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miércoles, 16 de octubre de 2013

James y el melocotón gigante. Roald Dahl.


        Hace ya bastante tiempo que leí este libro pero, no sé por qué, aún no os había hablado de él. Supongo que estaba convencida de que lo había hecho y por eso el pobre no había aparecido aún en el blog.

         Sabéis que me gusta Roald Dahl, bueno, sabéis que me encanta, que lo considero uno de los mejores escritores infantiles a los que tenemos acceso hoy en día y que además, ha sido y es fundamental en mi trabajo así que, no os sorprenderá que, poco a poco, vaya desgranando su obra en mi rinconcito de libros. Debo reconoceros que no he leído todos sus libros, aún me faltan algunos pero, si os digo la verdad, eso me gusta porque, a veces, la lectura que necesito, la que me pide el cuerpo, es justo la suya y, aunque me releo sus historias feliz de la vida, siempre es bueno que aún queden sorpresas por descubrir.

         En fin, este es, seguramente, uno de sus libros más conocidos, entre otras cosas porque la película que hicieron del mismo está bastante conseguida. Y es, también, uno de los más representativos en cuanto a su manera de escribir y el mensaje que transmite.


         James se ha quedado huérfano y no tiene más remedio que irse a vivir con sus tías Sponge y Spiker que, además de ser horribles y desagradables, a él lo tratan mucho peor que mal. Por suerte, esta historia la escribe Roald Dahl y no va a consentir que su protagonista viva esa pesadilla durante mucho tiempo. Una tarde, en el jardín de las tías, aparecerá un extraño y simpático personaje que le dará a James una misteriosa bolsita. A partir de ahí nada seguirá siendo igual y las sorpresas estarán esperándonos, a nosotros y a él, detrás de cada página.

         Supongo que se podría decir que, si leemos este libro, vamos a encontrar justo lo que esperamos de él: la crítica desnuda y cruel de Dahl ante un mundo de adultos poco conscientes de lo importante que es la infancia y el derecho a vivirla, el humor irreverente y fresco que no tiene pelos en la lengua, los disparates y hechos más inesperado y personajes, detestables y adorables. Esta vez, odiaremos a la tías de James pero, por suerte, conoceremos a un montón de bichos simpáticos y valientes que tienen mucho que contarnos y que ofrecerán al chico una vida mucho más prometedora, divertida y colorida.


         También, como en otros relatos del escritor, vamos a ver la importancia de valores como el compañerismo, la sinceridad, la valentía…

         No es este un libro diferente en cuanto al fondo y eso lo hace tan especial como todos los demás. Roald Dahl escribía para que lo pasáramos bien leyendo y desde luego, con James y el melocotón gigante lo vamos a hacer y lo hacía también para expresar unos ideales a los que se mantiene fiel en cada una de sus letras.

         Por eso, porque disfruté leyéndolo, porque me reí y me indigné cuando fue necesario, porque aprendí sin darme cuenta y porque yo también creo que la sociedad debería ser diferente este libro tiene, en mi estantería, el sitio de honor que le corresponde.


         Y vosotros, ¿os animáis a viajar en un melocotón gigante por el mundo? ¿Os apetece que una araña os teja vuestra cama justo antes de ir a dormir? Entonces, sin duda, entre estas páginas está vuestro sitio.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Los Cretinos. Roald Dahl.


        ¿Os acordáis del reto del que os hablé el otro día? Sí, sí, en el blog Trotalibros proponían leer obras de mi querido Roald Dahl y claro, no me pude resistir. Ya comenté que no me quedaban en casa muchas por leer pero, por suerte, sí alguna. Las leo con calma, me gusta no conocerlas todas aún porque sé que, así, aún me queda magia por descubrir y cada vez que me encuentro con una de sus obras la empiezo expectante e ilusionada.

         Esta vez le ha tocado el turno a Los Cretinos y debo decir que me he reído y me ha gustado mucho.



         El señor y la señora Cretino son un matrimonio mal avenido formado por dos personas realmente malas y detestables. Feas, sucias por dentro y por fuera, sin nada, ni una pizquita, de bondad, de alegría o de buen rollo. Se pasan la vida gastándose bromas pesadas el uno al otro (muy pesadas) y haciendo la vida imposible a cuantos les rodean. Son una pareja realmente desagradable.

         Cuando empecé a leer este libro pensé que era curioso que los protagonistas fueran, precisamente, personajes con los que el lector no se siente identificado y además, le resultan antipáticos. Eso me pareció original y me hizo preguntarme qué derroteros tomaría la historia. El caso es que la historia va evolucionando, aparecen nuevos personajes y ocurren cosas realmente divertidas, o a mí, por lo menos, me lo han parecido.



         Como todos los libros de Roald Dahl, este también está lleno de mensajes, consejos y moralejas y no duda en tratar con dureza a quien se lo merece. El escritor habla sin tapujos y nos dice lo que piensa sobre ser buena o mala persona y sobre algunos asuntos más que no quiero revelaros para no chafaros la historia.

         Este es un libro cortito que se lee con mucha facilidad y que, como todos los suyos, está lleno de acción y agilidad. Yo lo recomiendo, claro, porque creo que puede hacer las delicias de grandes y pequeños (la editorial lo recomienda a partir de 10 años) y que es una lectura estupenda para hacer solos o acompañados.



         Os dejo con un pequeño párrafo del libro que a mí me ha gustado mucho y deseando que todos paséis un fin de año estupendo, que empecéis el nuevo año con ganas y alegría y que este os traiga muchas cosas buenas.

         Si una persona tiene feos pensamientos, comienza a reflejarse en la cara. Y cuando esa persona tiene feos pensamientos todos los días, todas las semanas, todos los años, la cara se va poniendo más y más fea hasta que es tan fea que no puedes soportar mirarla.

Una persona que tiene buenos pensamientos nunca podrá ser fea. Puede tener la nariz desviada y la boca torcida y una doble papada y los dientes hacía afuera, pero si tiene buenos pensamientos emanaran como rayos de sol y siempre se verá preciosa”.

 

martes, 11 de diciembre de 2012

Reto Roald Dahl.


                Hace tiempo que estoy viendo por la blogosfera gente apuntándose a este reto tan apetecible. No me había podido parar a mirarlo con calma porque como soy como el conejo de Alicia en el País de las Maravillas, todo el rato corriendo y pensando que llego tarde me había aturullado (¿veis? Igualito que el conejo).

                Por fin he decidido asomarme sin correr al blog Trotalibros y claro, ¿cómo me iba a resistir a este reto?




                El caso es que, aunque por suerte aún me quedan algunos libros por leer de este genial autor, cada vez son menos y además, la gran mayoría de los que tengo en casa ya los he reseñado así que no me ha resultado difícil elegir, ¡el único que me falta por leer y reseñar en mi estantería! Los Cretinos.



                ¡Pronto os cuento qué me ha parecido!

                Y vosotros, ¿os animáis a participar en este reto tan, tan especial?

jueves, 13 de septiembre de 2012

Danny, el campeón del mundo. Roald Dahl. Semana British.


     Pues sí, seguimos con la semana especial que ha organizado Carmen y que está siendo sumamente interesante. Os recomiendo que os asoméis a todos los blogs que están participando porque no tienen desperdicio.

     Pero es que hoy, además, es el día de Roald Dahl, un escritor muy especial para Matilda y para mí, que hoy habría cumplido nada más y nada menos que 96 años.

     Como comprenderéis no podíamos dejar que este día pasara sin hablar de él en el blog y nos ha venido estupendamente que su día estuviera justo en medio de la Semana British. Hoy unimos una tierra que nos apasiona con un autor que, de un modo u otro, ayudó a la pequeña Matilda, la nuestra, a empezar a andar.



     El año pasado le dedicamos una toda la semana a su vida y sus libros pero escribió tanto que, por suerte, aún tenemos mucho de que hablar.

     Danny, el campeón del mundo es, como todos su libros, una mezcla de ternura, ingenio, crítica social, humor y diversión. La historia de cómo Danny se convierte en campeón del mundo y de su infancia al lado de su padre.

     ¿Campeón del mundo en qué? Me preguntaréis. Y yo os contesto: no, no, no, si os lo cuento ya no tiene emoción, tenéis que verlo vosotros mismos.

     Danny y su padre viven en un viejo carromato a las afueras de un típico pueblito británico. Poseen una pequeña porción de tierra y en ella se asientan, su carromato, una gasolinera muy modesta y un taller mecánico. Como veis, no tienen mucho pero son felices y nos le hace falta más. Su vida transcurre apacible entre arreglos de vehículos, clases y cuentos pero una noche todo eso cambiará ya que, nuestro protagonista, descubrirá el oscuro secreto que guarda su padre. A partir de ahí comenzarán a ocurrir todas esas cosas que harán que Danny sea campeón del mundo.



     Evidentemente no todos los libros de Roald Dahl me gustan igual, como todos, tengo mis favoritos, pero sí es cierto que siempre que leo una de sus obras me río, me emociono, aprendo y lo paso muy bien leyendo. Él dijo “quien no cree en la magia nunca la encontrará” y yo estoy totalmente de acuerdo con eso. Dahl creía en la magia y Matilda y yo también, por eso cada vez que leemos algo suyo descubrimos magia en sus palabras. Es una de las cosas que me admiran de este escritor, su capacidad de transmitir sentimientos y emociones.

     Danny, el campeón del mundo mantiene la dinámica de la mayoría de sus libros, un texto fácil de seguir, ágil y muy ingenioso, aventuras disparatadas, un humor irreverente y sentimientos tan de todos nosotros como el amor entre padre e hijo, la rabia ante las injusticias o la emoción ante cosas nuevas. Y sus personajes son también característicos de sus obras, los buenos, que tiene cosas buenas y malas pero que consiguen que sean más importantes las buenas y los malos que, además de malos, son ridículos. Esto es algo que me gusta mucho, esa capacidad para mostrar que la gente malvada, la que no tiene nada bueno que ofrecer, no es más que una versión grotesca de lo que cree ser. Roald Dahl hace que veamos, en cierto modo, que estas personas que nos dan miedo tienen, a pesar de lo que ellos piensan, mucho menos que nosotros. Así, en sus historias siempre pierden, no puede ser de otra manera.

     La crítica al sistema de enseñanza que el autor vivió está también, por supuesto, presente en este libro, acompañada de una moral relativa pero justa (ya lo hemos hablado, muy poco políticamente correcta) que es una de las cosas que le da emoción al texto.



     Y cómo no, las situaciones inverosímiles y disparatadas, los comentarios graciosos y las escenas entrañables, forman parte del grueso de este libro. Danny es un niño muy especial, que tiene un padre muy especial con el que vivirá cosas muy especiales y que nos hará reír y emocionarnos como solo Roald Dahl sabe hacer.

     Por supuesto, a estas letras les acompañan los inconfundibles dibujos de Quentin Blake para terminar de darle a la historia esa personalidad diferente y maravillosa.



     Como curiosidad, os cuento que en este libro sale el Gran Gigante Bonachón que está de cumpleaños en este 2012. Cumple nada más y nada menos que 30 años. A mí me hizo mucha ilusión encontrarlo rondando el carromato de Danny ;)

     Si aún no lo habéis leído, ya sabéis, con la mente abierta y muchas ganas de pasarlo bien, os está esperando en múltiples estanterías.


     “Me apasiona enseñar a los niños a convertirse en lectores, a sentirse cómodos con un libro, no impresionados. Los libros no deberían asombrar, deberían ser divertidos, apasionantes y maravillosos; y aprender a ser lector significa una enorme ventaja”.
                                                                                       
ROALD DAHL.


jueves, 9 de febrero de 2012

La maravillosa medicina de Jorge. Roald Dahl.


     Ya os enseñé que los Reyes Magos este año habían sido muy generosos conmigo y habían venido cargaditos de cuentos y de libros interesante. Hoy quiero reseñar uno de los libros que llegaron en sus alforjas.

      Sabéis que Roald Dahl es uno de los escritores que más me gustan y poco a poco voy consiguiendo que mi colección de libros escritos por él vaya creciendo. La maravillosa medicina de Jorge ha sido el último en llegar.



      Jorge vive en una granja, lejos de cualquier otra casa, con sus padres y su abuela. El pobre se aburre bastante porque no hay muchos niños con los que jugar por los alrededores y, en general pasa el día ayudando a sus padres y cuidando de su abuela. Pero su abuela no es una abuela normal y cariñosa que le cuenta historias y que le regalas mimos, no señor, su abuela es poco menos que una bruja, gruñona y protestona, que se pasa el día quejándose y diciendo cosas desagradables.

      Un día Jorge se queda en casa con ella, no debe olvidarse de darle su medicina y está muy pendiente de eso pero, de repente, se le ocurre que, tal vez, haya una medicina que cure a la abuela de verdad, que la convierta en una abuela como todas las abuelas, simpática y cariñosa, o por lo menos, que consiga que deje de protestar y hacer daño. Decidido a conseguirlo Jorge va a inventar una estupenda medicina pero, ¡esta medicina le va a dar muchas sorpresas!




      Los libros de Roald Dahl, cuando no son muy largos, siempre me resultan un poco chocantes. No me entendáis mal, me encantan, pero la crítica feroz y despiadada que hace a la sociedad y la enseñanza que deja en ellos es mucho más densa en sus libros menos extensos. Eso me gusta, son libros que dejan muy claro lo que quieren decir, no podemos equivocarnos, y lo hacen siempre de manera disparatada y divertida.

      Ya hemos comentado alguna vez que este autor siempre se pone del lado de los niños y que los adultos no suelen salir muy bien parados. Yo siempre he entendido esta crítica como doble.

      Por un lado, su defensa a la infancia, al derecho de los niños a serlo y ser tratados como tales, sin que se los desprecie o infravalore pero también educándoles y ayudándoles a crecer como personas equilibradas.



      Por el otro, un tirón de orejas y una queja contra la maldad en general, contra la necesidad de algunas personas de hacerle la vida imposible a otras, de creerse superiores o de ejercer, de manera brutal, un poder que no es real.

      En este libro encontramos ambas críticas de manera muy clara. La abuela de Jorge no es simplemente una cascarrabias, es mala y ser malo, en el universo de Roald Dahl (y yo quiero pensar que en el real también), se paga, antes o después.

      Pero, a pesar de que al escritor no le tiembla la mano a la hora de “castigar” a sus personajes malos, lo hace siempre con humor y en un contexto de aventuras y hechos insólitos que hacen que la enseñanza que quiere dar quede diluida en el resto del relato. Es drástico y radical y no se anda con medias tintas pero el lector lo pasa tan bien y está tan entretenido y tan sumergido en la historia que no le resulta fuera de lugar lo que le pueda ocurrir a la abuela.



      Siempre he pensado que los niños, además, tienen una manera diferente de ver las cosas y eso les hace relativizar y darle a cada cosa su lugar.

      ¿Qué os voy a decir? Como con todos los libros que he leído hasta ahora de este gran autor, me he reído, he dudado, me he indignado, he querido saber más y sobre todo, he disfrutado muchísimo leyendo.

      Alfaguara lo cataloga a partir de 10 años, yo os diría que a partir de 8, si leen bien, ya pueden pasar un rato muy divertido con él.

      En cualquier caso, lo recomiendo muy mucho, creo que no os lo podéis perder, ¿o no queréis aprender a hacer medicinas mágicas?

jueves, 6 de octubre de 2011

Cumplimos un año. Matilda. Roald Dahl.

            La entrada de hoy es especial, claro, porque casi sin darnos cuenta Matilda Libros ha cumplido un añito y debo decir que además, ha crecido mucho y está a punto de echar a andar hacia nuevos terrenos.

             El blog nació en un momento complicado para mí y desde la primera entrada, con su primer comentario (gracias Carmen) me ha dado muchísimas satisfacciones.  Hoy vuelvo a estar totalmente sumergida en el mundo de la literatura infantil y juvenil, he aprendido cosas, conocido libros, autores, ilustradores, descubierto nuevas formas de trabajar por el fomento de la lectura… Ha sido un año realmente provechoso porque, además, me he puesto en contacto con todos vosotros y con más gente, igual de maravillosa, en las redes sociales.
                A partir de ahora Matilda Libros empieza una nueva aventura, la semana que viene o la siguiente, si todo va bien, podré enseñaros la web y presentaros a nuestra Matilda, una muñequita que me tiene totalmente enamorada.  Mi espacio ya no será solo un blog, se habrá convertido en un proyecto que quiere crecer y que no habría podido empezar a hacerlo sin vuestro apoyo y vuestra compañía.

               Hoy que cumplimos un año, tengo que daros las gracias de corazón por todo lo bonito que me habéis regalado.
                Me diréis, ¿no lo vamos a celebrar? ¡Claro que sí! Como no puedo invitaros a tarta, habrá varios concursos y alguna sorpresa, pero vamos a esperar a la web y a la muñequita para poder celebrarlo todo y todos juntos. ¿Os parece bien?
                Mientras, la reseña para este día tan especial no podía ser otra, claro, Matilda, de Roald Dahl. Si el nombre del blog es un modesto homenaje a este autor que a mí tanto me gusta, en la entrada de su cumple traemos el libro al que se lo pedimos prestado y uno de los más importantes y conocidos del escritor.

              Matilda es una niña de cinco años que vive con sus padres y su hermano, pero su vida es un poco especial ya que su familia no es, lo que se dice, muy tradicional. Su padre es un vendedor de coches tramposo y usurero, su madre una mujer florero que no tiene respeto por los demás ni por ella misma, aunque no se dé cuenta y su hermano un chico tontorrón y superficial que solo ve a través de los ojos de su progenitor.
                Con semejante caldo de cultivo podríamos pensar que nuestra pequeña protagonista no debe de ser muy especial. ¡Pues sí lo es! Matilda es curiosa, inquieta, inteligente y muy buena y además posee un sentido de la justicia férreo y peculiar. A pesar de todo esto, o quizás a causa de ello, sus padres la consideran una inútil y ante el total abandono de los mismos, la niña debe encontrar la manera de hacer su vida interesante ella sola. Por eso, primero descubrirá la biblioteca y las maravillosas aventuras que puede vivir gracias a los libros y luego, cuando por fin vaya al colegio hará amigos entrañables, conocerá a la señorita Honey y descubrirá que puede hacer una cosa maravillosa y nada común. Con estos ingredientes y la señorita Trunchbull, la temible directora de la escuela, el libro lo tiene todo para gustarnos, no mucho, sino muchísimo.


            ¿Por qué es tan especial Matilda? Por muchas cosas. No solo porque es un libro divertido que te mantiene en vilo durante cada página que pasas sino también porque es disparatado y divertido como todo lo que escribía Roald Dahl. Además, es original, con unos protagonistas distintos y una trama poco común y nos hace vivir situaciones rocambolescas y visitar espacios encantadores.
                Por otro lado, es una fuerte crítica a la sociedad del momento, crítica que, por otro lado podríamos trasladar en algunos aspectos al momento actual. Los padres de Matilda no valoran su inteligencia, no la motivan, no la respetan y no le muestran ningún cariño, pero además se burlan de ella y de su gusto por leer. Dahl critica una sociedad pegada a la tele que no ve más allá de sus narices y se deja idiotizar y la falta de atención de algunos padres a sus hijos.
                El contraste entre las dos profesoras, la señorita Honey la señorita Trunchbull es también significativo y contrapone la antigua enseñanza en la que “la letra con sangre entra” y que el propio autor sufrió en su niñez con una más cercana en la que se anime a los niños a querer saber más.

               En general en todo el libro encontramos críticas veladas, mensajes irónicos en los que Dahl se ríe de esas personas que creen saberlo todo y no escuchan ni miran. Es un libro agridulce donde la maldad no se disimula y la bondad tampoco. Menos mal que Matilda sabe muy bien lo que le gusta y lo que no.
                ¿Qué os voy a decir a nivel personal? Este libro siempre me ha parecido muy tierno ya que Matilda solo tiene cinco años y se ve sola en el mundo, con una familia que no la acompaña. Me encanta esa declaración de principios en las que Roald Dahl defiende la lectura por encima de todo y de manera indirecta nos anima a tener libros en casa y a leer, a leer mucho. Me fascina la manera en que va desarrollando la trama para tenernos enganchados y hacernos sentir rabia, alegría, tensión, pena, ternura y alivio y sobre todo, pienso que, siendo como es, una prioridad para mí, ayudar a que los más pequeños descubran el placer de leer, no puedo dejar de querer a esta niña que termina con todos los libros de la biblioteca y de todos aprende.
                ¿No os parece que elegí bien el nombre de mi blog?

                 De nuevo, muchas gracias a todos por cumplir un año conmigo, espero que aún tengamos muchas cosas que contarnos.
                Un abrazo a todos.
                María.


domingo, 18 de septiembre de 2011

Semana de Roald Dahl. Quentin Blake.

             Terminamos esta semana tan especial y he querido hacerlo de una manera un poco distinta. Hemos hablado de Roald Dahl, de su vida, de su obra… y yo creo que en su obra hay algo muy característico y que si no estuviera la dejaría un poco coja. Los libros de Roald Dahl son geniales, se miren por dónde se miren pero gracias a las ilustraciones de Quentin Blake son aún más que geniales.
                No sé para vosotros pero para mí, los libros de este escritor tan, tan admirado no son lo mismo si no los ha ilustrado Quentin Blake. Él hace que estos textos sean aún más grandes, los complementa perfectamente porque sus dibujos tienen ese toque gamberro que caracteriza las historias de Dahl.

                  Su  colaboración con comenzó en 1975, cuando fueron presentados por su editor, Tom Maschler quien  recuerda que al principio hubo algunos problemas: Cuando le propuse a Roald Dahl las ilustraciones de Quentin Blake por primera vez, Roald objetó el trabajo de Quentin y dijo que prefería alguien más naturalista, por ejemplo un artista que no chocara con el texto. Quentin venció totalmente este obstáculo. Roald llegó a sentir que el trabajo de Quentin complementaba el suyo y que incluso era el intérprete ideal". Esto lo confirmó el mismo Roald Dahl: "Nadie puede alcanzarlo. Él tiene el mágico don de dibujar un personaje en una página exactamente como uno lo había imaginado" .
Dahl solo quiere trabajar con él y le obsequia con elogios como estos:
                “Pienso que coincidimos mucho. Tiene esa enorme agudeza y cuando dibuja siempre hace una afirmación sobre el personaje. Cuando dibuja una cara siempre dice algo sobre ella. Si es una persona mala la hace muy mala. Creo que es el mejor ilustrador de los libros infantiles que hay en el mundo en este momento.”

                Y es en los relatos de Dahl donde Blake demuestra una complicidad emocional, en la que con cuatro trazos sabe expresar ideas muy personales que nacen del autor conquistando la atención de los lectores. Así explica el ilustrador la exitosa relación con Roald Dahl: “(...) Se trataba de la unión de dos personas diferentes, pero a quienes les gustaba y unía lo que hacían, además de compartir el humor. Así era nuestro caso. Aunque tengo que decir que Dahl era más travieso que yo. Por ello llegué a dibujar cosas que nunca había imaginado.”


                Iba a contaros yo su biografía, pero he encontrado un artículo maravilloso en la revista Pinakes y me ha gustado tanto que he preferido enseñároslo.
                Conocer a Roald Dahl es conocer a Quentin Blake, pues es el ilustrador habitual de sus libros.

                Blake es de origen inglés. Nació en el condado de Kent en 1.932. Ahora es un señor mayor de unos 76 años pero sus dibujos se conservan tan frescos como si acabara de hacerlos. Aunque estudia literatura inglesa en Cambridge, es el dibujo y la ilustración lo que determina su trayectoria profesional, y es uno de los autores e ilustradores más conocidos y galardonados de la literatura infantil y juvenil.

                “No estudié arte sino literatura en la Universidad de Cambridge, así que encontré mi estilo, no lo aprendí. El aprendizaje vino más tarde cuando me inicié en el dibujo mismo y en su proceso.” - Comenta Blake.
                Ya desde pequeño comenzó su dedicación al dibujo     y mientras estudiaba colaboraba en publicaciones como Punch, revista británica de humor y sátira. Completó su formación en la Chelsea Art School y dirigió durante muchos años el Departamento de Ilustración del Royal College of Art de Londres. En 1.960 publica su primer libro ilustrado para niños A drink of water, de John Yeoman. Pero el primer libro que escribió e ilustro fue Patrick, publicado en 1.968.



                En realidad Blake lo que quería era ilustrar un álbum y como ninguna editorial apostaba por este tipo de publicaciones invento una historia en torno al arte, en la que cuando un violinista tocaba, las cosas cambiaban de color, y de este modo consiguió su propósito.
               
                Sin duda los ilustradores tienen un protagonismo fundamental en los cambios que se han producido en las publicaciones infantiles y en la estética y el lenguaje visual de las nuevas ediciones.
               
                Quentin Blake tiene otras muchas publicaciones en las que autor e ilustrador son uno: Mister Magnolia, con textos rimados; Todos a una;
Clown, una historia sin texto y de las más queridas por él; Este niño es un terremoto;
Cuéntame un cuadro o  Un barco en el cielo.
               
                Pero seguramente sus ilustraciones para otros escritores y la compenetración que ha tenido con sus textos, como con los del poeta Michael Rosen o con Roald Dahl, le descubren como un artista generoso y empático que goza con este tándem creativo:

                “... yo disfruto trabajando los textos y las ideas de otras personas tanto como con las mías.
Es como si me hubieran dado una entrada para visitar la imaginación de alguien, y uno nunca sabe bien qué va a encontrar allí.”

                Esta armonía se refleja en sus dibujos, tan naturales que parecen simples bocetos garabateados por el escritor tras terminar de escribir los textos.

                Veras en sus dibujos que su trazo es aparentemente sencillo, rápido y espontaneo, a pesar de que primero dibuja a lápiz y luego pasa a tinta. Sus formas son planas y los espacios solo son sugeridos. En pocas ocasiones utiliza el color, si acaso mancha de acuarela. Su ilustración no solo es directa y franca, sino cuidadosamente descuidada.


               Los personajes de Blake no son muy bellos, aunque si son muy tiernos, expresivos y con grandes toques de humor. Las ilustraciones no son muy grandes e importantes, pero si nos meten en la historia y nos dan ocasión de que nosotros la imaginemos. Las portadas no son cuadros, aunque siempre cuentan lo principal de la historia que ilustran.

                Sus dibujos son característicos e inconfundibles y nos desvelan la capacidad del ilustrador para poner en contacto al lector con los afectos y los entresijos de las palabras: es un maestro de la sugerencia.

                En la actualidad Quentin Blake tiene más de veinticinco libros publicados, ha ilustrado más de doscientas cincuenta publicaciones y ha sido galardonado entre otros, con el premio Hans Christian Andersen y con el Children´s Laureate, además de ser dos veces Premio Nacional de Literatura infantil junto a Dahl, o poseer la medalla Kate
Grenaway.

                En estos días trabaja en la elaboración de un libro sobre su obra. Su último dibujo es la felicitación navideña para la organización de ayuda a los pueblos indígenas Survival”.

                En fin, no soy muy amiga de copiar como las locas, pero me ha parecido que aquí nos contaban muy bien quién es este ilustrador y cuál es parte de su obra.

                Y hasta aquí la semana especial de Roald Dahl, espero que os haya gustado, yo he disfrutado mucho con ella J

                Evidentemente, aún hablaremos muchas veces de él y de Quentin Blake, esto no se acaba aquí, no señor…

                “Estoy convencido de que el mundo es un lugar mejor con  dibujos. Porque precisamente con ellos uno puede compartir su relación con el mundo y eso no deja de ser una manera de celebrar la vida.”
                                                                                                                      Quentin Blake.




sábado, 17 de septiembre de 2011

Semana de Roald Dahl. El Gran Gigante Bonachón.

                Vamos allá con el último libro de la semana especial de Roald Dahl. Y es que, aunque mañana seguiremos con ella, no recomendaremos ningún título.
                La reseña de hoy es sobre un libro para mí muy especial. Lo leí siendo muy pequeña y nunca me olvidé de él, es la típica historia que recuerdas, que sabes que te encantó, que te dejó huella, digamos, pero, evidentemente, no tienes ni idea del autor y el título lo recuerdas vagamente porque hace ya muchos años y no tenías edad para quedarte con esas cosas.
                Cuando empecé a trabajar en la librería retomé mis lecturas infantiles y comencé a releer a Roald Dahl, imaginaros mi sorpresa y mi alegría cuando entre los libros de la colección descubrí nada más y nada menos que, El Gran Gigante Bonachón, mi querido libro de la infancia. No tengo que decir que casi inmediatamente pasó a formar parte de los libros de mi biblioteca personal y que al volver a sumergirme en sus páginas entendí perfectamente porqué me había gustado tanto.

                Una noche como otra cualquiera Sofía, la protagonista de esta historia, da vueltas en su cama del orfanato sin poder dormir.
                No deben levantarse después de apagar la luz pero la luz de la luna es inquietantemente brillante y Sofía decide ir a cerrar la ventana, tal vez, fuera, estuviera siendo la hora mágica.
                Alguien le había susurrado una vez que la hora mágica era un momento muy especial, en plena noche, cuando tanto los niños como los adultos estaban sumidos en el más profundo de los sueños. Entonces, todas las cosas misteriosas salían de sus escondrijos y se adueñaban del mundo”.
                Sin ganas de volver a si camita, no puede evitar quedarse mirando la calle y de repente descubre que algo muy, muy alto se acerca.
                “No era un ser humano. No podía serlo. Era cuatro veces más alto que el hombre más crecido. Era tan grandote, que su cabeza quedaba a más altura que las ventanas de los últimos pisos de casas. Sofía abrió la boca para gritar, pero no le salió ningún sonido. El susto le atenazaba la garganta y el cuerpo entero.
No cabía duda: era la hora mágica”.
                Aterrada, la niña intentará pasar desapercibida pero, ¡ay!, este gigante tiene un oído muy fino y la oye respirar. Ni corto ni perezoso, mete la mano por la ventana y se la mete en un bolsillo.
                Así empiezan un viaje y una aventura que harán que la vida de Sofía no vuelva a ser igual. Porque el gigante secuestrador no es malo, es un simpático personaje que aprendió a leer y a escribir solo, que habla de una manera muy especial y que dedica su vida a recolectar sueños para después hacer que las noches de los niños sean maravillosas, ¡es el Gran Gigante Bonachón!

              “¿Yo?-gritó el gigante y su poderosa voz hizo que todos los tarros entrechocaran en sus estantes-. ¿Yo devorar guisantes humanos? ¡Jamás! Los demás sí que lo hacen. Devoran cada noche todos los que pescan, ¡pero no yo! Yo soy un gingante especial. ¡Un gingante bueno y amabiloso! El único gingante bueno y amabiloso de todo el País de Los Gingantes. Soy el GRAN GIGANTE BONACHÓN. Y ¿cuál es tuyo nombre?”
                Bonachón vive en el País de los Gigantes, acompañado de otros nueve gigantes, mucho más grandes que él y realmente malvados que todas las noches salen de caza a distintas ciudades del mundo para devorar a un montón de gente que duerme plácidamente.
                “Pero… ¿van esos gigantes a todos los países de la tierra?- preguntó Sofía.                       -Todos, con expinción de Grecia, son visitados alguna vez – dijo el GGB-. Depende de cómo el gingante se sienta en el país. Si hace mucho calor y al gingante le parece estar en una sartén, probablemente saldrá al galope hacia el Norte tiritihelado, para allí zamparse a un esquianimal o dos, así se refresca. Un esquianimal gordito es para un gingante lo que para ti un polo”.
                ¿Creéis que una niña pequeña como Sofía y un gigante escuchimizado podrán conseguir frenarles?
                Desde luego, ellos lo quieren intentar y para ello se les ocurre un plan fantástico en el que entre avisar de lo sucedido a alguien muy, muy importante.
              Roald Dahl dedicó este libro a su hija Olivia, que murió a los siete años por culpa de un sarampión y dicen que se inspiró en su nieta Sofía Dahl para crear el personaje de la protagonista. Como veis, estaba cargado de valor sentimental para él. Tal vez por eso esta es, seguramente, una de sus historias más tiernas. Bonachón, el gigante bueno que habla mal y es tremendamente susceptible es además un auténtico pedacito de pan que disfruta de las cosas más sencillas y quiere con todo su ser. Acostumbrado a vivir oprimido y maltratado por los demás gigantes y alimentándose solo de horribles pepinásperos para no comer personas, no duda en ayudar a los guisantes humanos a salvar a su mundo de los horribles gigantes y lo hace con seriedad y entrega.
                Como siempre, el humor llena cada página del libro, siempre el mismo, sarcástico y chocante, verdadero.
                Dahl nos muestra una realidad cruda y triste porque, como dice el Bonachón, los gigantes son horribles, pero no se comen entre ellos y los guisantes humanos nos pasamos la vida matándonos entre nosotros…
                Nos relata con crudeza la parte en la que hay que enfrentarse a los inmensos monstruos y con infinita ternura la relación entre los dos protagonistas. Además, con giros inesperados e inteligentes vamos descubriendo un mundo no tan diferente del nuestro y un desenlace genial y divertido.

                Es un libro muy entretenido que siempre hace las delicias de los más pequeños y para mí, uno de los que ofrece mensajes más claros y duros.
                Ilustrado, ¿cómo no?, por el gran Quentin Blake.
                La editorial lo recomienda a partir de 12 años, yo era bastante más pequeña cuando mi tía me lo prestó y soy mucho más mayor ahora que tanto lo disfruto J. De todos modos, es una buena edad para leerlo.
                No lo vais a dejar pasar, ¿no? ¡Es muravilloso y sorprenchocante!

               

viernes, 16 de septiembre de 2011

Hablando de Roald Dahl… un resumen.

                Ya tenemos la entrada de hoy de la semana especial, pero quería enseñaros otra cosa.
                Ya os dije que el 13, día del nacimiento de este gran autor, tuvo lugar una charla sobre él que moderamos Silvia Cartañá, de Los cuentos de Bastian y Los Libros deBastian y una servidora. Fue un día estupendo, aprendimos muchísimo y lo pasamos muy bien.
                Pues bien, Silvia ha tenido el detalle de hacer un resumen del día y de lo hablado en él, no quería que os lo perdierais así que, aquí os lo dejo.

                La semana de Roald Dahl llegó a su fin y yo me comprometí a presentar un resumen de la charla que tuvimos en las redes sociales donde pudimos conversar con el autor.
                ¿Cómo empezó todo? Me gusta el escritor Roald Dahl. Sus libros son despiertos, enérgicos, con chispa y garra. La lectura de sus libros te atrae inevitablemente, mientras te debates entre la carcajada, el miedo y la sorpresa. Es un autor que nunca te deja indiferente y, cuando acabas un libro suyo, siempre buscas más.
                En mi catálogo de recomendación de lecturas para el verano incorporé al autor Roald Dahl. No me centré en ningún título concreto, si bien indiqué que yo leería durante las vacaciones el libro titulado Matilda. En ese momento, entré en contacto con una lectora insaciable del autor, escritora a escondidas y gran conocedora de literatura infantil y juvenil, Matilda Libros. No fue casualidad, pues teníamos un nexo en común, que se llama Roald Dahl. Tras un intercambio de impresiones, algunos mails y unos cuantos cruces de entradas en facebook y twitter, me di cuenta que Matilda y yo teníamos que poner algo en marcha. El 13 de septiembre era el aniversario de Roald Dahl… y este año caía en Martes 13… no podía ser un día mejor, había que hacer algo. ¿Qué tal si compartimos públicamente un cambio de impresiones sobre el autor, a través de las redes sociales? Comentamos y compartimos nuestros conocimientos y dudas y quizás alguien se quiere apuntar… Esa fue mi propuesta. Y Matilda aceptó. Y no sólo eso, sino que me empujó a organizar un Grupo donde invitáramos a nuestros amigos para hablar de Roald Dahl… ¿Quién fue la lianta? No lo sé, pero las dos nos entusiasmamos, de tal manera, que en pocos días ya lo tuvimos listo. Organización y ejecución. Dicho y hecho.
                El pasado Martes 13 de septiembre, aniversario del escritor Roald Dahl, Matilda Libros y Los Cuentos de Bastian organizamos un encuentro virtual en las redes sociales para charlar, compartir y conversar sobre el autor Roald Dahl y su obra. ¿Resultado? Más de 200 personas conectadas pudiendo participar en un evento que estaba previsto que durara una mañana y se alargó hasta el día siguiente. Desde Lima hasta Sevilla, de Cataluña a México… hubieron altas y hubieron bajas, bandejas colapsadas, mucha información, vídeos, música, películas, libros, libros y  libros. El pasado Martes 13 de septiembre, aniversario del escritor Roald Dahl, más de 200 personas participaron en un homenaje al autor. Matilda Libros y Los Cuentos de Bastian estamos muy orgullosos. Esperamos que vosotros también.
                Hablamos de la biografía del autor, para adultos y para niños, de películas, de series de televisión…
                Opinamos sobre la educación de los niños, la necesidad de mostrarles la realidad o edulcorarles la infancia.
                Coincidimos en la excesiva suavización en las historias que contamos a los niños.
                Leímos reseñas y escribimos citas.
                Nos dejasteis fotos de portadas de los libros, del autor, de lectores, de una niña maravillosa gran lectora de Roald Dahl.
                Hablamos en Twitter y facebook, dando un ejemplo de cuál es el valor de las redes sociales… más de 200 personas hablando simultáneamente a diferentes horas, desde distintos puntos de la geografía con un nexo en común, su pasión e interés por Roald Dahl.
                Llegamos a conclusiones interesantes.
                Y decidimos que la experiencia había valido la pena.
                Tuvimos tiempo de mencionar libros del tramo infantil: Matilda, Las Brujas, James y el Melocotón Gigante, The BFG, Cuentos en verso para niños perversos, Los Gremlins, Charlie y la fábrica de chocolate, La medicina de Jorge, El cocodrilo enorme, Los cretinos, El vicario que hablaba al revés, Agu Trot…, ufff, y todavía faltaron… Los mimpins, El dedo mágico, El superzorro… la lista de títulos es interminable y a cada uno le podríamos dedicar un día.
                Hablamos de títulos para adultos: Mi tío Oswald, Tales of the Unexpected, Ghost Stories, Boy, Volando Solo… comentamos películas con guión de Roald Dahl o basados en novelas de Roald Dahl como Charlie y la fábrica de chocolate (en la versión de 1971 y la más reciente de Tim Burton), Sólo se vive dos veces de James Bond, el clásico infantil Chitty Chitty Bang Bang, las series de televisión como Tales of the Unexpected o el capítulo El Hombre del Sur de la serie Alfred Hitchcock Presenta … La bibliografía y filmografía de Roald Dahl es tan amplia como para habernos dejado títulos en el tintero, teatro, poesía y otras curiosidades. Nos las reservaremos para otra vez.
                Conseguí salir de dudas acerca de la relación entre Los Gremlins de Roald Dahl, que Disney llevó a la gran pantalla… con poca suerte, y Los Gremlins, la película de Joe Dante con guión de Chris Columbus. En la segunda se hace un guiño a la primera, en aquél personaje incomprensible (hasta conocer este dato, probablemente lo era) que parecía un sonado que no cesaba de gritar a los cuatro vientos que el final está por llegar cuando aquellos seres perversos, los Gremlins, bajen de sus aviones de combate para invadir el mundo. Con esos personajillos se refería, precisamente, a los descritos por Roald Dahl en su libro del mismo nombre y es la clave para mostrarnos cómo, efectivamente, la obra de Dahl ejerció una influencia decisiva en Joe Dante para idear la película que todos conocemos. Esa intervención y el título, eran su homenaje.
                Muchos habrán aprendido nuevas cosas de Roald Dahl, otros se lucieron por su amplio conocimiento y nos mostraron datos que desconocíamos, algunos que creían no conocerlo descubrieron que es el autor de películas, series, libros o historias que han visto o de las que han oído hablar, otros apuntaron curiosidades para investigar o para informar a terceros… todos estuvimos implicados en la biografía y la obra de Roald Dahl. Y es que el autor da mucho de sí, hay mucho de qué hablar. Con el Grupo que formamos, nos dimos cuenta que lo mejor para ampliar conocimiento es COMPARTIR. Y esa es la gran bondad de las redes sociales, que nos ofrecen la maravillosa oportunidad de ampliar conocimiento y también de ampliar nuestro radio de acción.
                Estuvimos también tratando, gran parte del tiempo, un tema delicado y es el de la educación. Roald Dahl defiende a los niños y se pone en su piel, pero de una manera exageradamente sarcástica, con alto contenido violento y mucho humor negro que nunca te deja indiferente. Las historias infantiles de Roald Dahl sobresalen por encima de la realidad y topan con una fantasía espeluznante, provocando una reacción sumamente positiva, porque consigue que los adultos nos pongamos en la piel de un niño y le comprendamos con total sinceridad, al tiempo que un niño disfruta por sentir identificados sus sentimientos más profundos. Nos preguntábamos si es necesario endulzar los cuentos clásicos o si, por el contrario, tampoco conviene caer en un excesivo realismo para explicar a los niños de qué trata la vida. No seguiré con los comentarios que surgieron, porque esto da para otro día y muchos más…
                Hablamos también de Quentin Blake, ese gran compañero ilustrador que da todo el sentido a la obra de Dahl. El uno sin el otro, no hubiera sido lo mismo.
                Os mostramos la página oficial del autor.
                Conocimos el Museo de Roald Dahl.
                La Fundación Roald Dahl.
                Y tuvimos muchas entradas y enlaces con reseñas de libros del autor. Realmente, hay dónde escoger.
                Para concluir con los enlaces, os dejo los de las autoras y las reseñas que hicieron de Roald Dahl:
                Matilda Libros presentó así su semana de Roald Dahl.
                Y Silvia Cartañá se planteó el reto de mostrar dos reseñas diferentes una para infantil y otra para juvenil del mismo libro, ¿cómo no?, Matilda. Porque ambos grupos lo deben conocer, pues el abanico es tan amplio y la ironía tan certera, que fácilmente hallarán un punto de interés en la lectura de Roald Dahl. Y estirando ese punto…
                Hicimos mucho más de lo que pensábamos, porque la participación lo permitió. Y nos lo pasamos muy bien… es un lujo hoy en día dedicar varias horas a algo con lo que te sientes enormemente satisfecho… Debía durar medio día y duró más de un día entero.
                Y lo mejor, ¿sabéis qué es? que hemos hecho muchos amigos.
                Muchas gracias por vuestra participación. Todo esto da sentido a la existencia de las redes sociales. Precisamente esto es lo que me maravilla de ellas y, con este Grupo, damos ejemplo de cuál es uno de sus usos ideales.
                Esperamos que nos sigáis desde nuestros blogs: Matilda Libros y, por mi parte, desde Los Cuentos de Bastian (infantil) y Los Libros de Bastian (juvenil).
                Nos pidieron continuación y Matilda Libros y yo nos planteamos seriamente un Grupo de Lectura con cierta periodicidad… pero no avanzamos nada… dejadnos “maquinar”…
                Desde aquí, agradezco enormemente a Matilda Libros su confianza en mí, pues no dudó en apoyar mi propuesta y juntas lo conseguimos. Es una fantástica compañera de juegos. ¡Gracias Matilda Libros!
                Para todos los que no estuvisteis, aquí tenéis el enlace al Grupo de facebook Hablando de Roald Dahl… por si le queréis echar un vistazo…
                Esperamos veros pronto…
                Silvia Cartañá”.

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