jueves, 6 de septiembre de 2012

Asesinato en el Canadian Express. Eric Wilson.


      Creo que todos los lectores empedernidos tenemos una costumbre vergonzosa e inconfesable. No podemos ir a una casa sin estudiar concienzudamente toooodos los libros que haya en sus estanterías, ¿me equivoco? Bueno, sí, no es una costumbre vergonzosa, es sana y eso sí, inevitable.

      Yo, como buena lectora empedernida, hago esto incluso en con las estanterías de casas que visito con frecuencia y que, por tanto, ya me sé. Por eso, cuando fui a Madrid la última vez no pude resistirme a bichear las estanterías, no solo de la casa de mi abuela, sino también de la de mis tíos y en esta, más concretamente, la de mis primos, que están llenas de cuentos y de historias divertidas. Allí encontré Asesinato en el Canadian Express, un libro del que yo había oído hablar pero que no me había leído. Como no, mis primos, que son encantadores y nunca me ponen pegas, me lo prestaron de mil amores.



      Supongo que lo que más me atrajo en un primer momento fue la similitud con el clásico de Agatha Christie. Un viaje en tren de varios días y un asesinato cometido durante el mismo, ¡gran argumento! Pero claro, a pesar del guiño y el pequeño homenaje que, supongo, el autor quiso hacer, esta historia tiene muchos otros elementos.

      Para empezar, su protagonista es un niño, avispado y valiente, ávido lector de novelas policiacas, que sueña con convertirse en un gran detective. De la mano de Tom, así se llama, vamos recorrer el tren y a conocer a los demás pasajeros y vamos, claro está, a vivir la aventura de descubrir quién mató a la hermosa mujer del departamento C.



      Siempre me ha parecido que un viaje en tren de esas características debe de tener mucho encanto, horas y horas para leer, tejer, escribir, hablar o mil cosas más, viendo pasar el paisaje por la ventana, ¿no os parece que está muy bien? Supongo que por eso la ambientación de esta historia me ha gustado. Pero además, lo he pasado bien leyéndolo y he disfrutado del misterio y de los personajes. Tom es un protagonista creíble y simpático que se gana con facilidad al lector y los demás viajeros son personajes interesantes, cada uno con su pequeño misterio, que colorean el relato a la perfección.

      Es cierto que yo me imaginé quién era el malo pero no olvidemos que este es un libro para niños de 9 años y que yo tengo ya todo un historial como lectora del género policiaco. Honestamente, no sé si lo hubiera adivinado en su momento.



      En lineas generales es un libro entretenido, fácil de leer, no todo lo ágil que habría sido deseable pero que, de todos modos, no se hace pesado y que guarda una interesante sorpresa para el final.

      Creo que esta es una buena lectura de otoño para pequeños (o grandes) curiosos. Una buena manera de ir adentrándose en un género que, cuando gusta, gusta mucho.

      ¿Qué me decís? ¿Os animáis a viajar en el Canadian Express?

10 comentarios:

Margari dijo...

Pues me lo llevo apuntadito, a ver si a mi peque le gustan este tipo de libros. Aunque ahora tendrá que esperar un poquito, que comienza el cole y tendremos que ver primero las lecturas del cole. Que lo primero es lo primero!
Besotes!!!

Shorby dijo...

Lo leí hace tiempo y me encantó, me enganchó una barbaridad =)
Lo tengo guardado por casa.

Besotes

Matilda dijo...

Es un buen libro para probar, Margari. Ya me contarás si le gusta a la peque pero, como bien dices, ahora, a ver qué les mandan en el cole. ¡Cuéntame! Siempre me da mucha curiosidad ver qué lecturas eligen los profes.

Un abrazo muy grande, guapa.

Matilda dijo...

¡Qué gracia que lo tengas guardado, Shorby! Es muy entretenido, ¿verdad? Me encanta eso de que lo hayas leído ;)

Un abrazote.

Meg dijo...

Vaya, anotado queda!! :-)

Matilda dijo...

Es un libro divertido, Meg. Ya me dirás ;)
Besazo.

Carmen dijo...

Estupenda propuesta para jóvenes lectores...
Besos,

María dijo...

Me confieso culpable!! Sí...cada vez lo hago más amenudo, voy a casa de alguien y mis ojos se deslizan suavemente hacia las estanterías...ya me pueden estar contando lo que quieran, que poco a poco, me dirijo hacia los libros. A veces, tengo que detenerme a mí misma, porque el lugar donde voy, tal vez, no hay aún demasiada confianza. Nunca me tomo libertades, ni si quiera en casa de familiares...pero sí me gusta mirar los lomos de los libros, ver qué está leyendo en la mesita de noche, o obsvar cómo están colocados.
La novela es totalmente desonocida para mí, y me gusta mucho lo que dices de ella.
Sí hay tren, paisaje, asesinato y buen argumento,...me tienes enganchada. Puede que me anime a leerlo.
Un abrazo!!

Matilda dijo...

Gracias, Carmen. Lo cierto es que es muy interesante :)
Besazos.

Matilda dijo...

Es inevitable, ¿verdad, María? En os próximos humildes consejos tocaré un poco ese tema. Detrás de cada título y cada lomo se esconde la promesa de nuevas vivencias y eso es como un imán :)

La novela no tiene el encanto del tren del gran Poirot, pero se defiende de manera más que honrosa. Ya me dirás si te animas.

Un beso inmenso.

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