lunes, 12 de septiembre de 2011

Semana de Roald Dahl. ¿Quién?

             ¡Hola a todos! Ya estamos de vuelta. No como hubiéramos querido porque nos habría gustado enseñaros ya la nueva página web y la nueva Matilda, pero las cosas de palacio van despacio y no hay que impacientarse, todo llega y hemos trabajado mucho este verano para que ocurra. Ya no falta mucho.
                No podíamos seguir retrasando la puesta en marcha del blog y por eso, Matilda y yo, hemos elegido una ocasión muy especial para hacerlo. Mañana, día 13 de septiembre es el Roald Dahl Day, en Inglaterra, su tierra, es casi una institución y como este blog no es otra cosa que un humilde homenaje a este gran autor, hemos pensado que debíamos celebrarlo. Así que, aprovechando que mañana habría cumplido nada más y nada menos que 95 años y que gracias a él grandes y chicos hemos pasado ratos muy interesantes, hoy empezamos la semana de Roald Dahl (la idea de hacer esta semana especial me la dio precisamente la madrina de este blog, Carmen, de Carmen y amigos, que hizo una semana especial de  Stefan Zweig preciosa, no deberíais perdérosla) en la que hablaremos de él y de sus obras.

               Pues vamos allá.
                “Lo hacía todo con brío. Preparaba unos huevos escalfados que servía en trozos de pan frito a los que hacía unos agujeros para que parecieran nidos. No había un momento en el que no estuviera inventando o haciendo la vida divertida.” Liccy Dahl.
 
                Roald Dahl nació el 13 de septiembre de 1916 en Llandaff, País de Gales. Cuando tenía 3 años su hermana Astri murió de apendicitis y un mes después lo hizo su padre, que enfermó de Neumonía y no pudo soportar la pena por la pérdida de su hija. Así pues, su madre debió hacerse cargo de seis hijos, dos del anterior matrimonio de su marido y cuatro suyos.
                Su padre deseaba que sus hijos se educaran en colegios ingleses así que el pequeño Roald dejó a los 9 años el colegio de la Catedral de Llandaff, donde había estado desde los 6 para irse al internado inglés de Sant Peter. En ambos lugares vive una vive una enseñanza escolar sometida a una disciplina muy rígida y en la que los castigos corporales están a la orden del día. Siendo así las cosas, no nos debe extrañar que Dahl pensara que había un“complot de los mayores para que nos estemos quietos” y que perdiera, en cierto modo, la confianza en los adultos que, en sus obras, suelen aparecer ridiculizados en muchos aspectos y casi siempre son los personajes malvados.
               
                A los trece años concluyó la escuela preparatoria y fue enviado también como interno a Repton, una escuela "pública"  inglesa cuyo director sería el futuro arzobispo de Canterbury y allí vivió situaciones incluso más duras que en Sant Peter.

                "En Repton las palizas eran más feroces y frecuentes todavía. Y no se imaginen ni por un momento que el futuro arzobispo de Canterbury pusiera reparos a tan viles ejercicios. Se subía las mangas y se aplicaba a la tarea con sumo gusto. Las suyas eran las malas, las ocasiones verdaderamente aterradoras. Algunas de las tundas administradas por aquel hombre de Dios, aquel futuro jefe de la Iglesia de Inglaterra, fueron muy brutales”

                En verano la familia viajaba a Noruega a visitar a sus abuelos, a los que adoraba. Para él era como estar en casa, era el encuentro continuo con sus hermanos y su madre después de las soledades afectivas en el internado, la libertad con todos sus riesgos cuando pasaban los días en las islas, sentirse mayor con su abuelo cuando le daba “skaal”…

                A los 18 años, cuando acabó el bachillerato rechazó la oferta de su madre de seguir estudiando  y comenzó a trabajar en el Departamento Oriental de la Shell Oil Company, la compañía multinacional petrolífera. Gracias a ellos cumplió su deseo de viajar y ver mundo ya que 3 años después la compañía lo mandó a África. Allí aprendió swahili, visito minas de oro y diamantes y conoció un paisaje repleto de animales salvajes, como en una historia de ficción.


           En 1939, empezó la Segunda Guerra mundial, Dahl tenía 23 años y se alistó se como piloto de aviación de la "Royal Air Force" (RAF) en Nairobi. Sufrió graves lesiones como consecuencia de un aterrizaje forzoso en el desierto de Libia, y debió pasar seis meses hospitalizado en Alejandría con una fractura de cráneo.  Cuando se recuperó  volvió a volar uniéndose a la 80ª escuadrilla en Grecia, donde ésta combatía contra los italianos y posteriormente también intentaría obstaculizar la invasión alemana a aquel país. Finalmente, Alemania invadió Grecia y el pequeño grupo de pilotos sobrevivientes de la RAF fue enviado a Haifa, norte de Palestina.

            Debido a las graves heridas recibidas cuando se estrelló con su avión en el desierto, Dahl comenzó a sentir fuertes dolores de cabeza mientras volaba. Fue examinado y finalmente enviado de regreso a Inglaterra.
                 
            Aunque él siempre decía que no escribía sobre él porque le habría dado vergüenza a mí me gusta mucho este regreso a casa que cuenta en Volando Solo.

            "Vi a mi madre cuando el autobús se encontraba aún a un centenar de metros. Estaba esperando pacientemente fuera de la puerta de la casa, esperando que llegara el autobús y, por lo que supe luego, aguardaba allí desde que llegó el autobús anterior, una o dos horas antes. Pero ¿qué es una hora, o incluso tres, cuando se llevan esperando tres años?"

             Enseguida se marchó a Washington, en 1942, en calidad de agregado aereo adjunto donde comenzó a publicar sus escritos. Se casa con la actriz ganadora de un Oscar Patricia Neal, con la que tiene cinco hijos.
            En 1960 regresa con su familia a Inglaterra y será entonces cuando escriba la mayor parte de sus libros para niños.      



              La primera novela para niños de Roald Dahl no fue, como muchos creen, James y el melocotón gigante  sino los Gremlins, que publicada en 1943, y adaptada de un guión escrito para Disney. Dahl continuó escribiendo guiones de películas, entre ellas la aventura de James Bond, Sólo se vive dos veces y el musical Chitty Chitty Bang Bang, me encantaba esta película de pequeña, cuando supe esto entendí perfectamente por qué. No le gustaron muchas de las adaptaciones cinematográficas de su propia obra que aparecieron a lo largo de su vida.

                En 1975 empieza su colaboración con el ilustrador  Quentin Blake, quien hablaría así de su relación.
             
              “(...) Se trataba de la unión de dos personas diferentes, pero a quienes les gustaba y unía lo que hacían, además de compartir el humor. Así era nuestro caso. Aunque tengo que decir queDahl era más travieso que yo. Por ello llegué a dibujar cosas que nunca había imaginado”.
               
                Pese a que su labor como escritor ha sido mundialmente reconocida en el campo de la literatura infantil, Dahl también escribió libros y cuentos para adultos aderezados todos ellos con un intenso humor negro unos y con una paradójica carga erótica otros, sabiendo mezclar hábilmente ambos ingredientes en una tercera categoría. Muchos de sus cuentos para adultos fueron llevados a la pequeña pantalla. Sin duda su más famosa antología es Relatos de lo inesperado.               


                 Él y su familia regresaron a Inglaterra en 1960 y se establecieron en Gipsy House (la casa gitana) en Great Missenden, Buckinghamshire. Fue allí, en una pequeña cabaña al fondo del jardín, donde escribiría la mayoría de sus inolvidables libros. A decir de todos, la cabaña era un lugar pequeño y sombrío pero que Roald veía como un refugio acogedor. En Harper & Queen, Christopher Simon Sykes recuerda:

                 “Una cortina de plástico sucia cubría la ventana. En el centro había un sillón de orejas descolorido, heredado de su madre, y era allí donde se sentaba Dahl, con los pies encima de un baúl, con las piernas tapadas con un trapo de cuadros apoyando un  rollo de papel ondulado sobre el que apoyaba su tabla para escribir había dibujos, fotografías y otros recuerdos pinchados por las paredes, y, a su derecha, una mesa cubierta por una colección de sus curiosidades favoritas, tales como uno de los artríticos huesos de su cadera, y una extraordinariamente pesada bola de papel hecha de papel de plata usado en las muchísimas chocolatinas consumidas en su juventud”.


           Su vida se repartió entonces entre su intensa labor creativa como escritor y en la dedicada atención a su familia, ya que primero su mujer y después su hijo se vieron afectados de lesiones neurológicas y  su hija mayor de siete años murió de sarampión. Pasó meses desarrollando una válvula para drenar líquido del cerebro y permitir a Theo, su hijo, vivir sin dependencia de los aparatos y acompañó a su esposa y al apoyó hasta que esta se recuperó y pudo reanudar su carrera como actriz.

            Tras 30 años de matrimonio y cinco hijos se divorció de Patricia Neal, las malas lenguas dicen que ella nunca le quiso y que él le fue infiel. Poco después se casó con Felicity Ann Crosland.

            Roald Dahl vivió sus últimos años de en la granja de Bucking Hamshire, junto a su segunda esposa y murió de Leucemia en Oxford, Inglaterra, el 23 de noviembre de 1990, a los 74 años de edad.
                A lo largo de su vida donó dinero para los necesitados y después de su muerte, su viuda creó The Roald Dahl Foundation para continuar con esta tradición. La fundación ofrece becas en tres áreas básicas: alfabetización, neurología y hematología. Además, esta también acercando la música clásica a los niños haciéndola divertida, a través de composiciones musicales basadas en la obra de Roald Dahl.


                    Y esta es, a grandes rasgos la vida de este gran autor, ¿qué os parece? Espero que os tan interesante como a mí. Mañana empezaremos a hablar de algunos de sus libros.
                Os dejo el  enlace de su página web aquí por si queréis verla, os la recomiendo, no tiene desperdicio.
               
              “Todas las noches, después de que mi hermana Lucy y yo nos fuésemos a la cama, mi padre subía lentamente las escaleras, con sus huesos crujiendo más que los escalones, para contarnos una historia. Lo veo ahora apoyado en la pared de nuestro dormitorio, con las manos en los bolsillos y la mirada perdida, buscando en su imaginación. Era allí, en nuestro dormitorio, donde él empezaba a contar las historias que más tarde se convertían en los libros que ustedes conocen.” Ophelia Dahl.









13 comentarios:

Shorby dijo...

Curradísima entrada!!
Me ha encantado, es un escritor que me gusta especialmente =)

Besotes

Albertina dijo...

Me encanta Roald Dahl, un libro de él que me gustó muchísimo fue About a Boy, me parece un escritor entrañable...

Hans_Christian_Andersen dijo...

Genial seguir recordando a los clásicos que se han ganado estar ahí. Roald Dahl es uno de ellos, y con estas entradas podemos descubrir a los más pequeños que no solo existen Bob Esponja o Ben 10.

Matilda dijo...

Gracias Shorby, el resto de la semana seguiremos hablando de sus libros y en el blog de adultos también tendrá su entrada. Era un gran escritor, no se merece menos.
Un abrazo guapa.

Matilda dijo...

Dentro de poco Valeria y tú podréis leer sus libros y troncharos de risa las dos juntas Albertina. Como tú dices, es un autor entrañable y regala ratos entrañables :)
Un abrazo muy, muy grande guapísima.

Matilda dijo...

Qué bueno Hans Christian Andersen (y que honor que un cuentista de tanto renombre pase a verme ;)), tienes toda la razón, hay lecturas por las que el tiempo no pasa y ningún niño debería quedarse sin leer algún libro de este gran autor, le va a aportar tanto...
Un saludo :)

Inmaculada dijo...

Genial autor de imaginación desbordante. Gracias por recordarnos y acercarnos más a este gran novelista. Seguiré con interés este merecido homenaje. Saludos.

Gijón dijo...

Muchas gracias por esta entrada, me ha gustado mucho conocer a este autor, porque aunque conocía algunas de sus obras no sabía nada de él.
¡Un abrazo!

Matilda dijo...

Gracias a ti Inmaculada, por la compañía, espero estar a la altura ;)
Un beso guapa.

Matilda dijo...

Pues es el momento de conocerlo mejor, Gijón, ¡no te arrepentirás!
Un abrazo guapa.

Carmen dijo...

Que biografía tan interesante, sobre todo para una persona tan ignorante como yo en lo que a este escritor se refiere.
Besos,

Carmen dijo...

Que se me olvidaba... muuuchas gracias por la mención, guapa. Madrina, caray!! Qué honor!
Besazos,

Matilda dijo...

¡Gracias a ti! Me alegro de que te haya gustado la idea de mi semana de... Disfruté mucho leyendo la de tu blog y ¿con quién mejor que con un autor que me encanta? Un beso guapa.

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