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martes, 11 de septiembre de 2012

Beatrix Potter. Semana British.


       Ya sabéis como me llama la atención Inglaterra y todo lo que tiene que ver con ella. Por eso, cuando Carmen propuso hacer la Semana British no dudé en apuntarme. Imaginé que serían unos días de entradas interesantes en unos y otros blogs, en los que descubriríamos cosas nuevas y disfrutaríamos de otras ya conocidas. Efectivamente, así está siendo y como yo también quiero poner mi granito de arena, aquí va mi primera entrada Britihs.

        Si hablamos de literatura infantil inglesa vendrán a nuestra mente montones de autores y títulos maravillosos, todos representativos de su época, su espacio, su cultura. Curiosamente, los cuentos ingleses son de los que mejor reflejan su procedencia.



      Sería imposible elegir un solo autor o un solo cuento pero como no podemos hablar de todos yo he querido traeros a una autora que rompió moldes, sorprendió en su época y sorprende aún hoy en día. Beatrix Potter, la escritora de cuentos como Perico, el conejo travieso o La oca Carlota.

      Nació el 28 de julio de 1866 en Londres, en el seno de una familia acomodada que vivía de las herencias recibidas. No fue a la escuela y se educó con institutrices, así pues, su hermano Bertrand fue su principal compañero de juegos durante la infancia.

      Se esperaba de ella que se casara, tuviera hijos y cumpliera con su papel de señorita bien educada pero, por suerte para nosotros, sus planes fueron otros. Ella trató de ser una mujer independiente y sus cuentos, sus dibujos o las serias investigaciones que realizó sobre líquenes, hongos y algas y que tuvo que presentar su tío, por ser ella, mujer, le permitieron en mayor o menor medida llevar la vida que quiso.




      En 1902 Perico, el conejo travieso vio la luz, tuvo una gran acogida y a partir de ahí, todos sus cuentos fueron un gran éxito. Llama la atención lo mucho que se implicó en el proceso de edición de sus libros, revisando ella misma los trabajos, comentando y opinando sobre cómo esperaba que quedara el resultado final e incluso registrando el juguete del conejito Perico que le proporcionó importantes ingresos.

     Estuvo a punto de casarse con su editor, en contra de sus padres que lo consideraban poco apropiado por tener que trabajar para ganarse la vida pero él se puso enfermo y murió antes de poder hacerlo.

     Compró una granja y tierras y comenzó a pasar cada vez más tiempo cuidando de sus animales y sus plantas. Se casó con un abogado años más tarde y juntos fueron comprando y trabajando cada vez más tierras.



     Cuando murió, en 1943, legó al estado y al National Trust unas 2000 hectáreas de terreno y quince granjas para su conservación que contribuyó a la creación del Parque Nacional de Lake District. Hoy su casa se conserva tal y como ella la dejó y está abierta a los visitantes que deseen verla.

     Esta es. Así a grosso modo, su vida, como veis muy interesante ya que fue una mujer adelantada a su tiempo, que amó la naturaleza, la observó, la cuidó y le retrató en todos y cada uno de sus cuentos.

     Beatrix Potter escribió muchos cuentos, siempre inspirados por personas a las que quería y por lugares que conocía. Por ejemplo, Perico, el conejo travieso apareció por primera vez en una carta ilustrada que escribió a Noel Moore, el hijo de su institutriz.



     Debo reconocer que tardé bastante en animarme a leer la obra de esta prolífica escritora, sus dibujos me parecían tremendamente cursis y estaba convencida de que los cuentos que los acompañaban iban a serlo aún más. ¡Qué error! Cuando por fin tuve en mis manos sus Cuentos Completos y comencé a interesarme por su vida y sus obras me di cuenta de que una mujer que había desafiado a su tiempo de esa manera y que se había reído de las normas y costumbres de su época no podía haber escrito algo insulso y sin mensaje.

     Efectivamente, así es, la suavidad de las imágenes (que ahora me parecen acogedoras y agradables) choca de manera sorprendente e irresistible con unos cuentos llenos de humor e ironía, irreverentes, sinceros y reales que además están llenos de enseñanzas.

     Beatrix Potter dibujó unos animalitos que se vestían como humanos y en sus historias mezcló costumbres de unos y otros obligando al lector a identificarse con lo que leía (y lee) y a verse reflejado en conejitos traviesos, ardillas descaradas o ratoncitos de lo más hacendosos. El comportamiento de estos muestra siempre comportamientos humanos, criticando la doble moral de su época, castigando la mala educación, la desobediencia o la mentira y señalando la importancia de la amabilidad y la convivencia. Los animales que se ven envueltos en problemas o situaciones inesperadas y que salen de estas gracias a su ingenio y su buen hacer, los que se comportaron mal reciben su castigo (a veces más duros y sosprendentes de lo que uno esperaría al ver unos gatitos tan tiernos) y los que no su premio. Los humanos, que aparecen en contadas ocasiones, son siempre personajes secundarios.



     Las largas horas que la escritora pasó observando las naturaleza sirvió para que sus ilustraciones estuvieran llenas de detalles y fueran tremendamente realistas. A pesar de llevar ropas, animales y paisajes adoptan posiciones, colores y actitudes propias de las que observamos en la vida real.

     Para mí leer y conocer a esta autora fue un descubrimiento y una sorpresa y no pude menos que pedirle disculpas, a ella y a todos sus animalitos, por haber juzgado su obra sin asomarme a ella.

     Me encantó su humor ácido, sus ganas de llevar la contraría, sus aventuras ágiles y divertidas y me admiró la personalidad de alguien que estuvo dispuesta a hacer su vida como ella quiso. Poco le importó lo que se esperara de ella, fue capaz de sobrevivir sola, de conseguir reconocimiento por su trabajo en una época en que las mujeres apenas podían levantar la voz y dedicó su tiempo y sus fuerzas a lo que de verdad le llenaba, escribir, dibujar, leer y cuidar de su granja. ¿Sabíais que fue la primera mujer presidenta de la Asociación de Criadores de Ovejas Herdwick?




     Si no cocinéis a Perico el conejo o a sus amigos, os recomiendo muy mucho que os asoméis al maravilloso mundo de Beatrix Potter, estoy segura de que os sorprenderá y os gustará.

     Y si queréis acercaron un poco más a ella, hay un par de excursiones interesantes que podéis hacer. Asomaos a este enlace.

martes, 29 de noviembre de 2011

¡La autora de los libros de Mucki nos ha escrito!


      La entrada de hoy es muy especial para mí. Hace unos días os hablaba de Mucki y de uno de sus libros. Os comentaba que a mí me gustan mucho y que son uno de mis descubrimiento de este año.
Pues bien, el otro día, desde la editorial Langenscheidt me mandaron una sorpresa. Trinidad Andrés Labrador, la autora de los libros de Mucki me ha enviado una cartita y me ha contado algo sobre ella, su carrera y Mucki.


      Quiero compartirlo con vosotros así que, aquí os la dejo.


     "Mí querida Matilda:

     Voy a contarte brevemente una de las muchas historias que hay en mi vida.

     Un lugar:

     Nací en Bilbao el mes de junio más caluroso que se recuerda y eso debió de darme mucha alegría porque soporté una vida de lluvias con bastante buen humor y largos años de infancia llevando unas botas de goma que me resultaban muy incómodas.
Lo de las botas de goma tenía su peligro porque resbalaban mucho, además cuando llegabas a clase se te cocían los pies, y cuando salías a la calle se te helaban de frío a pesar de los calcetines de lana.

     Viví muchos años en el barrio de Uretamendi, que en vasco significa literalmente agua y monte.
Agua” y “monte” son dos palabras que resumen perfectamente mi infancia y la de muchos bilbaínos de mi generación.

     Un recuerdo:

     A los cinco años pude leer un cartel mientras iba cogida de la mano de mi madre. Es la única vez en mi vida que me he sentido realmente poderosa.

     Una afición:

     Leer todo lo que caía en mis manos, que era muy variado, gracias a que en los autobuses no había televisión. Me explico, mi padre conducía un autobús y la gente se olvidaba libros y novelas baratas casi a diario, así conocí el Fausto de Goethe, leí mucho a Agatha Christie, y a Marcial Lafuente Estefanía a mansalva.

      Resumen de mi infancia: Agua, Monte y Leer.


      Lo idéntico y lo diferente:

      En la adolescencia se me planteó como a todos el dilema entre lo idéntico y lo diferente, sólo que lo idéntico en Bilbao era lo “identitario”. Esto me lo resolvió mi madre diciendo que nadie es más que nadie en este mundo.

      Ante este axioma tan contundente decidí estudiar filosofía, algo que no resultaba muy útil, pero visto los resultados de la frase anterior, sí muy terapéutico.

     Resumen de mi adolescencia: Más Agua, Más Monte y Filosofía.

     Trabaja y diviértete:

     Cuando terminé mis estudios de Filosofía en la Universidad de Deusto era una perfecta pedante, un saco de información orgulloso de su contenido. Quería investigar sobre el tiempo y me dediqué a pulir mi escritura en sesudos trabajos sobre “el ser” y sobre “la nada”.

     No era muy divertido, aunque hacía que te sintieras importante. Comencé a trabajar como profesora de filosofía y descubrí que me lo pasaba bomba. Era el nacimiento de una vocación que no sabía que tenía; a partir de ese momento soñaba con escribir un libro de filosofía para niños.

     Cine:

     El cine también me apasionaba, así que decidí estudiar cinematografía en la Universidad de Valladolid. Fue fascinante y me permitió escribir un bonito tratado sobre el cine de acción de los años noventa, que fue muy elogiado, aunque no había dinero para publicarlo. No importaba: era joven y había ganado en autoestima.

      Madrid:

      Un día me cansé del agua y recordando el agradable calor del primer día de mi vida, me vine a Madrid, capital de las Españas.

     Aquí seguí dedicándome a una de las cosas que más me gustan: enseñar. Y seguí escribiendo, sobre todo cartas para amigos necesitados de literatura para torear a un jefe insoportable o a una administración demasiado aparatosa.

      Mis cartas fueron eficaces y mi fama como escritora creció inmensamente en mi círculo más íntimo.


     Mucki:
     
     Mucki me encontró un día que hacía un frío de perros, en una aldea de Ávila. Nada más verme se hizo caca y pis. Fue una señal y desde ese día somos inseparables.

     Pensé escribir su historia y cuando me puse manos a la obra, todas las historias que tenía dentro se peleaban acaloradas deseando salir la primera.

      Desde entonces he ordenado estas historias, las he puesto en fila y van saliendo poco a poco con el objetivo de hacer felices a los niños que las leen y a la niña que llevo dentro, porque también le gusta mucho leer".



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