martes, 6 de diciembre de 2011

¡La verdadera historia de los tres cerditos! S. Lobo. Según se la contaron a Jon Scieszka. Ilustrada por Lane Smith.


    Seguro que todos conocen el cuento de Los tres cerditos. O al menos creen que lo conocen. Pero les voy a contar un secreto. Nadie conoce la verdadera historia, porque nadie ha escuchado mi versión del cuento.
      Yo soy el lobo Silvestre B. Lobo. Pueden llamarme Sil”.

        Así empieza uno de mis cuentos favoritos, el que traigo hoy. No quería dejar pasar más tiempo porque es realmente genial.



       ¿Alguna vez os habíais planteado si la historia de los tres cerditos era como nos la habían contado? Pues bien, si la respuesta es afirmativa, aquí tenéis la historia de verdad, o, por lo menos, la versión del lobo. Siempre es bueno conocer la opinión de todas las partes implicadas, ¿no?

        Sil, el lobo, nos asegura que no fue culpa suya y que la fama de feroz se la debe a su dieta pero, es que, claro:

        “...no es mi culpa que los lobos coman animalitos tiernos, tales como conejitos, ovejas y cerdos. Así es como somos. Si las hamburguesas con queso fueran tiernas, la gente pensaría que ustedes son feroces, también”.



        Vamos, que él, en realidad no es nada feroz y toda esta historia de los tres cerditos comenzó, nada más y nada menos que por una taza de azúcar. Sorprendente, ¿verdad? Pues, para saber más deberíais ir corriendo a vuestra biblioteca o librería a buscar esta álbum ilustrado tan interesante.

        Este libro me gusta, no solo porque es muy divertido, con un texto lleno de humor y unas ilustraciones maravillosas que lo acompañan a la perfección, sino, también, y sobre todo, porque nos muestra la otra cara de la moneda.

        Siempre me sorprende cómo, al escuchar diferentes versiones de una historia, en la mayoría de los casos vemos datos que nos hacen comprender a cada una de las partes. Incluso cuando no estamos de acuerdo con ellas, nos resulta más fácil ponernos en su lugar y la historia que nos contaron en la primera versión va cambiando y adquiriendo diferentes colores a medida que vamos escuchando el punto de vista de unos y otros.

        Esto es lo que ocurre con este cuento. Estamos acostumbrados a ver que el lobo es malo, malísimo, ni se nos pasa por la cabeza que pueda tener una justificación a sus actos o algo que decirnos. Es malo y punto y cualquier cosa que le ocurre se la merece.



        La empatía, la capacidad para ponernos en el lugar de otro y la prudencia a la hora de juzgar a los demás son cosas difíciles de enseñar y de aprender, incluso para los adultos, que, en teoría entendemos perfectamente estos conceptos. Este cuento le da la vuelta a la tortilla, nos hace encariñarnos con el lobo y entender sus razones y, con ello, hace que todos, grandes y chicos, nos planteemos que las cosas no son siempre como nos las cuentan. Incluso aunque pensemos que se debería haber comportado de otra manera, ahora tenemos una visión diferente de él.

        Eso sí, el hecho de que todo el relato rebose sentido del humor y de que las justificaciones del lobo nos suenen, a veces, un poco flojas relativiza la historia y el mensaje y nos hace, sobre todo, pasar un rato realmente divertido leyéndolo.




        Mi recomendación, como siempre, es que, por lo menos, le echéis un vistazo, yo creo que os va a gustar.

        Un abrazo y nos leemos.

          PD: Esta es una entrada programada pero la semana que viene volveré a pasear todos vuestros blogs, ¡sé que encontraré muchas cosas interesantes tras tantos días sin veros!

3 comentarios:

Margari dijo...

¡Este lo he leído con mi peque! Que lo vimos en la biblio y no nos pudimos resistir. Nos encantó el cuento. Lo leímos varias veces, que cuando a mi hija le gusta un cuento, no le importa leerlo varios días seguidos. Y me estoy acordando de otro que le gustaba mucho también, pero no recuerdo el título. Era también del lobo y aparecían todos los personajes típicos de estos cuentos (caperucita, los cabritillos...) gritando siempre ¡Qué viene el lobo! y al final era que le estaban organizando una fiesta de cumple sorpresa. ¿Te suena?
Besotes!!!

Matilda dijo...

¡No conozco ese cuento que dices, Margari! Tengo que encontrarlo ;) Tomo nota de los datos que me das y empiezo la búsqueda y captura porque tiene muy buena pinta.

Un abrazo inmenso guapísima.

Perkins dijo...

Este cuento es buenísimo!!!! lo descubrí el día de Sant Jordi del año pasado! un abrazo!

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