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jueves, 6 de marzo de 2014

El callejón Voltaire. Una copa de veneno. P.D. Baccalario. A. Gatti.


         Últimamente estoy descubriendo muchos libros interesantes y, el caso, es que no puedo actualizar el blog todo lo a menudo que quisiera para enseñároslos todos. En fin, que vamos un pelín despacio pero oye, irán llegando.

         El que traigo hoy, os cuento, me ha conquistado por completo.

         Ya conocéis mi afición por la novela policiaca y también me habéis oído decir que es complicado ver este tipo de literatura dirigida a los más pequeños, por eso, encontrarme con historias como esta me reconcilia con mi mundo de cuentos y me demuestra, una vez más, que las palabras tienen espacio para todos.


         Los vecinos del callejón Voltaire, en París, son, por decirlo de algún modo, tremendamente curiosos y, además, amantes de los misterios, las novelas policiacas y de Darbon, el detective más famoso que ha habido jamás en la ciudad (“el más famoso después de Maigret, naturalmente. Solo que Maigret es un personaje inventado”). Por eso, no es de extrañar que se unan para investigar cualquier cosa que les parezca sospechosa, en este caso, el extraño comportamiento de un tal señor Deloffre o la muerte de la condesa Blumier… ¿No os parece emocionante?

         Es justo reconocer que parte del atractivo de este libro, así, a bote pronto, se lo dan unas ilustraciones, en colores la portada y en blanco y negro el interior, evocadoras y listas para complementar el texto de manera que no podamos evitar recordar y sentirnos cerca de los personajes y escenarios creados por los mismísimos Agatha Christie o Simenon.

         Una vez que tenemos el libro en nuestras manos y nos sumergimos en sus letras, Baccalario y Gatti hacen el resto y página tras página consiguen intrigarnos, divertirnos y sorprendernos a partes iguales.


         Esta historia me ha gustado, no solo por sus misterios y su ambientación; los personajes son simpáticos y entrañables y cada uno cumple su papel a la perfección; la acción se desarrolla de manera ágil y ligera, sin cansar al lector, más bien al contrario, animándole a seguir con nuevas dudas y bien acompañado; y el humor y el desenfado campan a sus anchas incluso en los momentos más peligrosos.

         Bajo mi punto de vista esta es una serie de esas prometedoras, que entretienen y hacen disfrutar a quien las lee mientras, de refilón, nos enseña algunas cosillas interesantes. A mí me ha gustado mucho la primera aventura de Anette, Fabó y todos sus vecinos así que es muy probable que todos ellos vuelvan a visitarnos más adelante.

         ¿Qué os parece? ¿Conocíais a estos locos personajes del callejón Voltaire? ¿Tenéis libros de misterio que nos queráis recomendar? ¡Ya sabéis cómo nos gustan a Matilda y a mí!

        

jueves, 11 de julio de 2013

Respirando cerca de ti. Jorge Gómez Soto.


         Si os digo la verdad, no tengo muy claro que mis veranos de adolescente fueran especialmente lectores. Leía, claro, nunca he dejado de hacerlo, pero, seguramente, entre preparar los exámenes de septiembre (a los que solía tener que presentarme, sí), salir y entrar con amigos, las vacaciones familiares en la playa o el campo yo todo eso, seguramente no leía mucho más que el resto del año. Lo que sí cambiaban eran los momentos y los lugares, menos de noche, más de día, en la piscina, la playa… Y también recuerdo que las lecturas de verano tenían, como ahora, un aire diferente, no sé, las disfrutaba (y disfruto) de otra manera. En cualquier caso, las lecturas en estos meses son especiales y vale la pena que nos demos permiso para leer de verdad con calma, cuando nos apetezca, lo que nos apetezca, sin presiones y si no nos apetece, ¡no leemos! Eso forma parte de la magia, ¿no?

         El libro que traigo hoy puede ser una buena opción para lectores jóvenes, con ganas de asomarse a problemas e historia, a veces, muy diferentes a los  suyos.


         Alberto es un chico enamoradizo que tiene una vida como la de cualquier otro de su pandilla, las clases, quedar con sus amigos, jugar con su hermano a la videoconsola… Lo normal, vamos, aunque, por algún motivo, esta vida empieza a resultarle un poco vacía.

         Henry llegó de Colombia a España para hacer algo grande y precisamente por eso, acaban de darle una pistola, un teléfono móvil y su primer trabajo con el que ganar mucho dinero.

         ¿Cómo se encuentran estas dos vidas tan distintas? De la mano de Érika, una chica con ganas de vivir y con mucho que contar y esconder.

Este es un libro narrado a dos voces, desde dos puntos de vista, el de Henry, en 3ª persona y el de Alberto, en 1ª. Dos mundos a años luz de distancia pero que se tienen que encontrar. Es interesante ver el contraste entre sus dos vidas y el enfoque tan diferente que cada uno le da a las mismas.


          Aunque el relato cae, bajo mi punto de vista, en algunos tópicos,  la acción y el drama mezclados con la inocencia y el humor, lo convierten en un conjunto intrigante, con una tensión que te atrapa casi desde el primer momento y que te obliga a seguir leyendo porque parece imposible que el desenlace no sea una terrible mezcla de sangre y lágrimas.

         Por suerte, el autor sabe darle a la historia giros inesperados, momentos sorprendentes y hacer de esta una lectura ágil y ligera, que no cansa y que continuamente nos ofrece algo por lo que seguir leyendo.

         Este libro me ha gustado por su sencillez, por su crudeza en según qué aspectos, por atreverse a mostrar una realidad que no siempre es bonita y que nos cuesta mirar, por dejar muy claro que la vida tienes diferentes aristas y decorados y que según la que te toque vivir todo se ve de una manera o de otra.

         Bastante apropiado para lectores a partir de 13 o 14 años, que tienen ganas de sabes más, que no se asustan como los adultos y que conocen realidades muy diferentes a las de las generaciones que les precedemos a su edad. Una historia razonablemente bien escrita que, si bien parte de una base más que conocida, nos da un enfoque algo diferente.

 

 

viernes, 24 de mayo de 2013

La cala del muerto. Lauren St. John.


         Ya me conocéis, sabéis que me gusta la novela policiaca y que este tipo de literatura no suele faltar en mis ratos de lectura.

         A nivel de literatura infantil y juvenil no es fácil encontrar libros de detectives y de misterios que de verdad valgan la pena, por alguna razón que se me escapa, la mayoría de lo que se edita suele pecar de simplón y aburrido. No sé si es que se publica tanto que los libros divertidos se pierden entre el follón o que, como me dicen algunos amigos, no son lo suficientemente importantes como para que se les preste atención.

         Hoy os traigo uno que, de verdad, me ha gustado.


         Laura Marlin  tiene 11 años y vive en Sylvan Meadows, un hogar infantil al que llegó siendo un bebé del que siempre ha querido salir. No porque allí la traten mal ni nada de eso, no señor, sino porque ella quiere conocer el mundo y vivir aventuras. Sorprendentemente, de la noche a la mañana, los servicios sociales localizan a un tío que no sabía que tenía y que se ha ofrecido a acogerla. Ya os imaginaréis que, en esta historia, nada será lo que parece, ni su tío, ni Cornualles, ni sus vecinos.

         Lo cierto es que cuando este libro llegó a mis manos lo cogí con cierto reparo, no sabía qué esperar y después de varios chascos con novelas de aventuras y misterio no me fiaba mucho de que la historia no se volviera a repetir.


         Por suerte me equivoqué, enseguida me gustó la protagonista, una niña simpática, valiente y preguntona que cuando quiere algo no se rinde hasta que lo consigue. También me gustó la ambientación de la novela, Cornualles, su mar embravecido, sus calas… Y además, me gustaron el resto de los personajes que iba conociendo, los buenos y los malos, todos tienen algo interesante que decir y cada uno a su manera, le dan vida al relato.

         Ya veis, si a eso le sumamos que la historia es interesante, que los misterios están bien llevado y que es un texto ágil y ligero, lleno de acción y diálogos, el resultado es bastante interesante, ¿no? Yo solo os puedo decir que lo he pasado muy bien leyéndolo y que lo he disfrutado mucho. Creo que es un libro recomendable, que trata temas actuales y diferentes y que nos ofrece unos protagonistas creíbles a los que pronto querremos acompañar.

 
         La editorial lo recomienda a partir de 10 años, yo estoy de acuerdo pero con ciertos reparos, a partir de esta edad es estupendo para niños que leen con frecuencia ya que tiene bastante texto. Para niños menos lectores, tal vez sería bueno esperar un poco.

         En cualquier caso, yo espero seguir leyendo sobre Laura Marlin y sus amigos. ¡Ya me contaréis si os animáis!

 

miércoles, 31 de octubre de 2012

Esqueleto ladrón. Pablo Albo / Lucía Serrano.


     Esta es la noche del miedo, la de los fantasmas, las brujas y los vampiros. La noche en que se abre la puerta del mundo entre vivos y muertos y algunos de los habitantes de aquel lado vienen a visitarnos.

     Ya sabéis que yo soy miedosa y que, aunque me gustan estas cosas, no se me ocurrirá ver una película de terror cuando todo esté oscuro ni leer ninguna historia de fantasmas excesivamente seria, tal vez vea una peli de monstruos simpáticos, eso sí, con palomitas, mantita y mis lanas. En fin, por no olvidarnos de las visitas que ya se están preparando para cruzar la puerta.



     Como yo soy así siempre me sorprende y me hace gracia cuando algún niño me comenta que los libros de miedo para ellos no son de miedo de verdad y que no asustan nada. Seguramente tengan razón, por eso yo este año he buscado un libro que dé miedo de verdad y que sea bastante terrorífico. No sé si lo he conseguido pero la verdad es que me ha parecido que Esqueleto ladrón reunía bastantes cualidades para serlo.

     Por un lado, un niño que no puede dormir porque escucha ruidos extraños en su casa, por el otro, un esqueleto que tiene frío y que necesita cubrirse con la carne de otra persona... No os quiero contar más para no estropearlo pero dejadme que os diga que el final es absolutamente inquietante.



     Me ha gustado este libro porque mezcla el humor y el terror, tanto por su contenido como por su formato e ilustraciones, en tonos oscuros, con un toque de verde y con ilustraciones entre simpáticas y aterradoras, la historia que nos narra es de esas que podrían ponernos los pelos de punta pero que, por cómo está tratada, quita algo de hierro al asunto. Nos asusta, sí, pero con calma. Supongo que eso se debe a que no encontramos un esqueleto malo malísimo y a que, en cierta forma, entendemos su comportamiento.

     En cualquier caso, es un libro para niños valientes, que hoy tengan ganas de pasar aunque sea, un poquito de miedo.



     Y como todos andaréis muy liados, entre disfraces, calabazas, huesitos de santo y castañas, a nosotros no nos queda más que desearos un feliz puente y una noche todo lo terrorífica que cada uno quiera.


martes, 9 de octubre de 2012

Freddy el detective. Walter R. Brooks.


    Hoy os traigo un libro y un protagonista poco conocidos en España pero, sin embargo, muy queridos en América, donde ambos nacieron.

    Walter R. Brooks es uno de esos autores de principios del S.XX que se molestaron en escribir historias para niños y lo hicieron tratándoles como lo que eran, lectores inteligentes, con mucho que aprender, vivir y disfrutar. Por eso las aventuras de Freddy, a pesar de los años, están llenas de frescura e ironía.

    En el libro en el que yo he descubierto a este cerdito encantador (y un poco presuntuoso) y a sus amigos, ya habían vivido muchas aventuras interesantes que se mencionan y que me hacen pensar que voy a tener que rebuscar en librerías y bibliotecas para conocerlas, pero no por ello, las que se narran aquí son menos interesantes o divertidas.



    Freddy vive en la granja del señor y la señora Bean, es un cerdo muy listo y avispado y ha decidido aprovechar esas cualidades para convertirse en detective. No en vano, se ha leído todos los casos del gran Sherlock Holmes y ha aprendido muchos de sus trucos y métodos. Por suerte, además, Freddy es querido y respetado por todos los animales de la granja así que pronto tendrá mil y un casos que resolver.

    A veces, cuando un libro me parece bueno, no sé cómo hablaros de él para explicaros por qué me ha parecido tan genial. Soy consciente de que, con mis 33 años recién cumplidos, no puedo leer los libros como un niño de 8, o por lo menos, no exactamente igual. Pero sí puedo recordar mis lecturas y también observar lo que les gusta a los niños que tengo a mi alrededor. Y con estos datos, algunos otros y un poquito de intuición, procuro enfrentarme a los libros infantiles y juveniles que tengo la suerte de descubrir.

    Es este caso, estoy completamente segura de que yo me lo habría pasado pipa si llego a conocer a Freddy cuando era pequeña. Es más, sé que también mi hermana pequeña, Blanca, lo habría disfrutado tremendamente. Como lo rescaté hace poco de la estantería, no conozco a muchos niños que lo hayan leído, pero creo que es una historia estupenda por muchas razones.



    Además de ser divertida y ocurrente, está bien ambientada. Nos resulta fácil pasear por la granja de los señores Bean, entrar en el establo y hacernos una idea de cómo es la vida allí. Esto hace el libro acogedor, ¿a quién no le gusta pasear por el campo?

    Otra de las cosas que me ha gustado es que, aunque tenemos un caso un poco más importante, a lo largo del relato se suceden pequeños misterios que se resuelven con relativa facilidad y que hacen que el libro no se haga pesado.

    Por otro lado, Brooks no necesitaba preocuparse, como sucede hoy en día, por lo políticamente incorrecto, algo que hace el texto mucho más auténtico (y por supuesto, no falta al respeto a nada ni a nadie y la leve crítica social que los adultos podemos ver no es, en absoluto, malintencionada u ofensiva, no me entandáis mal). Este autor escribió en una época muy distinta a la nuestra, en la que las preocupaciones eran otras y eso se plasma en el relato al que podemos mirar desde distintas perspectivas pero que, en general, nos muestra las aventuras de un grupo de animales simpáticos y entrañables.
Freddy es un protagonista con mucha chispa. Listo y a la vez despistado, amigo de sus amigos, lleno de ideas y buenas intenciones y ferviente defensor de la justicia, consigue que el lector confié plenamente en su capacidad para resolver los problemas y siga con mucho interés todos sus movimientos.



    Ya sabéis que creo que un buen libro infantil debe tener humor escondido en sus páginas. Sin duda, en este caso, no falta y si yo he sonreído con mucha frecuencia, sospecho que, de haber sido más pequeña, habría reído, directamente.

    Finalmente, el lenguaje que se utiliza durante toda la historia es sencillo, el ritmo bastante ágil y los diálogos están muy presentes en toda la obra, algo que, sin duda, los pequeños lectores agradecen. Del mismo modo, los capítulos son cortos, permitiendo que los pequeños lectores no se cansen en exceso a la hora de leer.

    ¿Por qué os cuento todo esto? Porque creo que, aunque lo normal es recomendarlo a partir de 8 años, muchos niños más pequeños disfrutarían mucho con él si los adultos quisieran acompañarles en la lectura.



    Este libro conserva la estructura y el encanto de los clásicos en mucho aspectos y a nivel formal tiene muchas de las características propias de la literatura infantil pero es un poco grueso y creo que eso puede ser un motivo para hacer que, si lo vemos en la librería, no nos animemos a llevarlo a casa.

    Pienso que, Freddy y sus amigos se merecen una oportunidad y también que este es uno de esos libros con los que grandes y chicos pueden disfrutar. Yo, por lo menos, lo incluiría dentro de los que mis padres nos leían en voz alta a los cuatro y con los que todos nos reíamos y lo pasábamos bien.

jueves, 2 de agosto de 2012

Ancas fatales. Un caso de Batracio Frogger. Andrei.


     Creo que todos conocéis mi afición a la novela negra y al género policiaco. ¡Me encantan las historias de detectives!

      Por eso cuando vi esta novela en el catálogo de Narval no me pude resistir, ¡yo quería conocer a Batracio Frogger! La verdad es que no me dieron tiempo a pedirlo, llegó por correo y por sorpresa justo cuando yo estaba estaba pensando en escribir para ver si me lo podían enviar. Como siempre, un millón de gracias por permitirme leer libros tan divertidos.



      Porque, sí, Ancas fatales es un libro fundamentalmente divertido, lleno de acción y de guiños a la novela negra americana, al más puro estilo de Philip Marlowe.

      Batracio Frogger es un detective privado que vive en Ancas City y cuando empezamos a leer lo encontramos celebrando la resolución de su último caso con su amigo, la cucaracha Ku y toda la familia de esta. Pero un buen detective nunca descansa y enseguida se ve envuelto en un nuevo caso. El dueño de una importante empresa de productos cosméticos solicita sus servicios, aterrado. ¡Alguien quiere robar la fórmula de su nuevo producto estrella!



      Suponía que este libro me iba a gustar, por la temática o porque el protagonista es una simpática ranita, pero lo cierto es que me ha gustado mucho más de lo que esperaba.

      No sé si el autor de la obra es aficionado a la novela policiaca pero consigue ambientar la acción estupendamente, de manera que, mientras nos vemos arrastrados por el ritmo de la ciudad y descendemos a los barrios más oscuros de Ancas City, en pos de un peligroso criminal, pasamos las páginas con una sonrisa perenne en la carita.



      Y es que en esta novela se mezclan los oscuros elementos de la novela negra con el humor propio de una historia para niños. En fin, que la adaptación es muy buena. No es la típica novela de misterio para niños sino que bebe de los clásicos de este género, con un protagonista que se cuela en los rincones más sucios de su ciudad, mujeres (ranitas) fatales o tratos con personajes de dudosa moral, etc.

      Es un libro que se lee con mucha facilidad por la sencillez de su lenguaje y la agilidad de sus acciones. Además, mantiene la intriga durante toda la lectura.

      Si os apetece conocer un poco más de Batracio Frogger y sus aventuras no dudéis en buscar cualquiera de sus libros, estoy segura de que lo pasaréis muy bien leyéndolos.

jueves, 10 de mayo de 2012

La feria de la noche eterna. Joan Manuel Gisbert.


     Hoy traigo un libro especial. Y digo especial por varias cosas, una de ellas es que está escrito por uno de los autores más representativos de la literatura juvenil española y eso ya es mucho decir. Además, no es un libro típico, ni su temática, ni el desarrollo de la trama, ni el desenlace, ni los personajes.



      Leí en un artículo de la especialista de LIJ y escritora Rosa Huertas Gómez, sobre Joan Manuel Gisbert, algo que describe a la perfección su obra y quiero enseñároslo:

      “En sus novelas es lo fantástico, lo inexplicable, lo sobrecogedor, lo que surge en medio de lo cotidiano. Y es mucho más inquietante esta aparición inesperada, porque el final no nos va a devolver a una realidad tranquilizadora sino que nos va hacer cuestionarnos hasta la consistencia de lo tangible. Sus novelas se mueven en la delgada línea que separa realidad y fantasía. Lo fantástico aparece como una cara más de la realidad. La duda y el misterio se instalan tanto en los movimientos de los protagonistas como en las expectativas de los lectores.”

      Para que os hagáis una idea, así es La feria de la noche eterna, una novela intrigante e inquietante en la que llega un momento en que no sabemos en qué plano nos estamos moviendo.

      Emilio debe irse a pasar unos días a casa de un tío suyo al que apenas conoce ya que su madre ha tenido que marcharse a cuidar a una tía suya que se ha puesto enferma. La misma noche en que el joven llega al pueblo lo hará también la caravana de una feria que acampará en un solar vacío cerca de un polígono industrial medio abandonado. Teniendo en cuenta que Emilio no conoce a nadie y que, salvo leer sus queridos libros, no tiene nada que hacer allí, verá esta coincidencia como la excusa perfecta para pasar un rato agradable y visitará la feria en cuanto esta abra sus puertas. Lo que Emilio no sabe es que allí nada es lo que parece pero pronto lo descubrirá y a la extrañeza inicial le seguirá la curiosidad por saber más y las ganas de conocer mejor a Georgia, una chica, cuanto menos enigmática.

      Estamos acostumbrados a una literatura juvenil muy concreta y que suele seguir la corriente de lo que mande en ese momento pero, entre todos los libros que luchan por hacerse hueco en las estanterías disfrazados de “lo que está de moda” suele haber novelas inteligentes que le piden al lector un poco más y que lo tratan con mucho respeto. Esta es una de ellas y por eso me gusta.



      No me malinterpretéis, no rechazo en absoluto las publicaciones más conocidas, al revés, creo que es bueno que haya de todo y que conviene conocer unos palos y otros pero, cuando leo un libro original, que mantiene la intriga, engancha y sobre todo, sorprende, me da mucha alegría. Es cierto que, en este caso, nos encontremos con una narrativa algo más densa de la que estamos acostumbrados pero el esfuerzo bien merece la pena porque, con una narrativa muy fluida, situaciones inquietantes y personajes misteriosos, Joan Manuel Gisbert nos trae una historia estupenda y muy bien contada.

      Creo que, en mi caso, el hecho de que el mundo de los libros esté tan presente ha sido un punto más a su favor.

      Debo reconocer que yo he sentido extrañeza, continuamente, desde que he empezado a leer hasta que he acabado pero eso me ha gustado mucho. No saber qué iba a encontrar al volver cada página y que lo encontrado no tuviera nada que ver con lo que yo había imaginado ha hecho que la lectura sea muy estimulante y que, a pesar de ser pausada y tranquila, el libro no se me haya hecho pesado en absoluto.

      En fin, siempre me han gustado las colecciones por edades de la editorial Edelvives pero, concretamente la juvenil, me parece espacialmente buena y sé que los lectores que se animan a probar suelen volver a por más novelas de la misma.

      Si os apetece asomar un poco la nariz al mundo de la ciencia ficción y buscáis una lectura diferente y que os cuente algo distinto, este puede ser un buen libro.

      Un abrazo a todos y nos leemos.

martes, 18 de enero de 2011

Los casos del comisario Antonino. Samuel Bolín.

            Como ya me vais conociendo, casi todos sabéis que soy una enamorada de la novela policiaca y leo todo lo que cae en mis manos de este género, aunque a veces tenga que soltarlo enseguida porque hay tanto que de repente se cuela algo aburridísimo, ¿no?
            Pues bien, esta pasión empezó de bien pequeña y este que os enseño hoy fue mi primera novela negra. Creo que es el primer libro que compré y elegí yo solita, en la feria del libro del colegio y por eso le tengo un cariño especial. Además, me llama la atención que, siendo la primera vez que yo compraba literatura de manera independiente, me decantara precisamente por este. Ya apuntaba maneras, claro. Luego mis padres me presentaron a Sherlock Holmes y desde entonces uno de mis sueños es poder ir a Londres y visitar el 22B de Backer Street.

Los casos del comisario Antonino es un libro compuesto por cuatro relatos cortos en los que el suspense y la intriga nos atrapan desde el primer momento y no nos sueltan hasta  el final. Dos hermanos ciegos en una mansión, un asesinato cometido sin arma alguna, el robo de un valioso collar y un secuestro sorprendente son las historias con las que Samuel Bolín, seudónimo del matrimonio formado por Carmen Morales y José Luis Velasco, autores del libro, nos hace devanarnos los sesos para saber quién es el malo. El comisario Antonino es tenaz y trabajador y ciertamente, también un poco despistado, pero no dejará de investigar hasta dar con la solución al misterio. Por suerte, a pesar de la manía que le tiene, su rival, el detective Alejandro Simón siempre está cerca para darle alguna pistilla.
            Al final del libro hay unas actividades ligeras que nos pueden ayudar con el tema de la comprensión lectora, para mi gusto, un acierto.
            Tengo ya 31 años y aún lo releo de vez en cuando. Los casos, a pesar de estar pensados para niños tienen soluciones inteligentes y divertidas y no caen en la simplicidad o la tontería. Además, nuestro protagonista es tremendamente simpático ya que mezcla sus intentos por parecer muy serio con sus continuos despistes dándole al texto ese toque de humor que hace tan especiales algunas novelas policiacas. Os vais a reír pero para mí es como un comisario Montalvano (protagonista de las novelas de Andrea Camilleri) para los más pequeños y creo que no podría haber otro mejor para acercarles a este género que, si les engancha, les acompañará toda la vida.
            Hace poco me enteré de que hay Nuevos casos del comisario Antonino, lógicamente pasan a formar parte de mi lista de libros pendientes.
            La editorial Bruño lo cataloga a partir de 12 años, yo, como siempre, os recomiendo no olvidar al niño al que va dirigido porque ya sabemos que esto de las edades es orientativo y que cada niño es un mundo.
            ¿Qué? ¿Queréis saber cuál es el arma del crimen? ;)

lunes, 20 de diciembre de 2010

El cementerio sin lápidas y otras historias negras / El libro del cementerio. Neil Gaiman.


          “Hay historias que, si las lees a la edad apropiada, te acompañarán el resto de tu vida. Puede que olvides el título, o quién las escribió, puede que con el paso del tiempo no recuerdes con claridad los detalles de la trama, pero si un relato te conmueve en cualquier sentido, pasará a formar parte de ti y se instalará para siempre en algún rincón remoto de tu mente”.

           Si nos paramos a leer la introducción de El cementerio sin lápidas y otras historias negras, cosa que recomiendo encarecidamente porque me ha parecido maravillosa, nos encontraremos con este párrafo. Bonito, ¿verdad? Creo que no podría estar más de acuerdo con estas palabras. Hay libros que se te meten dentro y te acompañan para siempre y la presencia de estos libros estará mucho más presente si los leíste de niño.
            Neil Gaiman consigue engancharnos simplemente con la introducción de este libro, ¿os imagináis cómo nos vamos a divertir con las historias que cuenta después? ¡Pues claro, una barbaridad! Y eso que este no es un autor que guste a todo el mundo. Yo debo reconocer que me encanta, no solo por sus historias, que también, sino porque es un maestro de la palabra, de esos que sabe usarla para llevarnos a extraños lugares y mundos muy, muy particulares. Sus obras podrán gustarnos o no, pero seguramente no nos dejarán indiferentes y siempre tendremos que reconocerle un gran talento.
En El cementerio sin lápidas… vamos a encontrar una serie de relatos cortos, en general oscuros y disparatados con personajes extraños y muy cercanos a la picaresca que después de pasearnos por cuevas, puentes y aventuras de distinta índole nos sorprenderán con finales perfectos, inesperados y poco convencionales. Los que más me han gustado a mí son “El caso de los veinticuatro mirlos”, de género policiaco, que se nutre de los cuentos y personajes de la tradición popular inglesa y que tiene un humor negro y socarrón de ese que tanto me gusta y “Cómo vender el puente Ponti”, narración de villanos y truhanes en la que el ingenio de uno de ellos servirá para hacer algo que, dicen las malas lenguas, ya se hizo con la Torre Effiel, venderlo. Como veis, no tienen desperdicio.
Los demás relatos también son muy entretenidos y el último de ellos nos llevará irremediablemente al segundo libro que hoy reseñamos, El libro del cementerio. El relato La lápida de la bruja es, sorprendentemente, un capítulo de este último libro y aunque en él resolvemos una de las tramas de la breve narración el autor nos dejará en el aire un misterio y no podremos evitar caer entre las páginas de El libro del cementerio para desentrañarlo.
Nad Owens es un chico desgarbado y curioso que se ha criado en un cementerio y que ha sobrevivido gracias a los cuidados de los muertos que allí habitan. Su familia fue asesinada cuando aún era un bebe y él quedó al cuidado de los Owens, un matrimonio simpático y de Silas, un extraño personaje que no está ni vivo ni muerto. Todo podría ir perfectamente si no fuera porque la persona que acabó con sus padres y su hermana no quiere dejar el trabajo que empezó a medias, sobre todo porque Nad era la víctima más importante de su cacería.
Como todo lo que escribe Neil Gaiman este es un libro que se pasea entre lo absurdo y lo perfectamente lógico, oscuro como los relatos de los que antes hablábamos nos da una visión del mundo diferente y en este caso en concreto no serán los muertos los que nos asusten sino, precisamente, los vivos.
Es ágil y fácil de leer, con muchos diálogos y lleno de acción, además, tiene algunas ilustraciones y ya sabéis lo que opino yo de las ilustraciones en los libros, siempre deberíamos contar con alguna.
Habréis notado que a mí me han gustado mucho los dos libros y que su autor está entre los que yo siempre recomiendo porque considero que escribe muy bien pero, ojo, sus novelas no son para cualquier niño, sus mundos oscuros y rocambolescos pueden asustar a los más pequeños o a los más miedosetes y conviene que, como adultos, les echemos un vistazo antes de que ellos los lean. Son historias divertidas pero surrealistas y hay que pensar que esta imaginación desbordante y desbordada no es del gusto de todos, hay niños que prefieren mantenerse más cerca de la realidad que ellos conocen.
Yo creo que Neil Gaiman es un autor estupendo para leer en familia, es decir, acompañando a los peques en su lectura porque eso hará que lo divertido se note más y si notamos que algo les asusta podemos trivializarlo y darle la importancia justa para que no se convierta en amenaza y que así disfruten de libros que son muy divertidos. 
En fin, hasta aquí mi reseña de dos libros con los que me lo he pasado realmente bien. Como siempre, gracias a mi querida librería Laextra vagante por dejarme meterlos en mi linda bolsa de tela roja y llevármelos a casa para devorarlos enroscada en el sofá.

jueves, 11 de noviembre de 2010

La tuneladora. Fernado Lalana.




Hace un par de semanas le concedieron a Fernando Lalana el Premio Cervantes Chico 2010 y yo, que pasé parte de mi adolescencia leyendo sus novelas quería rendirle mi pequeño homenaje. Pensaba hablar de uno de los muchos libros que había leído de él pero entonces recordé que tenía en casa uno que no había leído y ¿qué mejor momento que ahora?
La tuneladora, como una gran parte de sus obras, se desarrolla en Zaragoza y nos cuenta una de las aventuras de Fermín Escartín, investigador privado.
Todo comienza cuando los padres de Andrés Olmedo, ingeniero responsable de la tuneladora de una expansión del metro, contratan a nuestro protagonista para que encuentre a su hijo. Andrés desapareció sin dejar rastro un par de días antes y sus progenitores no ven nada lógica y sí muy preocupante esta falta de noticias.
En un primer momento Escartín no se toma muy en serio la cosa, un hombre de la edad de Andrés, piensa, no suele rendir cuentas a sus padres de todo lo que hace y es probable que ande por ahí de juerga. Pero poco a poco va tirando de un hilo que no aparece del todo rápido y se encuentra con que la desaparición de Olmedo es mucho más sorprendente y aterradora de lo que nunca imaginó. 
Debo decir que me lo he pasado muy bien leyendo este libro, me he reído y he estado intrigada y enganchadísima de principio a fin. Todas las obras de Fernando Lalana son rápidas y trepidantes con diálogos ágiles y ocurrentes que siempre consiguen atrapar al lector. Para mi gusto, este autor combina perfectamente el suspense y el humor, creando situaciones cómicas a la vez que inquietantes y personajes que en ningún momento nos van a resultar indiferentes.


Yo empecé a leer sus obras cuando tenía 14 años, en el instituto nos mandaron como lectura obligatoria Morirás en Chafarinas y fue, sin duda, el único libro que se leyó toda la clase. Después descubrí  El zulo, Scratch y me sorprendió saber que ya lo había conocido siendo niña con El secreto de la arboleda. Es, bajo mi punto de vista, uno de los mejores autores de literatura infantil y juvenil que hay ya que entiende perfectamente que un lector joven quiere acción y sentirse involucrado en todo momento en ella, que le sobran las grandes descripciones y que el humor es una menara estupenda de tratar temas serios. No sé si vosotros ya habéis tenido el placer de asomaros a sus novelas pero si no lo habéis hecho yo os lo recomiendo encarecidamente. Es muy difícil aburrirse leyendo a Fernando Lalana, ¿hay una manera mejor de enseñar lo divertido que puede ser leer? Gracias a él, entre algunos otros, muchos adolescentes no pierden el camino de la lectura ya que escribe especialmente justo para esa edad en la que los libros pierden mucho protagonismo para dar paso a otras diversiones y un sinfín de descubrimientos personales.
Desde Matilda, toda nuestra admiración para este escritor y un sincero agradecimiento por los buenos ratos que nos ha hecho pasar.

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