia de… la abuela gánster. David Walliams


        Hace poco comentaba en el blog de lecturas de adultos que no suelen regalarme libros porque, en general, cuando uno lee mucho, es difícil hacerlo. Pero, de vez en cuando, algún intrépido se anima  y nos rellena la estantería de casa con un poco más de color. El libro que os traigo hoy fue un regalo de mi tía Ajo y debo decir que estaba deseando conocer a este escritor.

         Había leído en críticas y blogs que David Walliams era considerado el nuevo Roald Dahl de la literatura inglesa infantil y que sus libros tenían la misma frescura y humor que los del creador de la pequeña Matilda así que, ya os imaginaréis que, como mínimo, me picaba la curiosidad.

         No me gusta que se hable de escritores en estos términos y que se les compare como si pudieran ser copias. No habrá otro Roald Dahl, nunca jamás, pero tampoco habrá otro David Walliams. Cada escritor tiene sus cosas, buenas y malas, y usar los nombres de otros como reclamo no hace más que crear expectativas y, a veces, decepción. Además, si se compara con escritores que se han hecho un hueco por derecho en la historia de la literatura, ¡cuidado!, es muy probable que perjudiquemos al nuevo autor que se quiere encumbrar y que, sin él pretenderlo, se le haga aparecer como alguien pretencioso, ¡compararse con el mismísimo Roald Dahl!


         Dicho esto y, aclarando que entre estos dos escritores va un mundo, sí puedo entender la semejanza que ven algunos, aunque no las comparto. Si bien es cierto que La increíble historia de… la abuela gánster es un libro fresco, lleno de humor, algo gamberro y bastante irreverente no comparte del todo la profundidad, la crítica y la carga social de los escritos por Dahl. Sí es cierto que Walliams es lector y admirador del mismo y que, además, ganó el premio que lleva su nombre, sí es cierto, también, que se nota cierta influencia y desde luego, admiración pero, no nos equivoquemos ni les quitemos mérito a ninguno de los dos, David Walliams tiene mucho que contarnos y decirnos y no merece hacerlo a la sombra de ningún gran escritor.

         Y después de esta perorata que os he soltado y sin querer entrar a hacer un estudio de las diferencias entre uno y otro ni de por qué esta comparación me parece superficial y fácil, os cuento más del libro.

         Ben, un niño de once años que sueña con ser fontanero, odia que, todos los viernes, sus padres le dejen en casa de la abuela para irse a ver su programa favorito en directo. Las noches en casa de la abuela son, a juicio de Ben, horribles y aburridas, y es que la abuela solo come sopa de repollo, huele a repollo, se tira pedos y siempre quiere jugar al scrabble. Ya veis qué plan.


         Lo que Ben no sabe es que la abuela tiene un secreto muy grande y que gracias a esas soporíferas noches él vivirá la aventura más emocionante de su vida.

         No os voy a engañar, cuando empecé a leer, esta historia no me pareció para tanto. Ben era un niño malcriado, con unos padres insufribles y que, además, no trataban nada bien a la abuela. Por otro, la abuela aparece descrita con un poco de crueldad y tanto pedo con olor a repollo a mí me revolvió un ligeramente el estómago.

         Pero cuando leo un libro infantil o juvenil no me gusta quedarme con mi punto de vista de persona adulta y reconocí que, si bien a mí me resultaba un poco exagerado, todo este rollo escatológico me habría encantado con 8 años y me habría hecho reír muchísimo.

         Pasada esta primera impresión y una vez que me metí en la trama fui descubriendo que Ben es mucho más de lo que parece y que solo necesitaba un empujoncito para ver a su abuela como era realmente. Mi opinión de los padres mejoró un poco cuando finalicé la lectura, pero no demasiado.


         También descubrí que, página tras página, mi expresión había adquirido  una sonrisa burlona y que esta no me iba a abandonar ya hasta que cerrara el libro, lo estaba pasando muy bien leyendo. Y finalmente, me sorprendí echando alguna lagrimilla y descubriéndome realmente encariñada con los dos personajes principales de esta aventura, Ben y su abuela.

         Este es un libro de esos que nos hace cambiar la sensación a medida que vamos leyendo y que nos engaña al principio. Creíamos que sería de una manera y luego le vamos encontrando mensajes y guiños que nos sorprenden.

         Con un humor muy especial y como ya he dicho, un poquito de gamberrismo entre letras, este autor inglés utiliza las aventuras, las situaciones absurdas y el disparate para darnos su opinión sobre algunos temas que, creo, a veces dejamos un poco olvidados.

         Tiene un ritmo ágil, un lenguaje ligero y está acompañado por unas ilustraciones expresivas y sencillas a la par que lo hacen muy recomendable, sobre todo, para leer en compañía y comentar.

         Para mí ha sido un descubrimiento, he disfrutado leyendo, he aprendido y me ha obligado a hacer examen de conciencia.  

         Pero no nos equivoquemos, David Walliams no es el nuevo Roald Dahl, ni falta que le hace.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Fairy Oak. Elisabetta Gnone.


         Hace poco una madre me pedía recomendaciones para su niña, tremendamente lectora y con la que empezaba quedarse sin ideas y yo, claro, recurrí a mi lista de favoritos y de “lecturas que gustan a casi todos”. La trilogía de Fairy Oak, entra en las dos categorías.

         Leí estos libros hace tiempo y, durante mis años de librera, nunca faltaron en las estanterías de la sección infantil. No duraban demasiado allí, enseguida se marchaban acompañando a algún lector intrépido, pero enseguida eran repuestos. En aquel momento eran bastante conocidos y desde luego, tenían motivos más que suficientes para serlo.

 

         Hace dos o tres años, la editorial que los publicaba se vio zarandeada por los tiempos complicados que vive el mundo del libro y esta historia fantástica quedó un poco relegada al olvido.

         No me gusta que pasen estas cosas, me da mucha pena que libros que valen la pena desaparezcan y dejen de estar al alcance de todos y supongo que por eso nunca os he hablado de las gemelas Pervinca y Vainilla, ¿para qué intrigaros si no ibais a poder conocerlas? Mal hecho por mi parte, debí hablaros de ellas hace mucho.


         Hoy, con una mezcla de alegría y coraje me he enterado de que la editorial que compró los derechos de los libros que siguieron a la trilogía (y que para mi gusto no son tan buenos) se ha hecho también con los de los tres primeros y los ha reeditado. En fin, aunque sea por medio de esta, ¡ya podréis leerlos! Y como hacía tiempo que me rondaba por la cabeza esta entrada (ya sabemos que internet es capaz de encontrarnos casi cualquier libro) no he podido retrasarla más.

         Al pueblo de Fairy Oak llega, nerviosa y emocionada, un hadita joven dispuesta a enfrentar su primer trabajo. Sifelizserédecirosloquerré (Felí para los amigos), nuestra hadita, va a ser, nada más y nada menos, que la niñera de las sobrinas de Lala Tomelilla, una gran bruja, que están a punto de nacer.

         Ella, será la encargada de contarnos esta historia en la que vamos a conocer a unas gemelas valientes, que darán sorpresas a su familia desde el primer momento y en la que no van a faltar la acción, la magia, el peligro, el humor, un malo, malísimo…


         Y diréis, ¿por qué es diferente a tantos otros? Supongo que los pequeños detalles son lo que hacen que un libro, con una temática parecida a los demás, nos resulte especial.

         Para empezar, los libros son como diarios de Felí y están llenos de etiquetas, ilustraciones llamativas y comentarios haciéndolos, de este modo, muy atractivos y dejando que los dibujos, muy cuidados, un poco barrocos y llenos de detalles, acompañen al texto y formen con él un conjunto irresistible.

         Por otro lado, el relato mantiene continuamente un buen ritmo, está lleno de misterios y los compagina a la perfección con escenas cotidianas que nos ayudan a conocer mejor a los personajes. Estos, por su parte, llenan la historia de anécdotas, sentimiento y humor.


         No voy a negar que todo sea un poco cursi a primera vista pero, adentrándonos un poco en la historia, enseguida nos quedamos enganchados a una historia donde nada es lo que parece y que nos atrapa casi desde el primer momento. Los vestidos vaporosos de los dibujos quedan contrarrestados por las aventuras y el carácter de los personajes y nos vemos en un entorno encantador pero acechados por un peligro muy oscuro.

         Toda la trilogía gira en torno a la dicotomía de la luz y la oscuridad, ¿es necesario que estén enfrentadas? ¿Pueden convivir y complementarse? En este caso, todo es aún más complejo y poco a poco iremos descubriendo la importancia de las cosas importantes, valga la redundancia, y la fuerza de las mismas, aunque a veces nos parezcan muy pequeñitas.


         Estos, para mí, son unos libros llenos de mensajes perfectamente escondidos en una historia trepidante, arrolladora, divertida y cautivadora.

         Disfruté muchísimo leyéndolos y conociendo el acogedor pueblo de Fairy Oak y sé que, muchos pequeños lectores también lo han pasado pipa con ellos por eso y porque no hay muchos libros de este tipo, os animo a que viajéis hasta le valle de Verdellano y conozcáis a todos sus habitantes; buenos, malos y regulares tienen mucho que contaros.

        Aquí os dejo un enlace interesante por si queréis saber un poco más.

 

miércoles, 16 de octubre de 2013

James y el melocotón gigante. Roald Dahl.


        Hace ya bastante tiempo que leí este libro pero, no sé por qué, aún no os había hablado de él. Supongo que estaba convencida de que lo había hecho y por eso el pobre no había aparecido aún en el blog.

         Sabéis que me gusta Roald Dahl, bueno, sabéis que me encanta, que lo considero uno de los mejores escritores infantiles a los que tenemos acceso hoy en día y que además, ha sido y es fundamental en mi trabajo así que, no os sorprenderá que, poco a poco, vaya desgranando su obra en mi rinconcito de libros. Debo reconoceros que no he leído todos sus libros, aún me faltan algunos pero, si os digo la verdad, eso me gusta porque, a veces, la lectura que necesito, la que me pide el cuerpo, es justo la suya y, aunque me releo sus historias feliz de la vida, siempre es bueno que aún queden sorpresas por descubrir.

         En fin, este es, seguramente, uno de sus libros más conocidos, entre otras cosas porque la película que hicieron del mismo está bastante conseguida. Y es, también, uno de los más representativos en cuanto a su manera de escribir y el mensaje que transmite.


         James se ha quedado huérfano y no tiene más remedio que irse a vivir con sus tías Sponge y Spiker que, además de ser horribles y desagradables, a él lo tratan mucho peor que mal. Por suerte, esta historia la escribe Roald Dahl y no va a consentir que su protagonista viva esa pesadilla durante mucho tiempo. Una tarde, en el jardín de las tías, aparecerá un extraño y simpático personaje que le dará a James una misteriosa bolsita. A partir de ahí nada seguirá siendo igual y las sorpresas estarán esperándonos, a nosotros y a él, detrás de cada página.

         Supongo que se podría decir que, si leemos este libro, vamos a encontrar justo lo que esperamos de él: la crítica desnuda y cruel de Dahl ante un mundo de adultos poco conscientes de lo importante que es la infancia y el derecho a vivirla, el humor irreverente y fresco que no tiene pelos en la lengua, los disparates y hechos más inesperado y personajes, detestables y adorables. Esta vez, odiaremos a la tías de James pero, por suerte, conoceremos a un montón de bichos simpáticos y valientes que tienen mucho que contarnos y que ofrecerán al chico una vida mucho más prometedora, divertida y colorida.


         También, como en otros relatos del escritor, vamos a ver la importancia de valores como el compañerismo, la sinceridad, la valentía…

         No es este un libro diferente en cuanto al fondo y eso lo hace tan especial como todos los demás. Roald Dahl escribía para que lo pasáramos bien leyendo y desde luego, con James y el melocotón gigante lo vamos a hacer y lo hacía también para expresar unos ideales a los que se mantiene fiel en cada una de sus letras.

         Por eso, porque disfruté leyéndolo, porque me reí y me indigné cuando fue necesario, porque aprendí sin darme cuenta y porque yo también creo que la sociedad debería ser diferente este libro tiene, en mi estantería, el sitio de honor que le corresponde.


         Y vosotros, ¿os animáis a viajar en un melocotón gigante por el mundo? ¿Os apetece que una araña os teja vuestra cama justo antes de ir a dormir? Entonces, sin duda, entre estas páginas está vuestro sitio.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Las zapatillas de ballet. Noel Streatfeild.


        Parece que le verano va tocando a su fin y como por aquí ya os echábamos de menos, ¡estamos de vuelta! Si todo va bien este será un curso ajetreado, lleno de cambios y emociones y no queremos que nada de eso ocurra sin contar con vuestra maravillosa compañía.

         Y para volver teníamos que traer un libro especial, de esos que tanto nos gustan, que siempre recomendamos y que se cuela de cabeza en “mis preferidos”. Las zapatillas de ballet, de Noel Streatfeild, se ha ganado, sin duda, este lugar.

         Hacía mucho tiempo que tenía ganas de leer esta historia y aunque se ha hecho esperar, el empaño por sumergirme en sus páginas bien ha valido la pena.


         Sabéis cuánto me gusta la literatura infantil inglesa así que supongo que no os extrañará lo más mínimo que una historia ambientada en Londres y llena de horas del té me haya cautivado pero quiero deciros que no ha sido solo eso. Eso, sí es verdad, la ha hecho aún más deliciosa y agradable pero me ha gustado su trama, su mensaje, sus personajes…

         Pauline, Petrova y Possy son tres huérfanas a las que un anciano paleontólogo que siempre está viajando, adoptó y dejó a cargo de su sobrina Sylvia cuando solo eran tres bebés. Han crecido rodeadas de cariño pero también siendo muy conscientes de las dificultades económicas por las que la familia pasa normalmente y cuando las cosas se ponen feas Sylvia, o Garnie como ellas la llaman, decide alquilar las habitaciones que sobran en la inmensa casa de su tío. Será entonces cuando la vida de las tres hermanas Fossil empiece a cambiar y se llene de emociones, una de ellas, asistir a la Academia Infantil de Danza de Madame Fidolia.


         Leía hace poco que esta historia no es muy realista y que los problemas se solucionan con excesiva facilidad. No estoy de acuerdo. Partiendo de la base de que es una historia para niños, que tiene que ser fundamentalmente divertida, creo que queda muy claro que las tres pequeñas protagonistas luchan con uñas y dientes por salir adelante, por perseguir sus sueños y por ayudar a su peculiar familia. Es cierto que no se hace hincapié en lo duros que son sus horarios, por ejemplo, o, más bien, se plantean como algo normal y lógico.

         Por otro lado, en el libro se nos relata a la perfección, las dificultades con las que se encuentran las niñas y no esconde que ellas pasan por sus momentos mejores y peores y que, incluso, deben aprender algunas lecciones a base de jarros de agua fría.


         Con el realismo propio de los escritores ingleses para llamar a las cosas por su nombre, Noel Streatfeild nos trae un relato encantador, con unos personajes encantadores que lo son, entre otras cosas, por sus claros y sombras, lleno de ternura y humor que contó, sospecho, justo como ella quería, sin pensar en qué opinarían sus lectores de este giro o del de más allá.

         La acción, que transcurre ágil y ligera nos pasea por escenarios, habitaciones de juegos, talleres mecánicos e incluso platós de cine y en ellos, todos y cada uno de los personajes tiene algo que contar y aportar al conjunto. Me resulta difícil elegir un preferido ya que me he encariñado con todos pero si quisiera resaltar alguno supongo que sería Petrova, que no encuentra su lugar como las demás y a la que el baile o la interpretación no le gustan en absoluto. Me ha parecido tremendamente generosa y dulce a pesar de que la primera impresión que causa no siempre es tan agradable como la de sus hermanas.


         No sé si habíais oído hablar de este libro pero, si no lo conocíais y os animáis a darle una oportunidad espero que lo disfrutéis tanto, tanto como lo he hecho yo.

         Un abrazo y nos leemos.

viernes, 24 de mayo de 2013

La cala del muerto. Lauren St. John.


         Ya me conocéis, sabéis que me gusta la novela policiaca y que este tipo de literatura no suele faltar en mis ratos de lectura.

         A nivel de literatura infantil y juvenil no es fácil encontrar libros de detectives y de misterios que de verdad valgan la pena, por alguna razón que se me escapa, la mayoría de lo que se edita suele pecar de simplón y aburrido. No sé si es que se publica tanto que los libros divertidos se pierden entre el follón o que, como me dicen algunos amigos, no son lo suficientemente importantes como para que se les preste atención.

         Hoy os traigo uno que, de verdad, me ha gustado.


         Laura Marlin  tiene 11 años y vive en Sylvan Meadows, un hogar infantil al que llegó siendo un bebé del que siempre ha querido salir. No porque allí la traten mal ni nada de eso, no señor, sino porque ella quiere conocer el mundo y vivir aventuras. Sorprendentemente, de la noche a la mañana, los servicios sociales localizan a un tío que no sabía que tenía y que se ha ofrecido a acogerla. Ya os imaginaréis que, en esta historia, nada será lo que parece, ni su tío, ni Cornualles, ni sus vecinos.

         Lo cierto es que cuando este libro llegó a mis manos lo cogí con cierto reparo, no sabía qué esperar y después de varios chascos con novelas de aventuras y misterio no me fiaba mucho de que la historia no se volviera a repetir.


         Por suerte me equivoqué, enseguida me gustó la protagonista, una niña simpática, valiente y preguntona que cuando quiere algo no se rinde hasta que lo consigue. También me gustó la ambientación de la novela, Cornualles, su mar embravecido, sus calas… Y además, me gustaron el resto de los personajes que iba conociendo, los buenos y los malos, todos tienen algo interesante que decir y cada uno a su manera, le dan vida al relato.

         Ya veis, si a eso le sumamos que la historia es interesante, que los misterios están bien llevado y que es un texto ágil y ligero, lleno de acción y diálogos, el resultado es bastante interesante, ¿no? Yo solo os puedo decir que lo he pasado muy bien leyéndolo y que lo he disfrutado mucho. Creo que es un libro recomendable, que trata temas actuales y diferentes y que nos ofrece unos protagonistas creíbles a los que pronto querremos acompañar.

 
         La editorial lo recomienda a partir de 10 años, yo estoy de acuerdo pero con ciertos reparos, a partir de esta edad es estupendo para niños que leen con frecuencia ya que tiene bastante texto. Para niños menos lectores, tal vez sería bueno esperar un poco.

         En cualquier caso, yo espero seguir leyendo sobre Laura Marlin y sus amigos. ¡Ya me contaréis si os animáis!

 

jueves, 4 de abril de 2013

Nicolás San Norte y la batalla contra el rey de las pesadillas. Laura Geringer / William Joyce.


       Supongo que esta Navidad habréis visto, aunque sea de pasada, una película que se llama El origen de los guardianes, ¿no? Estaba en todos los cines y he tenido mucho éxito. Yo la vi hace poco y la verdad es que me gustó mucho.

       Pues bien, antes de la historia que nos cuentan en esa película sucedieron otras historias. Igual de fascinantes, necesarias para que El origen de los guardianes tuviera sentido y sin duda, imprescindibles para que la niñez sea esa época mágica que todos vivimos una vez.




       En este caso, vamos a conocer a Nicolás San Norte, un rufián y un ladrón, el mejor de todos, que vive peligrosamente y que no conoce más motor que la búsqueda de aventuras. ¿Os imagináis que este joven alocado con los años sea nada menos que Papá Noel? Pues sí, porque aunque él no se lo imagina, alguien le tiene preparada una sorpresa y sin comerlo ni beberlo, se encontrará viviendo en Santoff Claussen y aprendiendo con el sabio Ombric y sobre todo preocupándose por alguien más que por él mismo. Esto unido a un malo malísimo que tiene un interés especial en no dejar dormir bien a los niños, nos da como resultado una historia de aventuras totalmente irresistible.

       Debo confesar que las historias de rufianes, ladrones y piratas siempre me han gustado. Malos que no son tan malos, ¿no? Tienen mucho encanto. Por eso, entre otras cosas, este libro me llamó la atención desde que supe que existía.
 

       Pero no solo por eso, hay algo mucho más importante y es que este libro forma parte de una colección en la que nos cuentan la historia de algunos de esos personajes que nos acompañaron cuando éramos niños. Nos hablan de ellos y de su misión y nos recalcan la importancia de una infancia feliz y la necesidad de la magia en esta.

       Este es un libro de aventuras, fresco, original y divertido, lleno de personajes entrañables de los que hacerse amigo y con un mensaje que, a los mayores, a veces se nos olvida.
 

       Fácil de leer, muy ágil, lleno de humor y de acción creo que, si os gustó la película, si vuestros peques la disfrutaron, no deberíais dejar de conocer mejor a sus protagonistas, tienen mucho, que contarnos, agrandes y a pequeños.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Karl Jegger y los devoradores de piedras. Roberto P. Marcos.


         Ya sabéis que, en cuanto a literatura infantil y juvenil, me gusta leer de todo y que, aunque tengo mis libros preferidos, no me decanto por ningún género en especial. Todos me gustan, la verdad y con todos disfruto pero últimamente me apetece leer libros de aventuras, de esos que te tienen en vilo y pendiente de la acción todo el rato.

         Por eso me vino genial que me regalaran esta historia que es, sobre todo, una historia de aventuras con la que he disfrutado bastante.

         Karl Jegger es un intrépido explorador, algo excéntrico y un pelín chiflado, dispuesto siempre a cargarse su mochila al hombro y a adentrarse en tierras desconocidas para descubrir una civilización perdida, un tesoro, el origen de una leyenda… En este caso viajará a las remotas tierras de Atacama, acompañado de su primo Tony y sin sospechar que allí va a descubrir mucho más de lo que busca.

         Debo decir que este libro me ha gustado, fundamentalmente porque es una aventura trepidante que cuenta con dos protagonistas que poco a poco se van ganando la simpatía del lector. Por eso fundamentalmente lo recomiendo, es entretenido, resulta fácil de leer y la acción es absolutamente arrolladora. Es un poco como Indiana Jones, salvando las distancias.

         Ahora bien, este es el proyecto de dos escritores llenos de ilusión y como proyecto jovencito que es aún le quedan pasos por dar. A la obra, en general, le falta un poco de profundidad y coherencia y creo que sus creadores aún tendrán que pulirla un poco hasta encontrarle su lugar. Y podréis pensar, “bueno, pues que la pulan y luego la publiquen”… es un modo de verlo, sí señor, pero yo no creo que sea malo que se hayan animado a lanzarla y que poco a poco le vayan dando forma. Creo que esta primera entrega es un anticipo, como un capítulo piloto y que tanto los protagonistas de esta saga como las historias que nos cuentan irán ganando con el tiempo.

         A pesar de eso, yo la recomiendo, me he divertido leyéndola y si lo que buscamos es una historia de aventuras esta es tan válida como cualquier otra. A partir de 10 años podría ser una buena edad para ella pero con un poco de cuidado, en algunos casos es un pelín demasiado violenta.

         Os dejo la web por si queréis echar un vistazo y conocer un poco más de este intrépido aventurero.

         ¡Ah! Se me están llenando los blog de spam así que voy a cambiar el sistema de comentarios, teniendo que aprobarlos antes de que se publiquen. Perdonad que lo haga así pero no me parece justo este bombardeo indiscriminado de publicidad que ni vosotros, ni yo, tenemos por qué aguantar.

         Un abrazo a todos y nos leemos.

martes, 22 de enero de 2013

El viento en los sauces. Kenneth Grahame.


        Hace poco entré en una librería infantil  de esas que te invitan a quedarte para siempre, llena de libros preciosos y de sorpresas. Me gustó mucho pero, aún así, cuando salí de allí le dije a las personas que venían conmigo (amantes, como yo de la literatura infantil y grandes profesionales) “le falta fondo”. Nos pusimos a pensar, ¿qué quería decir con que le faltaba fondo? Pues eso, faltaban libros que, bajo mi punto de vista (muy humilde, ¿eh?), siempre, siempre, deben estar en una librería de este tipo.

         La conversación y la reflexión nos dieron para pensar que deberíamos hacer una lista de imprescindibles, clásicos y modernos, que no pueden faltar si queremos mostrar a grandes y pequeños la magia de la lectura.


         Estos días ando dándole vueltas a mi lista de imprescindibles y tratando de confeccionarla. No es sencillo, no creáis, hay tanto que no conozco… Pero entre reflexiones y paseos por mis estanterías, me he dado cuenta de que nunca os he hablado de este libro que, para mí, sí es un imprescindible y además, una historia muy especial.

         Mi ejemplar de El viento en los sauces no es de los más bonitos, pero es, sin duda, una de las joyas de mi colección. Me lo regaló Jaime hace algunos años y lo he leído y releído, subrayado y recomendado hasta la saciedad. Para que os hagáis una idea, es uno de los libros a los que recurro cuando estoy triste o preocupada por algo.

         Dicen que Kenneth Grahame inventó esta historia para su hijo Alastair que, el día que cumplía 4 años le propuso a su padre los personajes y que estuvieron disfrutando de sus aventuras hasta bien entrada la noche.

         Cansado de hacer la limpieza de primavera un topo simpático y tímido sale de su madriguera y queda fascinado por el paisaje y los placeres de la tranquila vida de la orilla del río. Pero no tiene ni idea de todo lo que esta le puede ofrecer. Por suerte, en su paseo conoce a una rata de río vivaracha y alegre que se encargará de demostrarle lo estupendo y divertido que es vivir allí.

         Básicamente, así podríamos resumir, a grandes rasgos, este librito sencillo y agradable pero tiene mucho más porque, al lado de la orilla del río está el bosque salvaje donde vive el tejón y un poquito más allá encontramos la mansión del sapo, personaje estrafalario y caprichoso que se encargará de llenar de acción todas sus apariciones.

         El viento en los sauces es una historia que alaba las cosas sencillas pero que no olvida que en la vida hay mucho más, que recomienda que nos portemos correctamente, pero que trata con humor las travesuras del sapo porque, al fin y al cabo, de todo tiene que haber y aunque hay que aprender de los errores tampoco hay necesidad de poner el grito en el cielo por todo.

         El autor combina para nosotros ratos de tranquilidad, paseos y charlas con aventuras locas y peligrosas, todo ello en un paisaje típicamente inglés, con personajes de modales típicamente ingleses y humor y reflexiones típicamente inglesas, ya veis, un libro muy inglés que nos permite viajar lejos y descansar de la rutina montando en barca con Topo y Rata o en automóvil con el inconsciente Sapo.

         ¿Es un libro para niños? Las aventuras y lo que en él se cuenta sin duda los son, ahora bien, como tantos otros clásicos imprescindibles, el lenguaje, el tono, el ritmo, etc., no son de esta época. Hoy la vida rueda más deprisa y cabe la posibilidad de que nuestros niños se aburran al leerlo. Por eso, aunque está muy bien escrito y leerlo resulta muy agradable debemos entender que no todo el mundo lo va a apreciar ni va a disfrutar entre sus letras.

         Mi consejo es que, independientemente de que el niño se anime a leerlo o no (yo creo que a partir de 10 o 12 años), juguemos con el cuento, se lo relatemos, le hablemos de los personajes y sus aventuras, lo comentemos con ellos. Hay ediciones muy bonitas de este libro y vale la pena que los peques lo conozcan. Que no nos asuste que los libros escritos en el siglo pasado tengan un lenguaje más denso y un desarrollo más pausado y que esto no nos impida disfrutar de historias bonitas y divertidas como es esta.

         Y vosotros, ¿qué libros consideráis imprescindibles en una biblioteca infantil?

 

viernes, 28 de diciembre de 2012

Los Cretinos. Roald Dahl.


        ¿Os acordáis del reto del que os hablé el otro día? Sí, sí, en el blog Trotalibros proponían leer obras de mi querido Roald Dahl y claro, no me pude resistir. Ya comenté que no me quedaban en casa muchas por leer pero, por suerte, sí alguna. Las leo con calma, me gusta no conocerlas todas aún porque sé que, así, aún me queda magia por descubrir y cada vez que me encuentro con una de sus obras la empiezo expectante e ilusionada.

         Esta vez le ha tocado el turno a Los Cretinos y debo decir que me he reído y me ha gustado mucho.



         El señor y la señora Cretino son un matrimonio mal avenido formado por dos personas realmente malas y detestables. Feas, sucias por dentro y por fuera, sin nada, ni una pizquita, de bondad, de alegría o de buen rollo. Se pasan la vida gastándose bromas pesadas el uno al otro (muy pesadas) y haciendo la vida imposible a cuantos les rodean. Son una pareja realmente desagradable.

         Cuando empecé a leer este libro pensé que era curioso que los protagonistas fueran, precisamente, personajes con los que el lector no se siente identificado y además, le resultan antipáticos. Eso me pareció original y me hizo preguntarme qué derroteros tomaría la historia. El caso es que la historia va evolucionando, aparecen nuevos personajes y ocurren cosas realmente divertidas, o a mí, por lo menos, me lo han parecido.



         Como todos los libros de Roald Dahl, este también está lleno de mensajes, consejos y moralejas y no duda en tratar con dureza a quien se lo merece. El escritor habla sin tapujos y nos dice lo que piensa sobre ser buena o mala persona y sobre algunos asuntos más que no quiero revelaros para no chafaros la historia.

         Este es un libro cortito que se lee con mucha facilidad y que, como todos los suyos, está lleno de acción y agilidad. Yo lo recomiendo, claro, porque creo que puede hacer las delicias de grandes y pequeños (la editorial lo recomienda a partir de 10 años) y que es una lectura estupenda para hacer solos o acompañados.



         Os dejo con un pequeño párrafo del libro que a mí me ha gustado mucho y deseando que todos paséis un fin de año estupendo, que empecéis el nuevo año con ganas y alegría y que este os traiga muchas cosas buenas.

         “Si una persona tiene feos pensamientos, comienza a reflejarse en la cara. Y cuando esa persona tiene feos pensamientos todos los días, todas las semanas, todos los años, la cara se va poniendo más y más fea hasta que es tan fea que no puedes soportar mirarla.

Una persona que tiene buenos pensamientos nunca podrá ser fea. Puede tener la nariz desviada y la boca torcida y una doble papada y los dientes hacía afuera, pero si tiene buenos pensamientos emanaran como rayos de sol y siempre se verá preciosa”.

 

martes, 23 de octubre de 2012

Los trucos de las fracciones. Anna Cerasoli.


     Nunca se me dieron bien las matemáticas, es más, soy un desastre tremendo en cuanto a números se refiere y hasta para calcular los puntos de las labores echo mano de la calculadora de vez en cuando.

     Con este percal, os imaginaréis que en el cole esta asignatura me dio más de un disgusto y que me costó una barbaridad aprobar y llegar por fin a 3º de BUP (sí, yo soy de la vieja escuela) donde pude olvidarme de ellas y cambiarlas por el latín, el griego y la literatura.


     Creo que las personas que son hábiles en esta materia no pueden, de ninguna manera, entender por qué son tan complicadas para la gran mayoría. Y es que en matemáticas, las cosas son como son y las ves o no las ves, es así de sencillo. Pero cuando no las ves, te sientes totalmente perdido e incapaz de seguir camino alguno. La matemáticas no se pueden aprender de memoria y no pueden convertirse en cuento, como la historia.

     O eso pensaba yo, que, a pesar de mis años de librera, nunca había encontrado un libro que fuera capaz de hacer las pobres y odiadas matemáticas un poco más amenas (reconozco que tampoco lo busqué mucho).

     Cuando Maeva, muy amablemente, me ofreció este libro, no pude resistirme, ¿había conseguido alguien que la asignatura más temida de todos los cursos fuera divertida? Eso no podía perdérmelo.



     Y efectivamente, aunque las matemáticas, como tantas otras cosas, se aman o se odian, Ann Cerasoli ha sido capaz de darles una cara más amable y de hacerlas un poco más cercanas y asequibles.

     Por lo visto, a esta autora, lo números también le hicieron sufrir siendo niña y quería evitarles a otros niños la experiencia aterradora de salir a la pizarra sin tener ni idea de lo que se estaba hablando.

     Ha escrito varios libros con esta temática y en ellos aborda distintos aspectos de la materia. En este caso concreto, nos habla de las fracciones, simpáticas, para qué negarlo y a la vez bastante desconcertantes porque, ¿qué es más, 4/5 o 5/6? O ¿cómo puede una fracción ser falsa?

     Estos y otros mucho asuntos son tratados en el libro de manera clara y amena, entre aventuras, cumpleaños, bicicletas, humor, algún que otro misterio y reveladores dibujos que dejan muy poco espacio para las dudas.



     Estoy segura de que si a un niño al que no le gustan las matemáticas le dan a elegir entre un libro de Gerónimo Stilton y uno de fracciones, evidentemente, el ratoncito va a salir ganando pero si a la hora de estudiar y hacer los ejercicios de esta materia le ponemos a su lado este libro naranja y complementamos con él las páginas del libro de texto, el resultado va a ser una tarde de estudio mucho más divertida y una mejor comprensión del tema.

     Es cierto, Ann Cerasoli no puede hacer magia y las matemáticas son lo que son, pero sí ha conseguido mostrar una cara mucho más amable de las mismas y quitarles ese vestido serio y aburrido que muchos profesores se empeñan en ponerles.

     Yo lo he pasado bien leyendo Los trucos de las fracciones y como hacía mucho que no me encontraba con este tema, además, he aprendido cosillas. Le agradezco a la editorial que me lo enviara y que, encima, lo hiciera tan rápidamente, llegó justo cuando acababa el libro anterior ;)

     ¿Qué decís? ¿Os animáis a perderle el miedos a las matemáticas?

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