miércoles, 3 de julio de 2013

Humildes consejos y cavilaciones de una lectora voraz


El verano es tiempo de cuentos.
 
      Este mes se nos han juntado los humildes consejos con los del mes pasado y es que hace poco que hemos aterrizado en la calma de nuevo. Os lo dije en Facebook pero para los que no nos acompañéis por esos lares os cuento que nuestra laaaarga desaparición se ha debido a un cambio importante y estupendo. Nos hemos mudado, ahora vivimos en una casita con jardín y tenemos un despacho lleno de luz y alegría donde trabajar es mucho más agradable. La mudanza ha sido todo lo divertida y caótica que se esperaba de ella y por eso hemos andado todos en casa más bien despistados. Pero estamos de vuelta y para Julio os traemos más historias y algún que otro humilde consejo. Con ellos os dejo ;)

         Ya han llegado las vacaciones y los peques de la casa están, además de encantados de la vida, expectantes y nerviosos porque, ¿qué les traerá este verano?

         Estoy segura de que les traerá remojones en piscinas, playas, ríos y lagos, paseos por el campo y el puerto, cenas en la calle, volviendo tarde a casa, amigos nuevos y no tan nuevos, reencuentros, polos y helados, la familia mucho más cerca y tiempo, mucho tiempo para disfrutar y pasarlo bien y para cargar las pilas después de toooodo un año estudiando.


         Ya veis, el verano es una época que los mayores recordamos con nostalgia porque siempre era especial, en mi caso, por lo menos, saliéramos de Madrid o no, mis padres, mis abuelos y mis tíos se encargaban de que esos días fueran diferentes y divertidos y creo que, independientemente de los tiempos que corran, todos los niños deben disfrutar de sus vacaciones y sus meses sin cole.

         En general, el buen tiempo y la playa o la piscina hacen que esta sea una temporada de mucha actividad y que todos andemos entrando y saliendo continuamente, parece que, a pesar de tiene todo el tiempo del mundo este esté siempre lleno de cosas chulas por hacer. Pero también hay ratitos tranquilos, las siestas sofocantes en las que no se puede poner un pie en la calle (por lo menos aquí en el sur), el tiempo de antes de ir a la cama o ya acostados, antes de dormir, los viajes, quien no se maree, incluso en la playa o la piscina, cuando no tenemos más ganas de seguir corriendo.


         En estos momentos tranquilos es en los que podemos pasarlo aún mejor si nos dejamos acompañar por un libro. Del mismo modo que la época estival es especial y diferente, los libros que forman parte de la misma también lo son porque se leen de otra manera.

         Ahora, justo al acabar el curso, o a lo largo del verano, visitando ciudades nuevas, es ideal entrar juntos en la librería, dejar que los niños miren los libros, elegir lecturas divertidas, en las que deben mandar ellos, ojo, a no ser que tengamos una recomendación genial e infalible, y llenar la maleta de historias que acompañen a las gafas de bucear y las camisetas de colores.

         No se trata de decir, “ahora que tienes tiempo TIENES que leer”, no, la lectura no puede ser el rato tostón de cada día, ¡qué desperdicio! Leer es divertido y lo que queremos es que los chicos disfruten de los momentos entre páginas. Se trata de regalarles buenas experiencias que complementen todas las demás que llenan estos días.


         Por eso y porque también es el momento ideal para que los adultos viajemos remando en un mar de letras, dediquemos tiempo a elegir libros que nos y les interesen, dejemos que ellos elijan, aunque a nosotros no nos parezca la mejor elección, si un libro no les gusta, ¡no importa! Animémosles a dejarlo para otro momento y empezar uno nuevo y compartamos con ellos las aventuras, las risas y los momentos más complicados, leamos juntos y dejemos que nos pregunten y nos cuenten.

         Que los libros formen parte de lo divertido del verano, no de las obligaciones. Es tiempo para pasarlo bien y os aseguro que esta es una de las mejores maneras de hacerlo.

         ¡Que paséis un verano estupendo!

2 comentarios:

Mariuca dijo...

Bienvenida y espero que disfrutes de tu nueva casa. Mi hijo también se toma el verano con tranquilidad y con los brazos abiertos para no perderse nada y por suerte los libres entran en ese "no perderse nada".
Un saludo.

Margari dijo...

A disfrutar de la nueva casa! Y a pasar también un verano estupendo! Y sí, leer tiene que ser algo divertido, no ese tostón que mis padres me obligan a hacer...
Besotes!!!

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