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miércoles, 16 de octubre de 2013

James y el melocotón gigante. Roald Dahl.


        Hace ya bastante tiempo que leí este libro pero, no sé por qué, aún no os había hablado de él. Supongo que estaba convencida de que lo había hecho y por eso el pobre no había aparecido aún en el blog.

         Sabéis que me gusta Roald Dahl, bueno, sabéis que me encanta, que lo considero uno de los mejores escritores infantiles a los que tenemos acceso hoy en día y que además, ha sido y es fundamental en mi trabajo así que, no os sorprenderá que, poco a poco, vaya desgranando su obra en mi rinconcito de libros. Debo reconoceros que no he leído todos sus libros, aún me faltan algunos pero, si os digo la verdad, eso me gusta porque, a veces, la lectura que necesito, la que me pide el cuerpo, es justo la suya y, aunque me releo sus historias feliz de la vida, siempre es bueno que aún queden sorpresas por descubrir.

         En fin, este es, seguramente, uno de sus libros más conocidos, entre otras cosas porque la película que hicieron del mismo está bastante conseguida. Y es, también, uno de los más representativos en cuanto a su manera de escribir y el mensaje que transmite.


         James se ha quedado huérfano y no tiene más remedio que irse a vivir con sus tías Sponge y Spiker que, además de ser horribles y desagradables, a él lo tratan mucho peor que mal. Por suerte, esta historia la escribe Roald Dahl y no va a consentir que su protagonista viva esa pesadilla durante mucho tiempo. Una tarde, en el jardín de las tías, aparecerá un extraño y simpático personaje que le dará a James una misteriosa bolsita. A partir de ahí nada seguirá siendo igual y las sorpresas estarán esperándonos, a nosotros y a él, detrás de cada página.

         Supongo que se podría decir que, si leemos este libro, vamos a encontrar justo lo que esperamos de él: la crítica desnuda y cruel de Dahl ante un mundo de adultos poco conscientes de lo importante que es la infancia y el derecho a vivirla, el humor irreverente y fresco que no tiene pelos en la lengua, los disparates y hechos más inesperado y personajes, detestables y adorables. Esta vez, odiaremos a la tías de James pero, por suerte, conoceremos a un montón de bichos simpáticos y valientes que tienen mucho que contarnos y que ofrecerán al chico una vida mucho más prometedora, divertida y colorida.


         También, como en otros relatos del escritor, vamos a ver la importancia de valores como el compañerismo, la sinceridad, la valentía…

         No es este un libro diferente en cuanto al fondo y eso lo hace tan especial como todos los demás. Roald Dahl escribía para que lo pasáramos bien leyendo y desde luego, con James y el melocotón gigante lo vamos a hacer y lo hacía también para expresar unos ideales a los que se mantiene fiel en cada una de sus letras.

         Por eso, porque disfruté leyéndolo, porque me reí y me indigné cuando fue necesario, porque aprendí sin darme cuenta y porque yo también creo que la sociedad debería ser diferente este libro tiene, en mi estantería, el sitio de honor que le corresponde.


         Y vosotros, ¿os animáis a viajar en un melocotón gigante por el mundo? ¿Os apetece que una araña os teja vuestra cama justo antes de ir a dormir? Entonces, sin duda, entre estas páginas está vuestro sitio.

miércoles, 10 de abril de 2013

Los malvados de Battersea. Joan Aiken.


         Hacía tiempo que le tenía echado el ojo a este libro, desde que lo vi en la web de Salamandra anunciado como novedad. Me llamó la atención el título y me gustó la portada, así que, claro, leí el argumento y algo de su autora. Ya sabéis que me gusta mucho la literatura infantil inglesa por lo que no os sorprenderá que os diga que, después de todo esto, quise leer, sí o sí esta historia.

         Los malvados de Battersea pertenece a una serie de doce libros (aún no se ha traducido todos al español), Las crónicas de los lobos, que tienen como nexo una Inglaterra imaginaria del S.XIX en la que los Estuardo no fueron destronados y los lobos corren a sus anchas. Este es el segundo volumen. Se pueden leer de manera independiente ya que, si bien encontramos algunos personajes en unas u otras, la línea argumental siempre cambia y los protagonistas también suelen hacerlo.


         Esta vez acompañamos a Simon, que viaja a Londres para aprender a dibujar, invitado por un buen amigo. Sin embargo, al llegar a la pensión donde este se hospeda no encuentra ni rastro de él. Sorprendido y confundido decide quedarse allí y poco se imagina que su nuevo hogar es mucho más de lo que aparenta y que su estancia en Londres le traerá alguna que otra sorpresa.

         Esta ha sido una lectura irregular ya que me ha costado un poco cogerle el aire a la novela y meterme en situación, tal vez esperaba más de acción desde el principio. El caso es que esta tarda un pelín en llegar pero cuando lo hace es de manera contundente, atrapándonos y haciendo que, ya sí, las hojas pasen rápidas y veloces entre sorpresas y aventuras. Antes de esto, hemos paseado por un Londres curioso y algo gris y conocido a personajes de lo más variopinto que nos inspiraran rechazo, ternura, simpatía, un poco de todo… y que nos van a llevar de la mano por una historia diferente y que a mí me ha parecido irresistible.

         Creo que el punto fuerte de esta novela son, sin duda, sus personajes, muy bien caracterizados y muy ligeros que se adaptan perfectamente a la acción del texto y que nos dejan acompañarlos en todos sus periplos. Es fácil querer seguir a su lado y por lo tanto, ellos hacen fácil la lectura.


         Por otro lado es un libro con una estupenda ambientación y muy bien escrito, enseguida nos vemos sumergidos en él.

         No sabría muy bien como recomendároslo, a mí me ha gustado mucho, es entretenido y ligero, lleno de ese humor inglés que tanto nos choca a veces y diferente. Una historia especial, que pronto nos cautiva. Es cierto que necesita un poco de esfuerzo por parte del lector pero bajo mi punto de vista, este merece la pena muy mucho.

         He descubierto una nueva autora y por suerte aún tengo muchos libros por leer de los que ella escribió, os invito a darle una oportunidad, creo que os sorprenderá.

miércoles, 20 de marzo de 2013

iPoe


       Abrimos una nueva etiqueta en el blog y es que, aunque ya hemos hablado alguna vez del tema de la lectura en formato digital, aún no lo habíamos hecho sobre aplicaciones y ya va siendo hora, ¿no os parece?

         Evidentemente, en el, cada vez más amplio, mundo de las aplicaciones podremos encontrarlas de mil tipos, formas y colores, para todos los gustos, vamos y por eso, es un poco complicado conseguir tener una visión más o menos general de lo que esta nueva manera de leer nos ofrece. Aún así, rebuscando un poco y con algo de paciencia podemos ir aprendiendo a manejarnos. Os aseguro que vale la pena.

         Yo hoy traigo una aplicación (en realidad son dos) que me tenía fascinada desde la primera vez que supe de ella y que nos acerca a un autor grande que podrá gustar o no pero que no nos dejará indiferentes. Personalmente, a mí me gusta mucho.

         Sí señores, con estas aplicaciones nos asomamos al inquietante mundo de Edgar Allan Poe y lo hacemos con algunos de sus relatos más famosos.

         Os hablo de dos entregas, por decirlo de alguna manera porque una es continuación de la otra y porque ambas son estupendas.

         No solo vamos a poder leer los maravillosos relatos de Poe, traducidos por el gran Julio Cortazar, sino que lo vamos a hacer con banda sonora y acompañados de una ilustraciones animadas que contribuyen a que el ambiente, ya de por sí tétrico de las historias cobre vida y nos atrape. A veces nosotros ayudaremos, tocando la pantalla de la tablet, otras, el relato se encargará de sorprendernos y la imagen cambiará en el momento preciso para hacernos pegar un brinco o sobrecogernos de la impresión.

         Edgar Allan Poe fue un maestro de las palabras y sus historias no necesitan artificios ni complementos para helarnos el alma ni para llevarnos lejos. Su manera de escribir, sus historias inquietantes,  su lenguaje reposado, sus insinuaciones y sus cambios de ritmo entre otras cosas han sido más que suficientes para darle el lugar que le corresponde y que ocupa dentro de la literatura de terror. Él solo, sin dibujos o música se basta y se sobra para encogernos el corazoncito mientras lo leemos pero, seamos justos, si estas grandes obras se ilustran bien y se les pone banda sonora el efecto es, sin duda, mucho más impactante.

         De todos los cuentos macabros que he leído de Poe, el que más me impresiona es El gato negro, da igual cuantas veces lo lea, siempre consigue que me encoja. Debo decir que, en esta ocasión no ha sido diferente y que, incluso la pequeña Hermione, que estaba a mi lado mirando la pantalla con interés, pegó un brinco justo, justo cuando Poe quería que lo hiciéramos.

         Es cierto que esta no es una aplicación para niños muy pequeños pero es ideal para adolescentes (e incluso niños algo más pequeños si no son muy miedosos) ya que les acerca a un escritor que merece ser conocido, un clásico de la narrativa gótica y lo hace de manera fácil y ágil, combinando una gran prosa con los tiempos que corren, de imágenes y pantallazos.

         Si os gusta este autor, os recomiendo, desde luego, las dos aplicaciones.

        

martes, 5 de febrero de 2013

Las hermanas Grimm. Michael Buckley.


       Yo creo que ya os he contado alguna vez que en casa somos muy de series. No vemos demasiado la tele pero cuando una serie nos gusta… uf,  nos metemos de lleno en ella.

         Pues bien, ahora mismo hay dos series que tienen de fondo los cuentos de toda la vida, una de ellas es policiaca y la otra de aventuras. Son entretenidas y aunque no son mis favoritas, me gusta verlas.

         Hace poco descubrí este libro en mi estantería y me hizo mucha gracia porque parecía que los guionistas de estas dos series se lo habían leído y habían cogido la idea para sus historias.

         Sabrina y Daphne Grimm son hermanas, tienen 11 y 7 años y desde que sus padres desaparecieron misteriosamente han ido de casa de acogida en casa de acogida y de ahí al orfanato una y otra vez. Pero eso se va a acabar ya que una señora que dice ser su abuela se ha empeñado en llevarlas a vivir con ella y eso sería estupendo si no fuera porque su abuelita murió hace años, o por lo menos, eso le dijeron sus padres a Sabrina y a Daphne. Pronto descubrirán que esta no es la única sorpresa que les espera…

         Este libro me ha gustado por muchas cosas pero, sobre todo, porque me ha parecido muy divertido. Sus páginas están llenas de personajes interesantes, de aventuras, de momentos tiernos, de humor, de más aventuras… es un libro agradable que se lee con mucha facilidad y que nos lleva lejos por dos razones, una porque cualquier libro que nos cuente una historia siempre lo hace, la otra, porque en este caso, nos acerca un poquito más a los cuentos de los hermanos Grimm.

         Supongo que si lo hubiera leído antes de conocer estas dos series me habría parecido, además, muy original y es una pena porque el libro lleva bastante tiempo en casa así que sospecho que la coincidencia del argumento con las mismas no es más que eso, una casualidad.

         En cualquier caso, ha sido un placer conocer a estas dos niñas, Sabrina, algo desconfiada pero muy valiente y Daphne, absolutamente encantadora, y a la abuelita (que además tiene una casa chulísima) y al príncipe encantado y a los tres cerditos y a algunos más. Todos han hecho interesante esta lectura.

         Me temo que no hay más libros publicados en español sobre esta extraña familia, pero seguiré buscando porque hay más y la verdad, me ha parecido que merecen la pena.

         Por cierto, sigo teniendo problemas con el ordenador, no penséis que soy una malaje, en cuanto recupere mi memoria ram (o algo así) podré volver a contestar comentarios y a pasear los blogs. De todos modos, gracias por todo lo que me contáis y por estar ahí.

 

 

jueves, 13 de septiembre de 2012

Danny, el campeón del mundo. Roald Dahl. Semana British.


     Pues sí, seguimos con la semana especial que ha organizado Carmen y que está siendo sumamente interesante. Os recomiendo que os asoméis a todos los blogs que están participando porque no tienen desperdicio.

     Pero es que hoy, además, es el día de Roald Dahl, un escritor muy especial para Matilda y para mí, que hoy habría cumplido nada más y nada menos que 96 años.

     Como comprenderéis no podíamos dejar que este día pasara sin hablar de él en el blog y nos ha venido estupendamente que su día estuviera justo en medio de la Semana British. Hoy unimos una tierra que nos apasiona con un autor que, de un modo u otro, ayudó a la pequeña Matilda, la nuestra, a empezar a andar.



     El año pasado le dedicamos una toda la semana a su vida y sus libros pero escribió tanto que, por suerte, aún tenemos mucho de que hablar.

     Danny, el campeón del mundo es, como todos su libros, una mezcla de ternura, ingenio, crítica social, humor y diversión. La historia de cómo Danny se convierte en campeón del mundo y de su infancia al lado de su padre.

     ¿Campeón del mundo en qué? Me preguntaréis. Y yo os contesto: no, no, no, si os lo cuento ya no tiene emoción, tenéis que verlo vosotros mismos.

     Danny y su padre viven en un viejo carromato a las afueras de un típico pueblito británico. Poseen una pequeña porción de tierra y en ella se asientan, su carromato, una gasolinera muy modesta y un taller mecánico. Como veis, no tienen mucho pero son felices y nos le hace falta más. Su vida transcurre apacible entre arreglos de vehículos, clases y cuentos pero una noche todo eso cambiará ya que, nuestro protagonista, descubrirá el oscuro secreto que guarda su padre. A partir de ahí comenzarán a ocurrir todas esas cosas que harán que Danny sea campeón del mundo.



     Evidentemente no todos los libros de Roald Dahl me gustan igual, como todos, tengo mis favoritos, pero sí es cierto que siempre que leo una de sus obras me río, me emociono, aprendo y lo paso muy bien leyendo. Él dijo “quien no cree en la magia nunca la encontrará” y yo estoy totalmente de acuerdo con eso. Dahl creía en la magia y Matilda y yo también, por eso cada vez que leemos algo suyo descubrimos magia en sus palabras. Es una de las cosas que me admiran de este escritor, su capacidad de transmitir sentimientos y emociones.

     Danny, el campeón del mundo mantiene la dinámica de la mayoría de sus libros, un texto fácil de seguir, ágil y muy ingenioso, aventuras disparatadas, un humor irreverente y sentimientos tan de todos nosotros como el amor entre padre e hijo, la rabia ante las injusticias o la emoción ante cosas nuevas. Y sus personajes son también característicos de sus obras, los buenos, que tiene cosas buenas y malas pero que consiguen que sean más importantes las buenas y los malos que, además de malos, son ridículos. Esto es algo que me gusta mucho, esa capacidad para mostrar que la gente malvada, la que no tiene nada bueno que ofrecer, no es más que una versión grotesca de lo que cree ser. Roald Dahl hace que veamos, en cierto modo, que estas personas que nos dan miedo tienen, a pesar de lo que ellos piensan, mucho menos que nosotros. Así, en sus historias siempre pierden, no puede ser de otra manera.

     La crítica al sistema de enseñanza que el autor vivió está también, por supuesto, presente en este libro, acompañada de una moral relativa pero justa (ya lo hemos hablado, muy poco políticamente correcta) que es una de las cosas que le da emoción al texto.



     Y cómo no, las situaciones inverosímiles y disparatadas, los comentarios graciosos y las escenas entrañables, forman parte del grueso de este libro. Danny es un niño muy especial, que tiene un padre muy especial con el que vivirá cosas muy especiales y que nos hará reír y emocionarnos como solo Roald Dahl sabe hacer.

     Por supuesto, a estas letras les acompañan los inconfundibles dibujos de Quentin Blake para terminar de darle a la historia esa personalidad diferente y maravillosa.



     Como curiosidad, os cuento que en este libro sale el Gran Gigante Bonachón que está de cumpleaños en este 2012. Cumple nada más y nada menos que 30 años. A mí me hizo mucha ilusión encontrarlo rondando el carromato de Danny ;)

     Si aún no lo habéis leído, ya sabéis, con la mente abierta y muchas ganas de pasarlo bien, os está esperando en múltiples estanterías.


     “Me apasiona enseñar a los niños a convertirse en lectores, a sentirse cómodos con un libro, no impresionados. Los libros no deberían asombrar, deberían ser divertidos, apasionantes y maravillosos; y aprender a ser lector significa una enorme ventaja”.
                                                                                       
ROALD DAHL.


martes, 4 de septiembre de 2012

La pastelería Bliss. Kathryn Littlewood.


     ¡Hola a todos! Pues sí, ya estamos de vuelta, dispuestos a empezar el nuevo curso con ganas y a descubrir un montón de libros maravillosos y de lecturas estupendas. Los cuentos nos están esperando y tenemos muchos meses por delante, ¿no es genial?

      Y con algo hay que empezar así que, allá vamos, con un libro de esos llenos de magia pero que, esta vez, viene acompañada de pasteles, no me diréis que no es apetecible.

      En la pastelería de la familia Bliss hay un libro de cocina muy especial que pasa de generación en generación y que tiene recetas capaces de todo, desde curar una gripe hasta hacer que dos personas que se aman en secreto se declaren sus sentimientos a gritos. Y es que el libro de recetas de los Bliss es un poquito mágico.



      Rose, una de las hijas de la familia lo sabe y está deseando que le dejen usarlo por eso, cuando sus padres se ven obligados a marchar de viaje, piensa que es el momento perfecto para demostrar su valía como pastelera mágica. Pero, claro, las cosas no siempre salen como uno las planea.

      Debo decir que esperaba un poco más de este libro, la temática me parecía original y encantadora y pensé que este sería uno de esos libros que no quieres terminar. No ha sido para tanto, pero, aún así, me ha gustado mucho.

      Lo cierto es que Fuente Calamidades es un pueblo tranquilo y acogedor lleno de gente tranquila y acogedora con vidas apacibles y rutinarias. Por eso, cuando los hermanos Bliss convierten su pastelería en un pequeño manicomio que se va extendiendo por todo el pueblo, las situaciones absurdas y divertidas se van sucediendo por doquier. Los personajes nos muestran facetas suyas desconocidas hasta el momento y comportamientos sorprendentes y los problemas se van sucediendo porque, cada vez que la pobre Rose intenta arreglar un desaguisado algo no sale como debería y se encuentran con un nuevo lío. Por suerte, alguien llegará para echarles una mano y ese alguien le demostrará a nuestra pequeña protagonista dos cosas, que no hay que fiarse de las apariencias y sí de nuestro instinto y que si no creemos en nosotros mismos y nos queremos como somos, nadie lo hará.



      Este libro, sin ser una maravilla es entretenido y fácil de leer, está lleno de acción y tiene un ritmo ágil que no nos deja aburrirnos. Además, está lleno de mensajes interesantes y entre trastada y trastada de estos hermanos, las sonrisas nos acompañan durante toda la lectura.

      Es, desde luego, una buena opción para empezar con las lecturas de otoño y yo creo que a los jóvenes lectores (a partir de 12 años, diría) les va a gustar y les va a regalar momentos muy divertidos y simpáticos.

¿Qué decís? ¿Os animáis visitar Fuente Calamidades?

      Y cambiando de tema, sentada al lado de mi teclado hay una compañerita a la que os quiero presentar. Se llama Hermione y llegó a casa hace un mes, aún no sabemos si para quedarse pero ya nos ha robado el corazón a todos, incluido Byron que, algunos días, incluso consiente en compartir su cama con ella. Como a todos en casa, le gustan los libros y la lectura así que, solo podía llevar un nombre de personaje encantador. Espero poder contaros muchas más cosas sobre esta brujilla.


martes, 12 de junio de 2012

La casa del tejo. Carmen Gil.


     Hoy traigo un libro que me hizo disfrutar mucho con su lectura y que creo que es ideal para la época en la que estamos entrando.

      El verano ya ha llegado para quedarse en muchos lugares, aquí en Sevilla, desde luego, ya he deshecho la maleta y está más que instalado, por eso es inevitable pensar en las vacaciones, la playa y todas esas cosas.

      Os diré que yo no soy muy de playa, es más no suelo ir y si puedo, mis días de vacaciones y mis escapadas suelen tener lugar en otoño, pero aún así, no me olvido de lo que significaba esta época cuando aún estudiaba, ni de la ilusión con la que esperaba el momento de hacer la maleta y viajar (en mi caso a Cantabria) con mis padres y hermanos para disfrutar de unos días con la familia y los amigos. Todas esas sensaciones volvieron cuando leí La casa del tejo, ambientada en una playa andaluza pero llena de momentos reconocibles y entrañables.


      En la Edad Media, cuando aún se perseguía a las brujas, la casa del tejo fue protagonista de una triste historia y cuentan que, desde entonces, el alma de Juana, vaga por sus pasillos y habitaciones.

      Muchos, muchos años después, Marga, escritora y soñadora de profesión y vocación, llega hasta ella dispuesta a dejar atrás momentos tristes y a rehacer su vida junto al mar. Su sobrina Andrea decide quedarse con ella mientras se instala y juntas descubrirán que la nueva casa, que lleva años cerrada y necesita algunos retoques, tiene mucho que contarles.

      Me gusta mucho como escribe Carmen Gil, me parece una de esas escritoras capaces de conectar con los lectores más jóvenes siempre con una historia interesante. En este caso, no ha sido una excepción y creo que si yo lo hubiera leído con 12 años hubiera disfrutado aún mas de lo que lo he hecho.


      Los personajes, las situaciones, el ambiente, todo nos ayuda a sentirnos identificados y a vivir las aventuras de Marga y de Andrea como si fueran nuestras y podremos, no solo ir un ratito a la playa sino también enamorarnos de ese chico tan guapo al que hemos visto ensayar con su grupo, arreglar el jardín de la casa del tejo, lleno de malas hierbas y descubrir todos los secretos que esta esconde. Yo he sentido muchas, muchas ganas de abrir armarios y cajones para curiosear y descubrir por qué los antiguos propietarios dejaron tantas cosas allí y cerraron la puerta sin volver a acordarse de lo agradable que es vivir junto al mar.

      Cuando llega el calor y se acaba el colegio, todos necesitamos historias que nos ayuden a volar lejos, de aventuras, de amor, de misterio... este libro tiene un poquito de cada y una gran cantidad de encantadora sencillez que hace que se lea rápido y sin querer parar.



      Si tenéis ganas de cambiar de aires y de pasar un rato agradable y entretenido, no dudéis en llamar a la puerta de la casa del tejo, estoy segura de que Marga estará encantada de recibiros.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Shadow Forest; el bosque de las sombras. Matt Haig.



       Ya os he hablado varias veces de los libros de la editorial Narval y, en general, dando una buena opinión de ellos. Pues a medida que voy conociendo más su catalogo, esa buena opinión crece. No os imagináis la alegría que me da descubrir editoriales que me gustan, es como encontrar tesoros en un mar inmenso de libros de todos los tamaños y colores.

        Hace tiempo, bicheando su página web descubrí un libro que me llamó mucho la atención y les pregunté si me lo podrían mandar. Fueron rápidos como el rayo y enseguida lo tuve en casa. Desde aquí, agradecerles el detalle y el cariño con el que siempre me tratan.




        En fin, que ese libro que me llamó tanto la atención no es otro que Shadow Forest; el bosque de las sombras. Quise leerlo porque me pareció interesante y porque quería saber un poco cómo sería la linea de literatura juvenil que seguiría Narval si se animaba a publicar más libros de este tipo. Lo primero que tengo que deciros es que me ha gustado mucho.

        Samuel y Martha son dos niños que de repente ven como todo su mundo se desmorona al morir sus padres en un accidente de tráfico. De la noche a la mañana se ven solos y rumbo a Noruega donde les espera su única tía, la hermana de su madre, a la que no conocen y que a Samuel no le resulta nada, nada simpática.

        En casa de la tía Eda las cosas son diferentes, extrañas y misteriosas y además, hay que cumplir una serie de normas inexplicables. La más importante, no entrar, ni siquiera acercarse, al bosque que se ve desde las ventanas del salón. Pero si nadie entrara en el bosque no tendríamos historia, ¿no? Y nosotros, lectores curiosos, queremos saber por qué es tan terrible.




        Hay muchas cosas que me han gustado de este libro. La historia parece una más, de bosques encantados y seres extraños y, en cierto modo, lo es, pero está muy bien contada, manteniendo la intriga desde el primer momento, prometiendo una lectura ágil y entretenida y cumpliéndolo. Hay muchos bosques encantados en la literatura pero este guarda secretos nuevos.

        Además, los personajes, que están tristes, por unas cosas u otras, también saben ganarse al lector. El bosque está lleno de seres interesantes, con historias divertidas y no tan divertidas que contarnos. A mí todos me han gustado, cada uno en su estilo y con sus cosas, aunque debo reconocer que la tía Eda y el trol de dos cabezas han sido mis favoritos.

        Por otro lado, la trama, que desvela poco a poco los secretos del bosque, me ha mantenido pegada al libro desde la primera página. Descubría secreto y, a la vez, me asaltaban nuevas dudas, solucionaba un problema y enseguida me veía envuelta en otro. No hay descanso en Shadow Forest porque tenemos mucho que andar, mucho que descubrir y mucho que resolver, ¿quién dijo miedo?





        La ambientación también me ha parecido muy acertada, en los fiordos noruegos, perdidos en el monte y cerca de un pueblo donde parece que todos tienen secretos. No podemos evitar sentir curiosidad continuamente.

        En fin, que me lo he pasado muy bien leyéndolo y que lo recomiendo muy mucho a partir de 11 ó 12 años.

       Os dejo la web del libro por si os apetece echarle un ojo. No queda muy claro pero tal vez aún tengamos que vivir más aventuras en nuestro bosque de las sombras. En cualquier caso, yo espero que Narval se anime a publicar más libros de Matt Haig y de este bosque porque están muy bien.

jueves, 6 de octubre de 2011

Cumplimos un año. Matilda. Roald Dahl.

            La entrada de hoy es especial, claro, porque casi sin darnos cuenta Matilda Libros ha cumplido un añito y debo decir que además, ha crecido mucho y está a punto de echar a andar hacia nuevos terrenos.

             El blog nació en un momento complicado para mí y desde la primera entrada, con su primer comentario (gracias Carmen) me ha dado muchísimas satisfacciones.  Hoy vuelvo a estar totalmente sumergida en el mundo de la literatura infantil y juvenil, he aprendido cosas, conocido libros, autores, ilustradores, descubierto nuevas formas de trabajar por el fomento de la lectura… Ha sido un año realmente provechoso porque, además, me he puesto en contacto con todos vosotros y con más gente, igual de maravillosa, en las redes sociales.
                A partir de ahora Matilda Libros empieza una nueva aventura, la semana que viene o la siguiente, si todo va bien, podré enseñaros la web y presentaros a nuestra Matilda, una muñequita que me tiene totalmente enamorada.  Mi espacio ya no será solo un blog, se habrá convertido en un proyecto que quiere crecer y que no habría podido empezar a hacerlo sin vuestro apoyo y vuestra compañía.

               Hoy que cumplimos un año, tengo que daros las gracias de corazón por todo lo bonito que me habéis regalado.
                Me diréis, ¿no lo vamos a celebrar? ¡Claro que sí! Como no puedo invitaros a tarta, habrá varios concursos y alguna sorpresa, pero vamos a esperar a la web y a la muñequita para poder celebrarlo todo y todos juntos. ¿Os parece bien?
                Mientras, la reseña para este día tan especial no podía ser otra, claro, Matilda, de Roald Dahl. Si el nombre del blog es un modesto homenaje a este autor que a mí tanto me gusta, en la entrada de su cumple traemos el libro al que se lo pedimos prestado y uno de los más importantes y conocidos del escritor.

              Matilda es una niña de cinco años que vive con sus padres y su hermano, pero su vida es un poco especial ya que su familia no es, lo que se dice, muy tradicional. Su padre es un vendedor de coches tramposo y usurero, su madre una mujer florero que no tiene respeto por los demás ni por ella misma, aunque no se dé cuenta y su hermano un chico tontorrón y superficial que solo ve a través de los ojos de su progenitor.
                Con semejante caldo de cultivo podríamos pensar que nuestra pequeña protagonista no debe de ser muy especial. ¡Pues sí lo es! Matilda es curiosa, inquieta, inteligente y muy buena y además posee un sentido de la justicia férreo y peculiar. A pesar de todo esto, o quizás a causa de ello, sus padres la consideran una inútil y ante el total abandono de los mismos, la niña debe encontrar la manera de hacer su vida interesante ella sola. Por eso, primero descubrirá la biblioteca y las maravillosas aventuras que puede vivir gracias a los libros y luego, cuando por fin vaya al colegio hará amigos entrañables, conocerá a la señorita Honey y descubrirá que puede hacer una cosa maravillosa y nada común. Con estos ingredientes y la señorita Trunchbull, la temible directora de la escuela, el libro lo tiene todo para gustarnos, no mucho, sino muchísimo.


            ¿Por qué es tan especial Matilda? Por muchas cosas. No solo porque es un libro divertido que te mantiene en vilo durante cada página que pasas sino también porque es disparatado y divertido como todo lo que escribía Roald Dahl. Además, es original, con unos protagonistas distintos y una trama poco común y nos hace vivir situaciones rocambolescas y visitar espacios encantadores.
                Por otro lado, es una fuerte crítica a la sociedad del momento, crítica que, por otro lado podríamos trasladar en algunos aspectos al momento actual. Los padres de Matilda no valoran su inteligencia, no la motivan, no la respetan y no le muestran ningún cariño, pero además se burlan de ella y de su gusto por leer. Dahl critica una sociedad pegada a la tele que no ve más allá de sus narices y se deja idiotizar y la falta de atención de algunos padres a sus hijos.
                El contraste entre las dos profesoras, la señorita Honey la señorita Trunchbull es también significativo y contrapone la antigua enseñanza en la que “la letra con sangre entra” y que el propio autor sufrió en su niñez con una más cercana en la que se anime a los niños a querer saber más.

               En general en todo el libro encontramos críticas veladas, mensajes irónicos en los que Dahl se ríe de esas personas que creen saberlo todo y no escuchan ni miran. Es un libro agridulce donde la maldad no se disimula y la bondad tampoco. Menos mal que Matilda sabe muy bien lo que le gusta y lo que no.
                ¿Qué os voy a decir a nivel personal? Este libro siempre me ha parecido muy tierno ya que Matilda solo tiene cinco años y se ve sola en el mundo, con una familia que no la acompaña. Me encanta esa declaración de principios en las que Roald Dahl defiende la lectura por encima de todo y de manera indirecta nos anima a tener libros en casa y a leer, a leer mucho. Me fascina la manera en que va desarrollando la trama para tenernos enganchados y hacernos sentir rabia, alegría, tensión, pena, ternura y alivio y sobre todo, pienso que, siendo como es, una prioridad para mí, ayudar a que los más pequeños descubran el placer de leer, no puedo dejar de querer a esta niña que termina con todos los libros de la biblioteca y de todos aprende.
                ¿No os parece que elegí bien el nombre de mi blog?

                 De nuevo, muchas gracias a todos por cumplir un año conmigo, espero que aún tengamos muchas cosas que contarnos.
                Un abrazo a todos.
                María.


sábado, 17 de septiembre de 2011

Semana de Roald Dahl. El Gran Gigante Bonachón.

                Vamos allá con el último libro de la semana especial de Roald Dahl. Y es que, aunque mañana seguiremos con ella, no recomendaremos ningún título.
                La reseña de hoy es sobre un libro para mí muy especial. Lo leí siendo muy pequeña y nunca me olvidé de él, es la típica historia que recuerdas, que sabes que te encantó, que te dejó huella, digamos, pero, evidentemente, no tienes ni idea del autor y el título lo recuerdas vagamente porque hace ya muchos años y no tenías edad para quedarte con esas cosas.
                Cuando empecé a trabajar en la librería retomé mis lecturas infantiles y comencé a releer a Roald Dahl, imaginaros mi sorpresa y mi alegría cuando entre los libros de la colección descubrí nada más y nada menos que, El Gran Gigante Bonachón, mi querido libro de la infancia. No tengo que decir que casi inmediatamente pasó a formar parte de los libros de mi biblioteca personal y que al volver a sumergirme en sus páginas entendí perfectamente porqué me había gustado tanto.

                Una noche como otra cualquiera Sofía, la protagonista de esta historia, da vueltas en su cama del orfanato sin poder dormir.
                No deben levantarse después de apagar la luz pero la luz de la luna es inquietantemente brillante y Sofía decide ir a cerrar la ventana, tal vez, fuera, estuviera siendo la hora mágica.
                Alguien le había susurrado una vez que la hora mágica era un momento muy especial, en plena noche, cuando tanto los niños como los adultos estaban sumidos en el más profundo de los sueños. Entonces, todas las cosas misteriosas salían de sus escondrijos y se adueñaban del mundo”.
                Sin ganas de volver a si camita, no puede evitar quedarse mirando la calle y de repente descubre que algo muy, muy alto se acerca.
                “No era un ser humano. No podía serlo. Era cuatro veces más alto que el hombre más crecido. Era tan grandote, que su cabeza quedaba a más altura que las ventanas de los últimos pisos de casas. Sofía abrió la boca para gritar, pero no le salió ningún sonido. El susto le atenazaba la garganta y el cuerpo entero.
No cabía duda: era la hora mágica”.
                Aterrada, la niña intentará pasar desapercibida pero, ¡ay!, este gigante tiene un oído muy fino y la oye respirar. Ni corto ni perezoso, mete la mano por la ventana y se la mete en un bolsillo.
                Así empiezan un viaje y una aventura que harán que la vida de Sofía no vuelva a ser igual. Porque el gigante secuestrador no es malo, es un simpático personaje que aprendió a leer y a escribir solo, que habla de una manera muy especial y que dedica su vida a recolectar sueños para después hacer que las noches de los niños sean maravillosas, ¡es el Gran Gigante Bonachón!

              “¿Yo?-gritó el gigante y su poderosa voz hizo que todos los tarros entrechocaran en sus estantes-. ¿Yo devorar guisantes humanos? ¡Jamás! Los demás sí que lo hacen. Devoran cada noche todos los que pescan, ¡pero no yo! Yo soy un gingante especial. ¡Un gingante bueno y amabiloso! El único gingante bueno y amabiloso de todo el País de Los Gingantes. Soy el GRAN GIGANTE BONACHÓN. Y ¿cuál es tuyo nombre?”
                Bonachón vive en el País de los Gigantes, acompañado de otros nueve gigantes, mucho más grandes que él y realmente malvados que todas las noches salen de caza a distintas ciudades del mundo para devorar a un montón de gente que duerme plácidamente.
                “Pero… ¿van esos gigantes a todos los países de la tierra?- preguntó Sofía.                       -Todos, con expinción de Grecia, son visitados alguna vez – dijo el GGB-. Depende de cómo el gingante se sienta en el país. Si hace mucho calor y al gingante le parece estar en una sartén, probablemente saldrá al galope hacia el Norte tiritihelado, para allí zamparse a un esquianimal o dos, así se refresca. Un esquianimal gordito es para un gingante lo que para ti un polo”.
                ¿Creéis que una niña pequeña como Sofía y un gigante escuchimizado podrán conseguir frenarles?
                Desde luego, ellos lo quieren intentar y para ello se les ocurre un plan fantástico en el que entre avisar de lo sucedido a alguien muy, muy importante.
              Roald Dahl dedicó este libro a su hija Olivia, que murió a los siete años por culpa de un sarampión y dicen que se inspiró en su nieta Sofía Dahl para crear el personaje de la protagonista. Como veis, estaba cargado de valor sentimental para él. Tal vez por eso esta es, seguramente, una de sus historias más tiernas. Bonachón, el gigante bueno que habla mal y es tremendamente susceptible es además un auténtico pedacito de pan que disfruta de las cosas más sencillas y quiere con todo su ser. Acostumbrado a vivir oprimido y maltratado por los demás gigantes y alimentándose solo de horribles pepinásperos para no comer personas, no duda en ayudar a los guisantes humanos a salvar a su mundo de los horribles gigantes y lo hace con seriedad y entrega.
                Como siempre, el humor llena cada página del libro, siempre el mismo, sarcástico y chocante, verdadero.
                Dahl nos muestra una realidad cruda y triste porque, como dice el Bonachón, los gigantes son horribles, pero no se comen entre ellos y los guisantes humanos nos pasamos la vida matándonos entre nosotros…
                Nos relata con crudeza la parte en la que hay que enfrentarse a los inmensos monstruos y con infinita ternura la relación entre los dos protagonistas. Además, con giros inesperados e inteligentes vamos descubriendo un mundo no tan diferente del nuestro y un desenlace genial y divertido.

                Es un libro muy entretenido que siempre hace las delicias de los más pequeños y para mí, uno de los que ofrece mensajes más claros y duros.
                Ilustrado, ¿cómo no?, por el gran Quentin Blake.
                La editorial lo recomienda a partir de 12 años, yo era bastante más pequeña cuando mi tía me lo prestó y soy mucho más mayor ahora que tanto lo disfruto J. De todos modos, es una buena edad para leerlo.
                No lo vais a dejar pasar, ¿no? ¡Es muravilloso y sorprenchocante!

               

martes, 15 de febrero de 2011

Café Solo. Andrea Ferrari.

La recomendación de hoy es un poco especial porque viene de la mano de mi hermana Blanca que se ha ido a estudiar inglés a Cambridge y a la que echo tremendamente de menos.
Blanca y yo compartimos lecturas desde que ella empezó a adentrarse en el maravilloso mundo de los libros (nos llevamos siete años y yo soy la mayor ) y a pesar de que ya no somos unas niñas seguimos leyendo mucha literatura infantil y juvenil y recomendándonosla.

Café solo se lo leyó ella primero y me dijo que le había gustado así que yo me apliqué a la tarea de seguir conociendo y me lo leí hace poco.
En un barrio de Buenos Aires, uno de esos en los que todo el mundo se conoce, tiene lugar una historia de amor apasionado de las que llegan al alma de todo el mundo y nunca mejor dicho porque, como sus protagonistas se suben a la cornisa de un edificio y amenazan con tirarse si no les dejan vivir su romance, todo el país se entera y va hasta la televisión a contar el gran acontecimiento.
La historia tiene tanta repercusión que un periodista va al barrio en cuestión a informarse bien del asunto y a conocer más de, los ya llamados, Romeo y Julieta.
Y preguntando a unos y a otros el periodista se entera muy bien de toda la aventura enterita, ¿o no?
Y es que, a veces, los chismes y los cotilleos corren tanto que la verdad no acaba de estar clara.
Un relato cortito, tierno y con mucho humor que nos lleva de paseo por las calles de un cachito de Buenos Aires.
Yo he disfrutado mucho leyendo esta pequeña novela en la que Andrea Ferrari nos presenta personajes de lo más auténticos y situaciones cotidianas con mucho encanto.
            Fácil de leer, con un ritmo ágil y rápido, capítulos cortos y un lenguaje sencillo y coloquial me parece un libro muy recomendable para esa edad en la que los peques dejan de ser niños pero aún no son del todo adolescentes (El barco de vapor la cataloga a partir de doce años). Por su frescura y sus situaciones divertidas les resultará muy ameno. ¿Una historia de amor? Bueno, mi hermana dice que en las historias de amor tiene que haber besos y en esta hablan más de gatos que de besos así que… no os dejéis engañar ;)
            Finalmente, aprovecho esta entrada para contaros que he creado un nuevo blog de literatura de adultos. Aún es muy pequeñito y casi no tiene entradas pero me encantará hablar de libros “para mayores” con vosotros, os dejo el enlace por si os apetece conocerlo:
            Nada más, un abrazo a todos, que paséis buena noche y como siempre, gracias por estar ahí.

martes, 18 de enero de 2011

Los casos del comisario Antonino. Samuel Bolín.

            Como ya me vais conociendo, casi todos sabéis que soy una enamorada de la novela policiaca y leo todo lo que cae en mis manos de este género, aunque a veces tenga que soltarlo enseguida porque hay tanto que de repente se cuela algo aburridísimo, ¿no?
            Pues bien, esta pasión empezó de bien pequeña y este que os enseño hoy fue mi primera novela negra. Creo que es el primer libro que compré y elegí yo solita, en la feria del libro del colegio y por eso le tengo un cariño especial. Además, me llama la atención que, siendo la primera vez que yo compraba literatura de manera independiente, me decantara precisamente por este. Ya apuntaba maneras, claro. Luego mis padres me presentaron a Sherlock Holmes y desde entonces uno de mis sueños es poder ir a Londres y visitar el 22B de Backer Street.

Los casos del comisario Antonino es un libro compuesto por cuatro relatos cortos en los que el suspense y la intriga nos atrapan desde el primer momento y no nos sueltan hasta  el final. Dos hermanos ciegos en una mansión, un asesinato cometido sin arma alguna, el robo de un valioso collar y un secuestro sorprendente son las historias con las que Samuel Bolín, seudónimo del matrimonio formado por Carmen Morales y José Luis Velasco, autores del libro, nos hace devanarnos los sesos para saber quién es el malo. El comisario Antonino es tenaz y trabajador y ciertamente, también un poco despistado, pero no dejará de investigar hasta dar con la solución al misterio. Por suerte, a pesar de la manía que le tiene, su rival, el detective Alejandro Simón siempre está cerca para darle alguna pistilla.
            Al final del libro hay unas actividades ligeras que nos pueden ayudar con el tema de la comprensión lectora, para mi gusto, un acierto.
            Tengo ya 31 años y aún lo releo de vez en cuando. Los casos, a pesar de estar pensados para niños tienen soluciones inteligentes y divertidas y no caen en la simplicidad o la tontería. Además, nuestro protagonista es tremendamente simpático ya que mezcla sus intentos por parecer muy serio con sus continuos despistes dándole al texto ese toque de humor que hace tan especiales algunas novelas policiacas. Os vais a reír pero para mí es como un comisario Montalvano (protagonista de las novelas de Andrea Camilleri) para los más pequeños y creo que no podría haber otro mejor para acercarles a este género que, si les engancha, les acompañará toda la vida.
            Hace poco me enteré de que hay Nuevos casos del comisario Antonino, lógicamente pasan a formar parte de mi lista de libros pendientes.
            La editorial Bruño lo cataloga a partir de 12 años, yo, como siempre, os recomiendo no olvidar al niño al que va dirigido porque ya sabemos que esto de las edades es orientativo y que cada niño es un mundo.
            ¿Qué? ¿Queréis saber cuál es el arma del crimen? ;)

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