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jueves, 24 de abril de 2014

¿Nada? Patrick McDonnell.


       ¿No os pasa, a veces, que tenéis que hacer un regalo y no sabéis que elegir? ¡Claro! Ya casi todos tenemos de todo y es complicado buscar un regalo bonito y especial para las personas que queremos.

         Ese mismo problema tiene Morro, que quiere hacerle un regalo a su amigo Conde y se está volviendo loco buscando y buscando. Y es que Conde ya tiene un tazón para comer, una camita, un juguete para morder… ¡lo tiene todo! ¿Qué le regalas a alguien que lo tiene todo? Después de darle muchas vueltas, a Morro se le ocurrirá una idea genial aunque será un poco más difícil de llevar a cabo de lo esperado…


         Hacer regalos es una acción mágica, es poner, en un objeto, un dibujo, unas letras… parte de tu tiempo, tu cariño y tu dedicación para otra persona. Es algo que, cuando se hace de verdad, llena tanto al que da como al que recibe.

Hoy en día, esta sociedad loca en la que vivimos y que tiene mil cosas buenas y malas, ha estropeado un poco esa magia. Los regalos, muchas, veces son una obligación, otras muchas, se hacen sin cariño e incluso, de vez en cuando, ¡se reciben sin cariño! Yo soy de las que piensan que los regalos, aunque sea en fechas más o menos impuestas, si se hacen desde dentro, son siempre especiales. No importa si son grandes o pequeños y, mucho menos, el precio que tengan, los regalos valen la pena por la persona que hay detrás de ellos.


Por eso este librito, pequeño, con unas ilustraciones tremendamente limpias y sencillas y con muy poquito texto, nos viene a contar una historia de amistad en la que lo que importa son los amigos y, ya lo veréis si lo leéis, más aún el regalo que se hacen. Porque no es un regalo corriente, no señor, es un regalo graaaande y que lo abarca todo.

Patrick McDonnell es, para mí, un genio de las palabras y los dibujos y me encanta la manera que tiene de hacernos pensar, de mostrarnos cosas que, a veces, se nos olvidan, y de representar lo que de verdad importa de una manera relajada y simpática, con humor, sin aspavientos ni florituras. Sus críticas son amables y, esta vez, nos hará plantearnos la importancia de lo que decimos y pensamos, ¿habíais pensado en la ligereza con la que usamos el lenguaje? Si lo hacemos, nos sorprenderá ver toooodo lo que puede abarcar una palabra tan pequeñita como “nada”.


         Este es uno de mis cuentos favoritos. Hace años que lo tengo y, desde entonces, lo he leído un millón de veces, aunque me lo sé de memoria y lo he regalado y recomendado en ocasiones especiales y a gente muy importante para mí. ¿Nada? es uno de esos libros pequeños y sencillos que pueden pasar desapercibidos entre el colorido y la prepotencia de los grandes álbumes ilustrados pero que, en realidad, es inmenso por dentro.   

        

jueves, 13 de marzo de 2014

Doña Eremita sobre ruedas. Quentin Blake.


         Es curioso que haya libros que, a pesar de ser de mis preferidos hace mucho, mucho tiempo, nunca os haya hablado de ellos. Es curioso y se merece un tirón de orejas para mí solita, mal, muy mal, ¿cómo es que hasta ahora no os había hablado de Doña Eremita? Pues supongo que, como tantas otras veces, porque pensé que lo había hecho.

 

         No sé si ya os he contado que a Jaime y a mí nos encanta pasear y viajar en moto, nos encanta mucho, mucho y no usamos otro medio de transporte a no ser que sea inevitable. Pues bien, en la moto siempre llevas muchas más cosas de las que uno pensaría que hacen falta. Llevas herramientas, por si la moto se estropea; toallitas, por si te manchas; ropa de más por si al caer la noche hace frío; ropa de agua por si de repente llueve… Y cuando vamos a salir de viaje y hemos puesto todas las cosas que hay que llevar encima de la cama (entre las que no faltan uno o dos libros y mis lanas) y Jaime me mira y me dice “es imposible que metamos todo esto en el baúl y las alforjas”, entonces, yo me acuerdo de doña Eremita.

         Porque, aunque ella y su perro Mambrú viajan en bici y no en moto tienen el mismo problema que nosotros y en cada nueva parada descubren que “a esta bici lo que le hace falta es…”.


         Lo mejor de doña Eremita es que nada la detiene y enseguida encuentra la manera de resolver los problemas. Mambrú, su bici y ella pueden llegar a cualquier parte y no importa si llueve, si se sale la cadena, si se ensucia, si tienen hambre… hasta cuando Mambrú se siente cansado se las arreglan para hacerle un hueco en la bicicleta.

         Como todos los libros de Quentin Blake, este irradia optimismo, positivismo y alegría en cada página. El autor, con el humor gamberro y sencillo que le caracteriza nos cuenta una historia muy divertida y nos anima a ver la vida siempre de manera resuelta, ¿qué nos puede parar? Doña Eremita es la viva imagen de que nada. Siempre se nos puede ocurrir una idea genial, siempre podemos sacar partido de las cosas, y siempre podemos encontrar nuevos caminos.


         Supongo que por eso, y porque sus inconfundibles ilustraciones son capaces de llegarnos al alma y de hacernos querer a todos sus personajes, Quentin Blake sigue siendo, para mí, uno de los magos de la literatura infantil. Sin que nos demos cuenta nos anima, en cada lectura, a creer en nosotros, ¿no queréis ser vosotros como doña Eremita? Yo, desde luego que sí.
 
 

viernes, 21 de febrero de 2014

Sopa de calabaza. Helen Cooper.


       ¿No os pasa, a veces, que veis un dibujo y os quedáis perdida e irremediablemente enamorados de él? Eso es lo que me pasó a mí cuando vi la portada de este libro. Más tarde, cuando conocí la historia que se escondía tras ella, ya solo pude incluirla en mi lista de favoritos y recomendarlo allá dónde iba.

         Un pato, una ardilla y un gato viven juntos en una cabaña del boque. Tienen una convivencia agradable y divertida y todas las noches preparan juntos una deliciosa sopa de calabaza. Cada uno tiene su tarea: el gato corta los trocitos de calabaza, el pato echa la sal y la ardilla remueve. Pero, un día, el pato piensa que quiere probar algo nuevo, ¿por qué no puede remover él la sopa? Seguro que no se imagina el lío que se va armar a causa de esta idea genial.


         Debo reconocer que Helen Cooper es una escritora que me gusta muchísimo y es así, no solo porque sus cuentos sean divertidos y muy fáciles de leer, además, trata una serie de temas importantes en la vida de los niños de manera muy natural y sencilla, dejando siempre que el lector se identifique con los sentimientos de los personajes y mostrando un claro respeto ante esas sensaciones que tienen los niños y a las que, de vez en cuando, restamos importancia cuando nos hacemos mayores.

         En este caso, un pato, una ardilla y un gato nos van a hablar de muchas cosas en un cuentito no muy largo. La convivencia y la cooperación son, seguramente, el eje central la historia. Todas y cada una de las labores que hacen los personajes son importantes para que su hogar funcione, ninguna es más importante, ni menos, que las demás, aunque pueda parecerlo.

 

         También nos encontramos con el proceso que todos vivimos cuando peleamos con alguien a quien queremos, el enfado y el orgullo dan paso a la pena, la culpabilidad por haber hecho daño y el miedo a perder a ese compañero. Ya no importa quién tenga la culpa, seguramente un poquito cada uno, ahora quisiéramos volver atrás y no darle tanta importancia a lo que no la tenía, ¿qué más da si el pato remueve la sopa? ¿Qué más da si no lo hace tan bien como la ardilla?

         Por otro lado, a mí me gusta el hecho de que se plantee la posibilidad de hacer cambios, aunque cada uno tenga su labor, aunque cada uno sea el mejor en lo suyo, podemos aprender y enseñar otras cosas, ¡eso nos enriquece a todos! Y no es tan grave que, por una o dos noches, la sopa salga un poco diferente, igual estos cambios producen innovaciones que la mejoran. A veces nos olvidamos de que la flexibilidad es tan importante como la organización para que todo fluya.



         Finalmente, estos tres amigos nos muestran la importancia de perdonar y de pedir perdón. No pasa nada si nos equivocamos, y tampoco pasa nada si los demás se equivocan, todos cometemos errores y debemos asumir que es así, tanto para nosotros como para los demás.

         Y para contarnos esta historia de cariño, amistad y convivencia la autora se apoya en unas ilustraciones que llenan todo el libro y que nos envuelven completamente. Unos dibujos tiernos y agradables, llenos de color, a la vez que tremendamente expresivos, que subrayan cada sensación y cada sentimiento que llenan sus páginas.
 



         Ya veis que, para mí, este cuento es una pequeña joyita. He tardado en enseñároslo pero os aseguro que lo he regalado y recomendado miles de veces. ¿Os apetece una sopa de calabaza?

 

martes, 1 de octubre de 2013

Vamos a cazar un oso. Michael Rosen / Helen Oxenbury.


       Cuando era pequeño, mi hermano Rafa cantaba una canción:

Voy en busca de un león,

cogeré el más grande,

no tengo miedo,

mira cuántas flores.

Lindo día, oooooh.

Un charco muy grande…

         Y hasta aquí llegaba la canción porque Rafa siempre ha sido un poco despistado y no recordaba el resto.

         Pues bien, esta estrofa de canción (y la de mi hermano Pedro “a la playa, ponte el bañador”, que tampoco pasó de ahí) la he cantado yo muy a menudo en momentos absurdos y sabiendo que no podría continuarla porque nunca había llegado a mis oídos qué fue del intrépido cazador. Imaginaros mi sorpresa y mi alegría cuando, hace unos meses, leyendo un cuento divertidísimo y viendo los videos del escritor contándolo descubro, ¡que es mi canción! Vale, en este caso cazamos un oso pero la musiquilla y la esencia eran la misma.




         Si el cuento ya me estaba pareciendo genial, al transportarme a mi tierna infancia y acercarme a mis hermanos, que ahora viven lejos de casa, se ganó un hueco preferente en mi corazón y en la etiqueta de “mis favoritos”.  

         Y es que en esta historia vamos a conocer a una intrépida familia que una mañana decide nada más y nada menos que ir a cazar un oso, “un oso graaande y peligroso”. Como es natural, el oso no se encuentra a la vuelta de la esquina y para llegar a él tendrán que superar una serie de obstáculos que, por supuesto, no les amilanarán en absoluto.


         Desde un campo con un césped altísimo (suish, suish, suish), hasta una ciénaga de barro pegajoso (plochi, plochi, plochi), nuestros protagonistas irán repitiéndose (y nosotros con ellos) que van a cazar un oso grande y que no tienen miedo, ¿será verdad esto último?

         Este libro me gusta por muchas cosas, porque me parece simpático y divertido, porque siempre he pensado que las ilustraciones de Helen Oxenbury complementan a la perfección los relatos ligeros, porque al ser una historia repetitiva y pegadiza es ideal para encandilar a los más pequeños, porque el uso de onomatopeyas lo hace aún más expresivo y porque el conjunto es un libro que nos da muchísimo juego y que nos permite leerlo y representarlo, dejando que los niños se expresen y lo hagan suyo.


         Es estupendo, además, para comenzar una colección de pequeños lectores y estoy segura de que la canción del oso, como la del león en mi caso, acompañará a nuestros niños durante mucho, mucho tiempo.

         Está en inglés pero pienso que la actuación de Michael Rosen contando el cuento no tiene precio así que, aquí os lo dejo:

viernes, 30 de noviembre de 2012

¡Oh no, Lucas! Chris Haughton.


              De mi viaje relámpago a Barcelona he traído ideas, ilusión, ganas de crecer, buenos ratos, nuevos compañeros de aventuras y además, la posibilidad de hablaros de algunos libros muy interesantes. Hoy os traigo uno de ellos.

                Lucas es el perrito de Quique, ya veis, un perro adorable con cara de amigo del alma y por supuesto, muy simpático. Cuando Quique tiene que salir de casa le pregunta a Lucas: “¿te vas a portar bien?” y él responde: “sí, voy a ser muy bueno”. Pero se queda pensando: “espero portarme bien”. ¿Conseguirá Lucas portarse bien?


                Este álbum ilustrado tiene muchas cosas interesantes que decir de él. No solo que es divertido y muy real y que las ilustraciones que acompañan al texto son francamente expresivas, esto, por decirlo de alguna manera, es lo primero en lo que reparamos y lo primero que nos atrae de él.
                Pero hay más, porque Lucas nos hace pensar y mucho. Cuando le vemos irse deseando portarse bien nos sentimos identificados con esa inseguridad, ¡cuántas veces queremos portarnos bien y no estamos seguros de poder conseguirlo! Yo, sin ir más lejos, tengo una pelea diaria conmigo misma para cumplir toooodo el plan de trabajo sin distraerme con cuentos, blogs interesantísimos, o mil cosas más. Todos los días pienso, “espero portarme bien”.


                Evidentemente y este simpático perrito nos los demuestra, nuestros buenos deseos no siempre son suficientes. Está claro que, además de querer hacerlo hay que esforzarse por conseguirlo y ahí está la parte difícil porque somos como somos y a veces, nuestra naturaleza nos puede.
 
                Leyendo esta historia he pensado en cuántas veces no cumplimos con lo que habíamos previsto o no hacemos las cosas como queremos, eso nos desilusiona y nos enfada con nosotros mismos, ¿verdad? Pero, por suerte, Lucas también tiene algo que decirnos en este aspecto y es que, aunque no siempre nos portemos bien, no hay que desanimarse, hay que seguir intentándolo y tenemos que seguir esforzándonos por hacerlo. Siempre podemos portarnos mal, siempre habrá tentaciones y llamadas que nos resultarán irresistibles, eso no es malo, lo malo es no intentarlo.


                No conocía a este autor pero debo decir que, con este libro ha logrado conquistarme del todo. Su historia, fácil y rápida, con una lectura simpática y acompañada de unas ilustraciones originales y muy vivas la han convertido en un imán para mí que la leía riéndome, sintiéndome identificada y pensando, también, en si Byron pensaba eso cuando se comió mis gafas o si Hermione, que ya ha roto las cortinas y dos fundas nórdicas se lo plantea alguna vez.

                Lucas ya nos ha demostrado muchas cosas pero, ¿y nosotros? ¿Vamos a portarnos bien?

lunes, 5 de noviembre de 2012

Pasito. Simon James.


     Es posible que estos días me encontréis algo distante y desaparecida. Debo disculparme. Lo cierto es que Matilda y yo estamos viviendo una temporada importante de cambios, proyectos e incertidumbre y andamos un poco nerviosas y desubicadas.

     No os lo había contado pero hace dos semanas comencé a impartir mi primer curso presencial para profesores. Un reto y una alegría pero sobre todo, una experiencia estupenda de la que estoy aprendiendo muchísimo.

     A la vez han surgido proyectos y posibilidades, nuevos alumnos on line y pequeños avances en planes antiguos. Ya veis, temporada torbellino en la que pensar con calma es complicado. Pero el otro día, mientras volvía de mi clase estuve recordando cómo surgió la idea de Matilda Libros, cómo empezamos a caminar y cómo hemos avanzado. Por suerte, el camino no acabará nunca y siempre podremos seguir aprendiendo pero hoy, dos años después, estamos lejos de donde empezamos, somos un poco más valientes, sabemos un poco más, conocemos a más gente estupenda y tenemos más y más planes. Por eso pensé que, justo ahora, es el momento perfecto para reseñar uno de mis libros favoritos.



     Pasito nos cuenta una historia tierna y sencilla pero muy real. Tres patitos se pierden dando un paseo por el bosque. No saben donde están pero sospechan que no muy lejos. A pesar de eso, el patito más pequeño está desanimado, quiere ir con su mamá y se le cansan las patas. Por suerte su hermano mayor tiene una idea genial y le propone jugar al “paso a paso”. ¿Y qué es eso? Pues fácil, levantad una patita y decid “un” dad un pasito con ella y decid “paso”, luego hacedlo con la otra patita y así sucesivamente, “un paso, un paso, un paso...”. ¿Creéis que serán capaces de volver a casa con este juego?

     Descubrí este álbum ilustrado una tarde mientras ordenaba la mi sección en la librería. Me gustó la portada y lo que contaba en la contraportada, lo leí y no pude evitar llevármelo a casa. Desde ese día, cuando me canso o me desanimo me acuerdo de él y de vez en cuando lo releo.

     Siempre podemos dar un paso más, aunque sea uno pequeño y pasito a pasito llegamos a las metas que nos hemos planteado.



     Con muy poquito texto y muy claro y unas ilustraciones muy sencillas y limpias Simon James quiere animarnos a seguir caminando y a no rendirnos aunque estemos cansados y creo que este es uno de los mensajes más útiles que les podemos transmitir a nuestros niños. ¡Vamos a dar un pasito más!

     Este es un libro muy fácil de leer, ideal para primeros lectores y especialmente bueno para acompañarlos en su lectura, por su lenguaje accesible y porque los colores y dibujos contribuyen a dar claridad al texto, no es una historia que canse y los tres patitos protagonistas se ganan pronto la simpatía de quien los conozca.



     Estos días yo me doy cuenta de los pasitos dados por Matilda y por mí y os animo a que les mostréis a los más pequeños la importancia de no rendirse y de valorar cada pequeño logro. Este cuento, sin duda, es ideal para eso.

      Y ahora, os dejo porque tengo que seguir caminando, un paso, un paso, un paso..., ¿me acompañáis?

miércoles, 31 de octubre de 2012

Esqueleto ladrón. Pablo Albo / Lucía Serrano.


     Esta es la noche del miedo, la de los fantasmas, las brujas y los vampiros. La noche en que se abre la puerta del mundo entre vivos y muertos y algunos de los habitantes de aquel lado vienen a visitarnos.

     Ya sabéis que yo soy miedosa y que, aunque me gustan estas cosas, no se me ocurrirá ver una película de terror cuando todo esté oscuro ni leer ninguna historia de fantasmas excesivamente seria, tal vez vea una peli de monstruos simpáticos, eso sí, con palomitas, mantita y mis lanas. En fin, por no olvidarnos de las visitas que ya se están preparando para cruzar la puerta.



     Como yo soy así siempre me sorprende y me hace gracia cuando algún niño me comenta que los libros de miedo para ellos no son de miedo de verdad y que no asustan nada. Seguramente tengan razón, por eso yo este año he buscado un libro que dé miedo de verdad y que sea bastante terrorífico. No sé si lo he conseguido pero la verdad es que me ha parecido que Esqueleto ladrón reunía bastantes cualidades para serlo.

     Por un lado, un niño que no puede dormir porque escucha ruidos extraños en su casa, por el otro, un esqueleto que tiene frío y que necesita cubrirse con la carne de otra persona... No os quiero contar más para no estropearlo pero dejadme que os diga que el final es absolutamente inquietante.



     Me ha gustado este libro porque mezcla el humor y el terror, tanto por su contenido como por su formato e ilustraciones, en tonos oscuros, con un toque de verde y con ilustraciones entre simpáticas y aterradoras, la historia que nos narra es de esas que podrían ponernos los pelos de punta pero que, por cómo está tratada, quita algo de hierro al asunto. Nos asusta, sí, pero con calma. Supongo que eso se debe a que no encontramos un esqueleto malo malísimo y a que, en cierta forma, entendemos su comportamiento.

     En cualquier caso, es un libro para niños valientes, que hoy tengan ganas de pasar aunque sea, un poquito de miedo.



     Y como todos andaréis muy liados, entre disfraces, calabazas, huesitos de santo y castañas, a nosotros no nos queda más que desearos un feliz puente y una noche todo lo terrorífica que cada uno quiera.


miércoles, 3 de octubre de 2012

¡Me como esa coma! José Antonio Millán / Emilio Urberuaga.



     “Se cuenta que un rey tenía que firmar una sentencia de muerte, el condenado había pedido que le perdonaran, pero la sentencia decía: “Perdón imposible, que cumpla su condena”. En el momento de la firma, el rey se sintió magnánimo y quiso salvar al condenado. Entonces cambió de lugar la coma: “Perdón, imposible que cumpla su condena”.




      Me parece que, con esta introducción, poco me queda que decir a mí. Hablamos siempre de la importancia de escribir correctamente y nos quejamos porque, hoy en día, cada vez encontramos más textos en los que los signos de puntuación, la acentuación, las diferencias de b y v, etc., se ningunean y se olvidan. Pues bien, aquí tenemos un libro estupendo, pero muy, muy estupendo, para ayudar a los niños en estos menesteres.

Perdón imposible, que cumpla su condena.


      Recuerdo que, cuando era pequeña, siempre me hacían mucha gracia los ejemplos que ponían los profesores para explicar la coma. Por eso, cuando descubrí un álbum ilustrado lleno de ejemplos de este tipo me pareció que no podía dejarlo pasar y por supuesto, hace tiempo que descansa en mi estantería (aunque sale muy a menudo porque me encanta).

    Un montón de frases ingeniosas y casos simpáticos acompañados de las inconfundibles ilustraciones de Emilio Urberuaga (conocéis a Manolito Gafotas, ¿no?) dan como resultado un libro muy divertido y agradable que enseña mucho, hace reír y está lleno de colores.

Perdón, imposible que cumpla su condena.

     Creo que enseñar a nuestros niños a escribir correctamente y a saber expresarse es un regalo que les hacemos para el futuro, ¿qué mejor manera de empezar a entregar ese regalo que con otro regalo en forma de cuento? Si no lo conocéis echadle un vistazo, seguro que os gusta.


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Mucki y el gato Luisín. T.A. Labrador.


     Me he dado cuenta de que nuca os he hablado con calma de ninguno de los libros verdes de Mucki. La verdad es que todos son geniales y cualquiera sería una buena elección pero mi preferido siempre ha sido Mucki y el gato Luisín. No me preguntéis por qué, fue un flechazo a primera vista.



     Ya sabéis que yo siento debilidad por este perrito que viaja con su dueña y resuelve misterios, eso ocurre en los viajes de Mucki y ya os he contado que son libros realmente divertidos. Pero Mucki es, además, un ferviente defensor de la naturaleza al que le encanta pasear por el campo, hablar con otros amigos animales y contemplar todas las cosas bonitas que la naturaleza nos regala a diario. Por eso y porque es un solete, no le gusta que otros animales lo pasen mal o que se les trate injustamente.

     Esta vez comenzamos la aventura con Mucki un poco enfadado. Está intentando dormir y los maullidos desgarrados de un gato, justo debajo de su ventana, no le dejan hacerlo. Nuestro protagonista se acerca a pedirle que, por favor, deje de hacer ruido y así conoce a Luisín, un gatito negro, muy simpático que solo quiere cantar. Lo malo es que nadie parece apreciar su arte.



     Esta vez Mucki contará con la ayuda de su amiga, la yegua Boticaria, para resolver el problema de este aspirante a estrella que se han encontrado.

      De los libros de Mucki me gustan muchas cosas, ya lo sabéis, pero de los verdes en concreto, debo destacar el respeto que muestran siempre por todo y la alabanza al compañerismo. A pesar de que Mucki encuentra, a aveces, personajes desagradables, las cosas se resuelven siempre de la mejor manera y no importa quién sea el que tiene problemas, siempre se intentará ayudar.

     Estos son libros de aventuras también pero al estar destinados a un lector más joven, el texto es más sencillo y la acción más tranquila. Mucki y sus amigos corren menos peligro en estos casos pero aprenden y enseñan tanto como siempre.



      Además de una historia divertida, tocada con un humor simpático y un montón de mensajes y consejos, en las páginas de este álbum ilustrado encontramos algo que los hace aún más entretenidos; actividades, juegos, dibujos para colorear... algo que añade mucho dinamismo al libro y que hace que los lectores nos impliquemos y aprendamos más cosas casi sin darnos cuenta.

      Por otro lado, esta vez acompañan al texto unas ilustraciones que, bajo mi punto de vista, son absolutamente preciosas y arrolladoras, de colores vivos y trazos sencillos convierten al álbum en un ejemplar muy bonito en fondo y forma.



      Estos libros son una manera estupenda de conocer un poco más sobre la naturaleza que nos rodea y nuestra implicación en su cuidado. Señalan la importancia de la amistad, nos divierten, nos enseñan y nos acercan un poco más a unos personajes entrañables y encantadores.

No sé si ya los conocéis pero si no, os animo a que le deis una oportunidad a Mucki y sus libros verdes.

martes, 10 de julio de 2012

El viejo y la margarita. Roberto Aliaga / Guridi.


      Hace tiempo que la editorial Narval me envió este libro para que pudiera disfrutar de él, desde aquí, muchas gracias.

      Me habían hablado de él y muy bien, había leído algunas reseñas y la verdad, me picaba la curiosidad.

      Cuando lo leí tuve que reconocer que es uno de esos libros ideales para compartir con los más pequeños de la casa, para jugar con ellos y para reírnos bastante.



      Todas las mañanas el viejo se sienta a mirar y a conversar con su margarita, sí, como el Principito, pero una mañana la nota muy seria. Cuando le pregunta que la pasa casi no la oye y tiene que acercarse mucho para conseguir entenderla, es entonces cuando lo descubre, ¡su querida margarita tiene pulgón! No tarda ni un segundo en coger su bicicleta para ir a la biblioteca donde encontrará remedios y problemas a partes iguales, ¿creéis que conseguirá dar con la solución a su problema?

      Este libro me ha gustado por muchas cosas.

      Por un lado, es divertido y simpático ya que el viejo va a ir encontrando soluciones a sus problemas que luego se convertirán en nuevos problemas.

      Por otro, es un libro de repeticiones, ya sabéis cómo me gustan los libros de repeticiones y lo buenos que me parecen a la hora de fomentar la lectura en los más pequeños.



      Finalmente, también está lleno de lecciones porque en él vamos a encontrar la importancia de preocuparnos por los demás y ayudarles sin perder un momento y el valor del tesón. A veces no encontramos lo que buscamos a la primera o las cosas no dan el fruto esperado pero hay que seguir intentándolo porque, ya dicen por ahí que “el que la sigue la consigue” y creo que eso es algo de lo que no deberíamos olvidarnos. No hay que desfallecer, hay que seguir buscando, ¿no os parece?

      Con un texto muy ágil, lleno de rimas y musicalidad y unas ilustraciones ligeras y dinámicas, El viejo y la margarita es uno de esos álbumes ilustrados encantadores y sabios que, bajo mi punto de vista, harán las delicias de grande y pequeños y nos darán una estupenda oportunidad para hablar del cuidado de las plantas, de algunos bichos, de la amistad y de muchas cosas más, ¿os lo vais a perder?



      Os cuento que durante unos días no estaré por aquí, las entradas que aparezcan en el blog serán programadas, ¡nos vamos a Madrid a visitar a la familia! Pero estaré pendiente de vuestros comentarios gracias al móvil en cuanto vuelva me pondré al día. ¡Que paséis una estupenda semana!

domingo, 1 de julio de 2012

Un amor tan grande. Raquel Díaz Reguera.


      Se nos ha acabado esta semana tan especial y hoy llegamos al último libro.

      Si os digo la verdad, lo he dejado para el final porque me parece el colofón perfecto, es un libro tan bonito que quería dejarle un sitio importante y la labor de cerrar una semana como esta es muy importante.



      ¿Sabéis cómo son las sábanas del arco iris? ¿O los sombreros de los elefantes? Es más, ¿Sabíais que los elefantes tenían sombrero? Pues con este libro lo vais a descubrir, eso y mucho más porque en unas pocas páginas y con muy poquito texto Raquel nos lanza un mensaje inmenso, de la manera más sencilla y por lo tanto, más eficaz posible.

      Yo no soy mamá pero ella sí y desde luego, en este libro, sabe de lo que nos está hablando porque, hay muchos tipos de amor pero el amor de una madre es grande, grande, fuerte, fuerte y muy, muy especial.



      Para contarnos eso utiliza un lenguaje escueto y simpático y una comparaciones divertidas que acompaña con sus preciosas ilustraciones.

      Si normalmente los dibujos de Raquel llenan sus libros de manera arrolladora esta vez a mí me ha parecido que mucho más, son tremendamente expresivos y en ellos no falta ni sobra nada.

      Me ha encantado este álbum porque con poco dice mucho, porque no pierde si visión positiva y alegre del mundo y porque trata un tema universal y precioso de manera muy tierna.



      Todos los libros que he reseñado esta semana se han hecho un hueco muy especial es mi estantería porque siempre, no importa a qué hora o en qué momento los lea, me sacan una sonrisa y me llenan de alegría. Creo que ese es el secreto de Raquel, ese y como ya hemos hablado anteriormente, su sencillez para hablar de cosas importantes.

      Estos días han sido para mí muy bonito, he disfrutado mucho leyendo, releyendo y reseñando todos sus cuentos y no tengo palabras para agradecerle que haya querido acompañarnos en una más de nuestras historias.



      Espero que vosotros también hayáis disfrutado de la semana especial, muchas gracia spor la compañía y ya sabéis que tenemos tres sorteos en marcha, ¡animaos a participar!

      Un abrazo a todos y nos leemos.

viernes, 29 de junio de 2012

Un beso antes de desayunar. Raquel Díaz Reguera.


     Ayer en el blog de adultos hablábamos de los besos, hoy lo hacemos aquí porque vamos a hablar de un libro lleno, muy lleno de besos, bueno, de un beso.

      Todas las mañanas, antes de irse a trabajar, la mamá de Violeta le deja un beso en su almohada.



      “Un beso azul en los días soleados, más azul todavía en los días nublados y siempre, siempre, un beso azucarado para endulzarle el desayuno”.

      Y nunca, por mucha prisa que tenga, se olvida de dejarlo ahí.

      Cuando Violeta de despierta coge el beso y se lo pone en la mejilla pero los besos de su mami son tan fuertes que tienen vida propia y no pueden estarse quietos y el de esta mañana ha decidido salir de paseo y hacer que todo lo que encuentra a su paso sea un poco más bonito. ¿Queréis acompañarle?



      Creo firmemente que los besos son una de las cosas que regalamos mucho menos de lo que deberíamos. Los besos no cuestan nada, ni dinero, ni esfuerzo, al revés, dar besitos es una sensación muy agradable, ¿por qué no lo hacemos más? ¿Por qué dejamos que la vergüenza, la rutina o cualquier otra cosa nos impidan regalar besos a diestro y siniestro a todos nuestro seres queridos? Dar y recibir besos es algo bonito y reconfortante y este cuento, tan lleno de vida, es una muestra clara de ello. No os voy a contar todo lo que hace el beso de Violeta en un día pero os sorprendería ver de todo lo que es capaz.



      Como todos los demás libros de Raquel, este también rebosa de alegría y optimismo, creo que, si tuviera que describir su obra así rapidito diría que está llena de “buen rollo”, algo que hoy en día es muy importante y este cuento, que encima tiene besos por todas partes, pues ya os imagináis...

      Las ilustraciones son brillantes y llenas de colores y no se lo contéis a nadie pero yo me he quedado totalmente enamorada de las nubes, los árboles y el abrigo de un señor. Esta manera tan característica que tiene la autora de crear imágenes arrolladoras, mezclando dbujos como si fueran retales de tela le da a todo un aire muy especial y encantador.



      Ya sabéis que os animo, muy mucho, a que os asoméis a estos cuentos pero como estoy segura de que este, además, os invitará a dar besos, ¡os animo mucho más!

jueves, 28 de junio de 2012

¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa? Raquel Díaz Reguera. ¡Y segunda sorpresa!


Carlota era una princesa rosa.
Con su vestido rosa,
su armario lleno de ropa rosa
y una habitación con una cama,
con unas sábanas y una almohada rosa .
Pero Carlota
estaba harta del rosa
y de ser una princesa.
¿Había algo más aburrido en el mundo
que ser una princesa rosa?

      Interesante pregunta, ¿verdad? Y es que las princesas rosas son delicadas y frágiles, buscan príncipes azules y un pequeño guisante puede perturbar su sueño.



      Pero, ¿qué pasa si una princesa no quiere ser rosa? ¿Qué pasa si no quiere un príncipe azul? ¿O si quiere surcar los mares buscando aventuras, o ser cocinera, o astróloga? Entonces la cosa se vuelve un poco más complicada.

       Y justo eso es lo que quiere Carlota, ella tiene muchos planes y muchas ilusiones y no quiere que se sus vestidos rosas, su cama rosa o su vida rosa se los estropeen. Por eso irá hablar con la reina y con el rey y tratará de explicarles por qué no hace falta que sea una princesa rosa.



      Yo nunca quise ser una princesa rosa (bueno, a veces si quería ser una princesa pero no rosa), no es que me pareciera mal que otras niñas si quisieran pero a mí me gustaban más otros colores.

      Hoy en día da la sensación de que está muy acertado eso de que las niñas no quieran ser princesas pero, ¿es eso cierto? A veces me da la sensación de que no hemos avanzado tanto. Hay roles que están más asumidos que otros y creo que, con este cuento, Raquel quiere hacernos pensar en eso porque, ser o no ser una princesa rosa ya no es tan controvertido pero seguimos sin ver, muchas veces, que cada persona es distinta, que lo que a unos les gusta a otros les puede parecer horrible, que cada uno debe crecer en la vida siguiendo un camino en el que se sienta cómodo y que todas, insisto, todas, las opciones son respetables. Una princesa no tiene porque ser rosa si no quiere, ¡hay colores preciosos! Pero si quiere serlo, debe poder hacerlo sin que nadie la critique.



      Esta historia, una de las más conocidas de nuestra autora estrella de la semana, es divertida, agradable, simpática y además, nos hace pensar, ¿no me diréis que no lo tiene todo?

       Por otro lado, esta vez, me encanta como ha tratado el tema de los colores, dejando que el rosa esté presente, reconociéndole su alegría y su belleza pero combinándolo a la perfección con otros colores, igual de bonitos y charlatanes, con muchas historias que contarnos.

        Solo hay una cosa en la que discrepo. Raquel pregunta, al final del cuento "¿por qué todas las niñas quieren ser princesas?". Yo no creo que todas las niñas quieran ser princesas pero sí estoy de acuerdo con ella en que entre todos, a veces, nos esforzamos mucho en que crean que lo quieren.



      Y porque este libro tiene mucho de qué hablar, es precioso y creo que no deberíais perdéroslo, ¡tachán, tachán, vamos con la segunda sorpresa de la semana! ¡Sí! ¡Nuevo sorteo!

       Y para participar solo tenéis que dejar un comentario en esta entrada, ser seguidor del blog y tener una dirección postal en España, ¿no os vais a animar?

      Aquí dejo el banner por si nos hacéis el favor de contar a todo el mundo que tenemos este sorteo tan bonito en el blog.




       Como en el anterior tenéis de plazo para apuntaros hasta el domingo 15 de julio pero voy a hacer un cambio. Es muy probable que el 16 esté de viaje así que, todos los sorteos se harán el 17 de julio, ¿os parece?

      En fin, poco más, ¡animaos a participar y mucha suerte!

miércoles, 27 de junio de 2012

El monumento a la cometa. Paco Mir. Raquel Díaz Reguera.


     Siempre me ha llamado la atención, cuando un libro lo escriben e ilustran personas diferentes, cómo consiguen que el resultado tenga una buena unión y que texto e imagen se complementan.

      En este caso, nuestro tercer día de la semana de Raquel Díaz Reguera me he dado cuenta de una cosa. Es muy importante que escritor e ilustrador vean la historia de manera parecida. Quiero decir que, si uno le da mucha gravedad al texto y el otro hace unos dibujos muy ligeros, por ejemplo, algo no encaja en el conjunto. Por suerte, el cuento de hoy no es así, el texto, nada más y nada menos que de Paco Mir, de Tricicle, y los dibujos, de nuestra querida Raquel, desprenden la misma alegría, el mismo humor, el mismo positivismo y los mismos simpáticos disparates disparates, sin duda, una suerte para nosotros que podemos disfrutar de todo eso.



      En un pueblo llamado Pueblo, que no está ni cerca ni lejos sin justo donde tiene que estar los vecinos se encuentran de repente con un problema tremendo y es que el verano ha llegado tan caluroso que hasta las nubes tienen que usar sombrilla para protegerse del sol.

      Cuando las cosas empiezan a derretirse todos se reúnen para buscar una solución y entre ideas disparatadas, resultados imprevistos y nuevos problemas todos tendrán algo que decir y mucho que aportar. ¿Resolverán el problema? Tal vez pero, desde luego, no de la manera que ellos se esperaban.



      Os tengo que decir que este cuento me ha gustado por muchas cosas pero sobre todo porque desde la primera hasta la última página transmite buen rollo y alegría. Tanto la historia en sí, escrita de manera simpática y divertida, llena de situaciones disparatadas y personajes sorprendentes, como las ilustraciones, arrolladoras y con unos colores que alegran el alma, nos hacen leer el cuento con alegría, con rapidez y con mucho ritmo.

      Un montón de gente que pasa por los rigores de un verano durísimo y que, en lugar de estar de mal humor, como me pasa a mí, se presta rauda y veloz a buscar maneras de cambiar las cosas y no se desanima cuando estas no dan resultado. Ya veis, un ejemplo claro de compañerismo y optimismo. Yo he aprendido mucho de esta historia.



      Además, esta vez, el álbum presenta una peculiaridad muy original. Tiene dentro de él un pequeño juego porque, entre los habitantes de Pueblo hay un gatito travieso que se pasea por sus páginas deshaciendo un ovillo de lana que se le ha enganchado al rabo. Está en todas ellas, ¿seréis capaces de encontrarlo? ¡Yo lo hice!

      En fin, una nueva historia que yo creo que no os podéis perder porque no tiene desperdicio.

      ¡Ah! Os dejo aquí el banner para el sorteo de ayer. Perdonad el despiste pero soy un desastre con el photoshop y necesité la ayuda de Jaime, que ayer no estaba, para que él lo hiciera bonito.


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