lunes, 27 de junio de 2011

Humildes consejos y cavilaciones de una lectora voraz.

3. Yo quiero un libro didáctico.

            Hoy vuelvo a mis días de librera para traer la tercera humilde cavilación de esta lectora voraz.
            Siempre un llamó mucho la atenciones que un pidieran “libros didácticos" para los niños. Cuando venía alguien y me pedía consejo yo solía desplegar, primero, mi colección de preguntas y luego, una lista de títulos que pensaba que podían encajar en las preferencias del peque. Normalmente a la gente le gustaban pero siempre había alguien que me decía "no, pero yo busco un libro didáctico" y yo me preguntaba “¿y qué entenderá esta persona por un libro didáctico?”.
            Entonces había que sacar toda la colección de lo que en teoría son libros didácticos. En función de la edad del niño pasábamos de los de texturas y colores a los de ventanitas, imanes o ruidos, a los que trataban temas de educación y convivencia o a los de divulgación. Montañas de libros que tenían la clara función de enseñar.
            Suelo mira y remirar este tipo de libros porque reconozco que la expresión 'libro didáctico", "juguete didáctico”, etc. no me gusta. Muchos de ellos me resultan tremendamente aburridos pero incluso los que no lo hacen me dan bastante reparo y un poco de grima. Porque, y aquí empezamos a hablar de mis dos cavilaciones para este artículo, ¿no son más o menos didácticos todos los libros? Yo Creo que sí.

              Me explico. Es cierto que hay muchos libros que tienen el claro objetivo de enseñar algo, colores, números, sonidos, la vida de los piratas o la llegada del hombre al espacio y de este tipo de libros hay algunos muy bonitos y otros que son un auténtico tostón. Pero casi cualquier libro que cojamos, me refiero a libros de todas las edades, tendrá muchas cosas que enseñarnos: el mensaje y la enseñanza no a son exclusivas de los “libros didácticos” por eso la fase "yo quiero un libro didáctico" me pone nerviosa porque me demuestra que la persona que lo busca no conoce en absoluto los libros, además no tiene ni idea de lo que quiere y lo que es peor, le dará el libro al niño y en ningún momento se preocupará de verlo con él y de conocer toooodo lo que le puede aportar.
            Nadie que sepa lo maravilloso que es leer buscará un "libro didáctico" así en general si no que sabrá exactamente qué tipo de ayuda busca en las páginas del mismo.
            Es maravilloso ver a los papis, decirle a su retoño "¿Qué color es este? y oír la respuesta "llillo" porque en la imagen aparece un patito o "zul” ante una piscina llena de agua. Pero no es menos maravilloso oírles hablar sobre el último libro de Skuldugery Pleasant (para ocho o diez años) valorando si su protagonista hizo bien o mal en esta o aquella acción, o descubrir que existían los Hermanos de la Costa leyendo un libro de aventuras de piratas.


            Todos los libros enseñan, pero no todos divierten y aún a riesgo de repetirme, EL PRIMER PASO A LA HORA DE LEER ES DIVERTIRSE. Ya habrá tiempo de valorar libros menos divertidos pero con los que aprender mucho. Este paso no existirá si los libros causan rechazo.
            A sí que, desde aquí, mi aplauso para los padres, abuelos, tíos, hermanos... que enseñan a través de la lectura y un suspenso tremendo para el que busca el "libro didáctico" infravalorando todos los demás cuentos y sin saber de qué habla.
            Y para terminar, comentar la segunda cavilación de hoy. Es estupendo que los libros estén tan presentes en a nuestro día a día que los adultos nos apoyemos en ellos a la hora de educar y enseñar a nuestros peques pero cuidado, porque los libros no pueden enseñarlo todo y la actuación y la conversación de los padre es lo más importante. He visto padres que se veían absolutamente incapaces de quitarle el pañal a su hijo si no tenían antes el libro en el que Alex aprende a hacer pipí en el Water.


            Estos son casos exagerarles pero hoy en día hay libros para enfocar casi cualquier aspecto de la vida de un niño y no es tan difícil pensar que "está tan bien explicado que para qué me voy a meter en el fregado de explicarle cómo se hacen los niños". Este tipo de libros nos pueden ayudar, nunca, nunca, nunca sustituir.
            Y Con esto terminamos por hoy con mis humildes consejos y cavilaciones. Sé que los más reyes de la casa ya están de vacaciones así que espero que todos estéis disfrutando del principio del verano.





9 comentarios:

Pencies dijo...

Bueno, tenemos muchas cosas de las que hablar y compartir, espero que ahora que empiezan las vacaciones tengamos un rato para nosotras. Ya te escribo y quedamos. Un besazo enorme de esos de ahogar.ESPE

Blanca dijo...

Comparto tu opinión de que todos los libros tienen su enseñanza, y lo importante es disfrutar con la lectura.
Cuando eran peques mis hijas, veíamos y leíamos juntas los libros, ahora que ya están más mayores los comentamos y nos los recomendamos.
Un placer compartir esos momentos lectores con ellas.
Un abrazo

MARTA dijo...

Que guay esta entrada! Me ha encantado, al Bufín le encantan todos, ahora le estoy leyendo los que tenía de pequeña de los tres cerditos, los músicos de Bremen, la princesa y el guisante, me lleva el dedo por las letras según leo, le encantan! Los que sí que más le gustan son los que tienen sonidos. Ahora además voy a empezar la operación quitar pañal, vamos a intentarlo, no había visto este libro, ayer se me hizo caca en la piscina de chapoteo de Bolea, menos mal que llevaba el bañador y se le quedó allí que si no la lio parda! Un besote guapa!

María dijo...

Qué buenos libros nos propones para los pekes!! Lo tendré en cuenta para proponerlo en el trabajo.
Espero que tu verano esté empezando bien, con calorcito...pero con muy buenas lecturas como las que recomiendas.

Gijón dijo...

Completamente de acuerdo contigo, y además me ha gustado mucho esta entrada de "cavilaciones".

Respecto a mi experiencia, he disfrutado mucho con libros muy "didácticos" (perdón) como "Bautista y el dentista", no sé si te suena... pretende quitar el miedo al dentista ya que Bautista llega a una consulta en la que el dentista le explica todo lo que va a usar para revisarle la boca.

Pero siendo más mayor he descubierto que los libros "menos didácticos" son de los que más he aprendido, ya que al no tener una moraleja tan evidente he tenido que estrujarme los sesos para ver qué me querían enseñar, algo que hago siempre... al igual que tú, me resisto a pensar que no haya un libro que no enseñe nada.

¡Un abrazo!

Tita la mas bonita dijo...

Tus consejos son sabios!!!

Un Besito marino

Inmaculada dijo...

Mi hijo pequeño (20 meses) se pasa las tardes hojeando el catálogo de la juguetería Don Dino, lleno de pelotas, bicis, muñecas, coches, de todos los tamaños y colores, es su "lectura" preferida y la que más le estimula, en ningún cuento encuentra semejante variedad de cosas atractivas juntas y mientras pasa las páginas va "leyendo": "coche naande, pelota aful" Pues para mí, como que le vale de "libro didáctico", no?

Conchita dijo...

Tienes mucha razón,todos los libros enseñan algo aunque no se hayan escrito con ese fin. Yo escribo cuentos porque me gusta la historia que estoy contando en ese momento, la enseñanza está dentro. Los padres son los que tienen que ayudar a los hijos a encontrarla.

Matilda dijo...

Muchas gracias a todos por vuestro comentarios. Prometo, a partir de ahora, ser una bloguera seria y responsable y sacar el tiempo de debajo de las piedras si hace falta para poder contestaros ya que me hace muchísima ilusión cada vez que me decís algo.

Un abrazo inmenso y gracias por el apoyo y la compañía :)

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