¿Os acordáis de que os dije que
volvería a hablaros de Kiwala y sus amigos? Pues bien, aquí estamos
todos otra vez, con el segundo cuento que mi tía me trajo de Chile
expresamente encargado por el Viejito Pascuero.
Debo reconocer que cuanto más leo
estos cuentos más me gustan y más pena me da que se editen tan
lejos de aquí. No sé si podré hacerme con alguno más (espero que
sí) pero, desde luego, sería mucho más sencillo si pudiera ir a
buscarlos a mi librería de siempre, jeje.
Ya os conté que Kiwala es una llama
simpática que vive en la cordillera de Los Andes y comparte
vivencias y aventuras con sus amigos Cóndor, Serpiente y Puma. A
todos ellos les gusta sentarse por la noche a mirar las estrellas y
en cada puntito luminoso ven algo interesante.
Así los encontramos al empezar esta
historia pero claro, si se quedaran, sentados contemplando el cielo,
sin más nos aburriríamos un montón, algo tiene que pasar y esta
vez es, nada más y nada menos, que el hecho de que la luna corre un
gran peligro. ¿Creéis que Kiwala y los demás van a consentir que
so pase? Evidentemente no, van a mover Roma con Santiago para evitar
que su querida luna corra peligro. Esta vez, además, van a contar
con la ayuda de un nuevo amigo, el Zorro.
Este cuento está basado en antiguas
creencias que tenía los pueblos andinos sobre las estrellas y la
luna y es muy interesante saber sobre ellas, alguna aún se mantienen
vivas. Además, se han añadido también leyendas del zorro, ¡no me
diréis que no se aprende una barbaridad!
Al final del libro, además de un
glosario de palabras tenemos un pequeño resumen de cómo eran esas
leyendas y la verdad es que es un placer leerlo.
Esta vez la historia no es tan
trepidante como cuando nuestros protagonistas se adentraron en la
selva pero aún así es muy divertida. Podemos sentir perfectamente
la preocupación y la angustia de Kiwala y sus amigos y les seguimos,
atrapados en las páginas del libro, totalmente sumergidos en el
problema, ¡no queremos que la luna desaparezca!
Como en toda la colección, los
dibujos que acompañan al texto son maravillosos y esta vez no solo
vamos a poder disfrutar de una noche bonita y singular en Los Andes
sino que también vamos a tener la suerte de asistir a un precioso
amanecer.
De nuevo sus autoras, Ana María
Pavez, Constanza Recart y su ilustradora Paloma Valdivia han
conseguido enamorarme y hacerme sentir Chile y ese viaje que tanto
deseo un poquito más cerca.
En serio, si podéis acceder a estos
libros no perdáis la oportunidad de echarles un vistazo, son
geniales.
Un abrazo a todos y nos leemos.








